Carles Puigdemont y su portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras

Carles Puigdemont y su portavoz en el Congreso, Míriam NoguerasEFE

Ruptura con el PSOE

Puigdemont ya reunió ayer a su núcleo duro para dibujar la ‘voladura controlada’ del pacto con Sánchez

La cúpula de Junts está reunida en Perpiñán para tomar la penúltima decisión sobre qué hacer con el PSOE

La dirección de Junts ya ha llegado al coworking Les 5 Éléments de la localidad francesa de Perpiñán. Estaban citados a las 10h para una reunión que se prevé que dure unas siete horas y con la que Carles Puigdemont quiere escenificar su ruptura con el PSOE y con Pedro Sánchez, tras dos años de incumplimientos y con el aliento de Aliança Catalana muy presente en la nuca de los postconvergentes.

Según el guión previsto, la de este lunes será una reunión en la que podrán intervenir todos los presentes, y su resultado se someterá mañana o pasado a votación de los 6.400 militantes de Junts, para que lo ratifiquen, como ya ocurriera en 2022 cuando se sometió a consulta de los afiliados la decisión de abandonar el gobierno autonómico dirigido por Pere Aragonès.

La realidad, no obstante, es que la decisión ya está tomada por Puigdemont, una figura cada vez más cuestionada pero que concentra el poder absoluto en el partido. Este domingo, el expresidente de la Generalitat ya reunió a su núcleo duro –encabezado por el secretario general Jordi Turull y la capitana, que ejerce de portavoz en Madrid, Míriam Nogueras– para terminar de fijar la propuesta que se presentará hoy al resto de figurantes de la cúpula.

¿Bloqueo total?

Pese a que se ha venido especulando de un tiempo a esta parte con la posibilidad de que Junts se sume a una moción de censura «instrumental» –esto es, con un candidato de consenso que no sea Alberto Núñez Feijóo y que sirva para convocar elecciones lo antes posible–, la realidad es que muy pocos dentro del partido lo ven como algo viable, y no es la opción por la que, en estos momentos, se decanta Puigdemont.

En las últimas horas, también Turull ha venido rebajando las expectativas en este sentido, advirtiendo en X de los «relatos mediáticos interesados» que no responden a una «realidad». Turull es partidario de una política no frentista, y de, pese a la ruptura, mantener los canales de negociación abiertos con el PSOE.

Lo más probable es que la ‘voladura controlada’ de sus relaciones con Sánchez deje un escenario similar al actual –con Junts sin negociar los Presupuestos y negándose a aprobar cualquier ley del Gobierno que no se alinee al 100% con sus intereses–, pero en el que habrá quedado formalizada la ruptura del bloque de investidura y la pérdida de confianza en Sánchez y sus interlocutores.

Se trataría, por tanto, de una situación de ‘bloqueo total’ –empleando una expresión recogida por The Objective– que podría abocar a una nueva convocatoria general u obligar a Sánchez a esforzarse aún más por complacer al líder independentista prófugo en Waterloo.

Desde Junts no esperaban, no obstante, que esta situación llegase tan pronto: en Cataluña aún no se han comido las castañas, mientras que los postconvergentes esperaban aguantar hasta los turrones. Sin embargo, la presión externa, el malestar de los alcaldes que aún quedan en Junts y el desprecio manifiesto del Gobierno a sus reiterados ultimátums han precipitado el momento de que «pasen cosas», como venían advirtiendo.

Habrá que esperar a las 17h, hora en que está previsto que comparezca Puigdemont, para saber qué perfil final tiene la voladura de puentes con los socialistas. Lo que sí parece claro es que terminarán las reuniones secretas en Suiza con José Luis Rodríguez Zapatero –al menos, las que se realizaban con el mediador salvadoreño de por medio para darles empaque–, pero falta ver qué otras consecuencias habrá para Sánchez y la legislatura española.

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