El líder de Junts, Carles Puigdemont, en una imagen de archivo

El líder de Junts, Carles Puigdemont, en una imagen de archivoEuropa Press

El cupo catalán

Puigdemont se prepara para resistir a la tenaza que proyectan Sánchez y ERC con el cupo catalán

ERC y los socialistas intensifican las reuniones a puerta cerrada en vísperas de que se convoque el Consejo de Política Fiscal y Financiera

Dice el refranero que cuando el río suena, agua lleva, y en los últimos días ha vuelto a sonar el runrún de la «financiación singular» para Cataluña: el conocido como cupo catalán, que los socialistas aceptaron a cambio del ‘sí’ de ERC para investir a Salvador Illa como presidente de la Generalitat y que se ha venido negociando a tres bandas –Gobierno, Generalitat y ERC– desde hace meses con más quebraderos de cabeza que sintonía entre las partes.

Esta semana, no obstante, arrancaba con un pacto entre ERC y el PSOE para retrasar hasta 2026 la proposición de ley que los republicanos registraron en septiembre en el Congreso para que Cataluña recaude íntegramente el IRPF. Dicha proposición de ley se presentó como una medida para presionar a los socialistas, y ahora se retira provisionalmente como gesto de buena voluntad.

«En estos momentos se está negociando, se está avanzando», explicaba el lunes el portavoz de ERC, Isaac Albert, en rueda de prensa. Los de Oriol Junqueras confían en tener cerrado un acuerdo en las próximas semanas, antes de Navidad, un calendario que también maneja el Ejecutivo catalán. Los republicanos llevan meses diciendo que no se sentarán a negociar los Presupuestos catalanes sin avances en el tema de la financiación.

La portavoz de la Generalitat, Sílvia Paneque, reconocía este martes que las negociaciones con ERC se han «intensificado» en los últimos días, y confiaba en que estas conversaciones a puerta cerrada «darán sus frutos». Con todo, Paneque no confirmó si el acuerdo que se está perfilando incluirá el principio de ordinalidad; esto es, que la comunidad no pierda posiciones con respecto al resto en el reparto de recursos con relación a lo aportado inicialmente a la caja común.

¿Qué hará Junts?

Este acelerón en las negociaciones con los republicanos llega después de meses en los que ERC ha venido afeando a la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que estuviese más pendiente de su candidatura en Andalucía que de cumplir con los separatistas. No obstante, esta tregua ante la opinión pública también sirve para configurar una tenaza de cara a Junts.

Los postconvergentes insisten una y otra vez en que han roto con el Gobierno y que han dejado la legislatura en un bloqueo total, pero Sánchez espera usar la financiación singular como as en la manga. Sobre la mesa, según calculó El Confidencial, hay unos 4.500 millones de euros anuales para Cataluña: un cebo aparentemente irresistible para arrancar a Junts de la oposición y devolverlo forzosamente al ‘Frankenstein’.

La portavoz de Junts en el Parlament, Mònica Sales, en una imagen de archivo

La portavoz de Junts en el Parlament, Mònica Sales, en una imagen de archivoDavid Zorrakino / Europa Press

Desde Junts, no obstante, se preparan para poner en práctica su propio manual de resistencia. Este martes, la portavoz del partido en el Parlament, Mònica Sales, tildaba de «tomadura de pelo» el retraso del debate sobre IRPF en el Congreso a 2026, y criticaba a ERC: «Era lo mínimo de lo mínimo, y ni tan siquiera han sido capaces de esto».

Los de Carles Puigdemont van afilando el argumentario por si toca votar en contra. «Más que una financiación singular, como ya advertimos desde el principio, será una financiación generalizable», lamentaba Sales, volviendo a exigir a Sánchez que publique las balanzas fiscales y cumpla con las inversiones previstas en Cataluña. «Su modelo no es el nuestro. Nosotros no defendemos un modelo singular generalizable. Nosotros pedimos el concierto», decía.

El reloj avanza. Está previsto que en los próximos días se anuncie la fecha del próximo Consejo de Política Fiscal y Financiera, el foro en el que se abordará la reforma de la financiación autonómica. El plan previsto por Montero incluye la modificación de la LOFCA y una nueva ley de financiación autonómica, con su aprobación final prevista para el primer trimestre de 2027. Si Sánchez, efectivamente, resiste hasta el final, será en plena precampaña electoral.

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