La secretaria del PSPV y ministra de Ciencia, Diana Morant, durante su intervención este sábado en la sede del PSPV PSOE

La secretaria del PSPV y ministra de Ciencia, Diana Morant, durante su intervención este sábado en la sede del PSPV-PSOEEuropa Press

Morant exige la dimisión de sus rivales y busca capitalizar la crisis tras la salida de Mazón del Gobierno valenciano

La ministra socialista intenta convertir la sucesión del PP en su única vía para ganar protagonismo en una Comunidad que sigue dándole la espalda en las encuestas

La dimisión de Carlos Mazón ha abierto una grieta en el tablero político valenciano que Diana Morant intenta aprovechar como si fuera su última oportunidad. Con el PSPV estancado en las encuestas y sin haber logrado consolidarse como referente autonómico, la ministra de Ciencia ha lanzado una ofensiva contra los posibles sucesores del expresidente -Juanfran Pérez Llorca y Vicent Mompó- en un intento de convertir la renuncia del político alicantino en una puerta de acceso al poder que hasta ahora le ha resultado inalcanzable.

Morant ha elevado el tono de sus críticas al calificar a Pérez Llorca como «más de lo mismo» y «gestor inútil», y al exigir la salida de Mompó por su actuación durante la dana de 2024. Pero más allá del discurso moralizante, en el PSOE reconocen que el verdadero objetivo es provocar un adelanto electoral que les permita rearmar posiciones en una Comunidad Valenciana donde los sondeos mantienen a la izquierda lejos de la mayoría absoluta.

Los últimos estudios demoscópicos sitúan al Partido Popular entre 34 y 36 escaños y a Vox entre 17 y 20, suficiente para mantener la Generalitat. El PSPV cae hasta los 27 diputados, mientras Compromís absorbe parte del voto socialista, lo que confirma que el bloque de izquierdas no suma para gobernar. Con ese panorama, la ministra sabe que solo una convulsión política -como la sucesión de Mazón- puede darle la visibilidad que las encuestas y el calendario electoral ordinario le niegan.

En este contexto, el PSOE y Compromís han arremetido contra el PP y Vox por las conversaciones entre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal para cerrar un acuerdo sobre el nuevo presidente de la Generalitat. Denuncian que «la gobernabilidad de la Comunitat no puede decidirse desde Madrid». Sin embargo, el reproche resulta paradójico, teniendo en cuenta que el propio Gobierno de Pedro Sánchez negoció en Suiza la investidura y su continuidad con el prófugo Carles Puigdemont, un hecho que resta credibilidad a las acusaciones socialistas.

Liderazgo pendiente de una crisis ajena

Mientras el PP apuesta por una transición controlada con Pérez Llorca al frente hasta 2027, en Vox surgen voces que presionan para forzar elecciones anticipadas y aprovechar su auge en las encuestas. Si esa negociación fracasa, los valencianos podrían volver a las urnas el 22 de marzo de 2025, un escenario que Morant espera como agua de mayo.

Porque la ministra no ha encontrado todavía su sitio en la política autonómica. Sin un proyecto que movilice a su electorado, su estrategia pasa por convertir la debilidad del adversario en una oportunidad personal. Si logra que la legislatura salte por los aires, habrá conseguido lo que no le han dado las encuestas: una oportunidad política que no depende de sus méritos, sino de la coyuntura.

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