Imagen de la ficha actualizada de Antonio Anglés en la Interpol
La incógnita sin resolver del caso Alcàsser: Antonio Anglés sigue vivo oficialmente 33 años después
El 23 de marzo de 1993 se perdió el rastro del considerado como autor material de los asesinatos de Miriam, Toñi y Desirée
Han pasado más de tres décadas desde que Antonio Anglés desapareció sin dejar rastro y, sin embargo, para la Policía y la Justicia sigue oficialmente vivo. No existe un cuerpo, ni una prueba concluyente que certifique su muerte. Su nombre continúa en las bases de datos de la Interpol, Europol y la Policía Nacional, que lo mantienen como uno de los fugitivos más buscados del mundo.
Treinta y tres años después, su fuga sigue siendo uno de los mayores enigmas de la crónica negra española. Un recorrido marcado por errores, lagunas y decisiones fallidas que culminó en marzo de 1993, cuando se perdió definitivamente su pista tras embarcar en un buque en Lisboa.
El caso Alcàsser conmocionó a España en noviembre de 1992. Miriam García, Toñi Gómez y Desirée Hernández desaparecieron cuando hacían autostop para acudir a una discoteca en Picassent. Meses después, sus cuerpos fueron hallados en una fosa en el paraje de La Romana, en Tous.
La investigación señaló a Antonio Anglés como autor material del crimen, junto a Miguel Ricart, que fue detenido, juzgado y condenado a 170 años de prisión. Anglés, sin embargo, nunca llegó a sentarse en le banquillo. El mismo día en que se encontraron los cuerpos, el 27 de enero de 1993, escapó de la vivienda familiar en Catarroja descolgándose por una ventana con unas sábanas. Comenzaba así una huida que se prolongaría durante 49 días.
Una fuga a contrarreloj
Durante semanas, Antonio Anglés logró eludir un amplio dispositivo policial mientras se desplazaba por distintos puntos de España. Su fuga no fue improvisada, sino una cadena de movimientos que evidenció fallos de coordinación y control.
Tras escapar de Catarroja, se escondió en un corral de Alborache y en diversas viviendas y chalés abandonados de la provincia de Valencia. En ese tiempo llegó incluso a cambiar su aspecto, tiñéndose el pelo en una peluquería de la capital.
Foto de archivo de Antonio Anglés
La huida continuó hacia el interior. En Minglanilla (Cuenca) secuestró a un agricultor para obligarle a trasladarlo en coche, robó vehículos y logró avanzar hasta Madrid. A pesar de los múltiples avistamientos, el cerco policial nunca llegó a cerrarse.
A finales de febrero de 1993 cruzó la frontera con Portugal. Allí se instaló en Cascais, donde recibió ayuda logística, consiguió documentación falsa y comenzó a preparar su salida definitiva de la península. Según recoge la ficha de búsqueda difundida por la Guardia Civil, durante su estancia en el país contó con apoyo para mantenerse oculto y facilitar su huida. Para ello, utilizó distintas identidades falsas, entre ellas las de Francisco Partera Zafra, Rubén Darío Anglés Martins, Enrique Anglés Martins y Rubén Darío Romero Pardo, con las que trató de eludir el cerco policial en el tramo final de su fuga antes de embarcar rumbo a Reino Unido.
El 18 de marzo de 1993 se embarcó como polizón en el carguero británico City of Plymouth, que partía desde Lisboa con destino a Liverpool. Días después fue descubierto por la tripulación y encerrado, pero logró escapar utilizando un bote salvavidas. Fue rescatado y devuelto al barco, donde volvió a quedar bajo custodia.
Cuando el buque llegó a Dublín, el 23 de marzo de 1993, Antonio Anglés ya no estaba a bordo. Ese es el último momento en el que se tiene constancia de su presencia.
33 años sin respuesta
Desde entonces, todo lo que rodea a Antonio Anglés son hipótesis. Nunca se encontró un cuerpo, ni una prueba que confirme su muerte. Tampoco ha aparecido ninguna evidencia sólida que permita afirmar que logró escapar.
Imagen de la simulación de Antonio Anglés con 60 años
Las teorías más extendidas apuntan a que pudo morir en el mar durante alguno de sus intentos de fuga o tras abandonar el barco. Otras sostienen que recibió ayuda para desaparecer y que logró huir a otro país, posiblemente utilizando su documentación brasileña.
A lo largo de los años han surgido supuestas pistas en Irlanda, América Latina o distintos puntos de Europa, pero ninguna ha sido confirmada. La investigación se ha alimentado de testimonios inconsistentes, rumores y conjeturas sin respaldo documental.
Pese a ello, el caso nunca se ha cerrado. En 2021 se reactivó la búsqueda internacional con una reconstrucción facial que mostraba el posible aspecto actual de Anglés, pero tampoco dio resultados.
En el ámbito judicial, su situación es clara: sigue en busca y captura. La Justicia no lo ha declarado muerto y su responsabilidad penal continúa vigente. El plazo de prescripción se ha fijado en el 14 de diciembre de 2029, lo que significa que, si apareciera antes de esa fecha, podría ser juzgado por los crímenes de Alcàsser.