La aceraAntonio Cañadillas Muñoz

El despertador

Al final me planteé que el presidente respondiera con verdades y realidades. Que ya sus mentiras debían pasar a la historia

Actualizada 04:05

Esta noche puse el despertador como siempre. Las 8.00 de la mañana era ha hora prevista para que sonara. No era cuestión de salir al paseo en horas en las que el calor ya comienza a apretar. Antes, dispuse que el zapato deportivo, una ropa cómoda, la gorra y una botella de agua estuvieran preparadas para no perder mucho tiempo en salir. También puse a cargar el teléfono, que siempre me acompaña para tener comunicación ante cualquier imprevisto en el recorrido. Y me acosté. Un profundo sueño, como casi nunca, se apoderó de mi. Todo parecía que sería una noche tranquila con un sueño profundo.

Pero a las cinco de la mañana sonó el teléfono. Tras cogerlo comprobé que de dirección del periódico me decía: «Antonio, prepárate que a las 10 de la mañana tienes que estar en Sevilla. El Presidente del Gobierno atenderá a los medios en un encuentro extraordinario, en el que a la prensa no subvencionada nos han invitado. El corresponsal en la ciudad hermana ha sufrido una indisposición y se ha decidido que, a pesar de ser columnista, tendrás que representarnos. Nos autorizan una sola pregunta. Te he enviado por email la convocatoria y lugar del encuentro». Tras ducharme para despertar las neuronas adormecidas y tomar un café doble, cogí el coche y me puse en carretera dirección Sevilla.

Lógicamente, mientras conducía, mi mente repasaba los temas importantes del momento y seleccionaba la pregunta a plantear a todo un Presidente del Gobierno de España. La verdad es que iba acojonado por la expectación que el momento y el encuentro podría dejar en mí. Y me vino a la cabeza algo que me situaba al personaje a preguntar. Me acordé del inicio de un artículo reciente de un gran maestro del periodismo, que publicaba en El Debate, en su columna «El PUNTAL». Me refiero a Antonio Jiménez.

Así iniciaba su texto «No hay mayor fraude que una mentira pero eso le importa una higa a Pedro Sánchez. Los mentirosos hacen las mejores promesas y Sánchez no iba a ser la excepción. Las promesas son peores que las mentiras porque hay gente que las cree y además les genera esperanza, pero eso a nuestro campeón de la impostura le trae al fresco». No sabía qué pregunta hacer que recogiera la información que todos los españoles desean oír. Al final me planteé que el presidente respondiera con verdades y realidades. Que ya sus mentiras debían pasar a la historia.

Una vez en Sevilla en el encuentro con los medios, en el que se encontraban presentes los números uno de los diarios, periódicos digitales y televisiones de todo el país, que generalmente no plantean problemas a los gobernantes cercanos a ellos, llegó mi turno. Cogí el micrófono, respiré hondo y me dispuse a preguntar.

Sánchez, estaba con una sonrisa irónica, como siempre, atento y agradable y su rostro transmitía seguridad en lo que tenia que contestar. Al mirarme a los ojos, preguntó al asesor de turno «¿y ese quien es?». Le soplaron que era un sustituto del corresponsal habitual de El Debate y que escribía columnas semanales en La Voz de Córdoba. «Es el nuevo».

…y el nuevo preguntó: “Sr. Sánchez, ¿por qué es usted tan incumplidor y mentiroso? Una mirada profunda iba penetrando en mi, como los puñales clavados en el corazón de nuestra Madre, La Virgen de los Dolores.

Y respondió. “Mire. Nosotros, y menos yo como Presidente del Gobierno, no mentimos. Nunca mentimos y además somos fieles cumplidores de lo que pactamos y prometemos. Cuando puse la moción de censura a Rajoy para convocar elecciones tardé casi un año en hacerlo. Mi tesis doctoral no me la hizo nadie y mi investigación no tenía ni un plagio. Prometí que no pactaría con Bildu, y con ellos no hemos pactado. Lo que ocurrió en el Parlamento de Cataluña siempre lo hemos entendido como un delito de rebelión. Reconozco que no duermo por las noches, como el resto de los ciudadanos de este país. Nunca hemos pactado con Podemos. Tampoco con los independentistas. Ni antes ni después, el Partido Socialista pactará con el populismo. El final del populismo es la Venezuela de Chaves, la pobreza, las cartillas de racionamiento, la falta de democracia y sobre todo la desigualdad. España no se merece el Gobierno que propuso Podemos con Iglesias como vicepresidente controlando el CNI y con el apoyo directo o indirecto de los independentistas; eso nunca lo hemos hecho ni lo haremos.

Le digo más. No he permitido que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas. No es digno que un político indulte a otro, y yo siento vergüenza de eso. ¿Qué pedía el independentismo?, la amnistía, pues siempre he mostrado mi oposición a dicha medida. El independentismo propondrá la celebración de un referéndum de autodeterminación sobre el futuro político de Cataluña, pues eso no se celebrará. Me comprometí a traer de vuelta a España a Carles Puigdemont y que rinda cuentas ante la justicia española, y vendrá. Somos el país que primero tomó medidas de confinamiento en todo occidente, el primero. Lo hicimos solamente con 120 fallecidos. Tenemos una deuda pública que estamos reduciendo. Tenemos dos millones de ocupados más que hace cinco años. Estamos creando más empleo y de mejor calidad. No es verdad que se haya incrementado la okupación de viviendas desde que soy presidente, además los okupas van a la calle en 24 horas. Yo sólo utilizo el Falcon para visitas oficiales. Lo que pasa es que algunas veces surgen urgencias. Nosotros hemos eliminado los copagos. Nunca antes habíamos tenido tantos jóvenes empleados y la tasa de paro juvenil tan baja como ahora.

Sobre Begoña Gómez, mi esposa, de la que estoy enamorado, es la derecha y la ultraderecha las que han traspasado la línea del respeto a la vida familiar de un presidente del Gobierno y el ataque a su vida personal. La Justicia debe ser totalmente independiente, debiendo mantenerse al margen un presidente de nombrar al Fiscal General, al Presidente del Constitucional y resto de instituciones judiciales, que deben ser independientes. Los medios de comunicación deben ser libres como lo es la libertad de expresión. Es bueno que existan medios que indiquen los errores del gobierno. Amordazarlos o eliminarlos sería autoritarismo.

Para finalizar aclararle que yo nunca pensaré ni actuaré en pro de consagrar un golpe de estado constitucional. España siempre ha sido y será Una, Grande y Libre. Y es más, la culpa de todo esto la tiene la derechona y la ultraderecha, esa que perdió las elecciones. Siempre las pierden”.

En ese momento sonó el despertador como estaba previsto. Eran las 8.00 de la mañana. Amanecía un día nublado como tantos otros en los últimos años. A veces los sueños, sueños son.

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