El perol sideralAlfredo Martín-Górriz

Investigadoras por la espalda

«Acusan falsamente no con el dedo, sino con 64 ítems como 64 soles»

Cuando todos pensábamos ya que sí es sí, y que por tanto no era no, la Universidad de Córdoba ha sembrado la duda. Pudiera ser que un alto porcentaje de síes fueran todavía noes o se considerasen como tales, lo que deja a los noes como síes potenciales en la misma medida. No todo sí era tan sí como parecía, y lo mismo podemos decir en el caso del no, que con su pertinaz negativa, parecía, paradójicamente, afirmarse en ella con un sí rotundo a ese no. Así se desprende de un estudio realizado por las investigadoras Mercedes Osuna y María Isabel Amor, que entre un proceloso mar de síes y noes, han analizado la percepción del alumnado universitario sobre agresiones sexuales en contextos de ocio.

Veíamos en días anteriores a los jóvenes eufóricos tras el fin de la selectividad. Se abría ante ellos la etapa de la carrera. Los medios entrevistaban a los que han sacado mejores notas, pero también a los primeros que terminaron el examen inicial u otros muchos a lo largo de esas jornadas. Llegaba, por fin, la meta: la Universidad. Alegría. Optimismo. Un futuro por delante. Conforme llegas a la facultad te aparecen dos investigadoras por la espalda:

- ¿Sí es sí para usted?

- ¿Cómo?

- Que si sí es sí.

- ¿Que si qué?

- Que si sí, de sí, es sí. O no.

- ¿O no qué?

- O no es sí el sí. El sí en sí. No el no. El sí. Por sí solo. Como sí. O como no.

- ¿Cómo sí?

- Sí, como sí. Así: si el sí es sí.

- Pues mire, no...

- Gracias, lo apunto.

Las investigadoras declaran que los resultados del análisis, basado nada más y nada menos que en 64 ítems, «remueven conciencias», aunque no explican ninguno de esos llamados ítems, lo que no es óbice para asegurar que más de un 80% de los encuestados considera que «cuando la mujer dice no, en el fondo quiere decir sí». Sin embargo nos quedamos con la incógnita de saber qué quiere decir el sí. Si sí siempre o si no algunas veces. Y cuántas.

Osuna y Amor, Amor y Osuna, son también autoras de ‘La perspectiva de género en la implementación de programas bilingües y su repercusión en la competencia social y cultural’ o ’La identidad de género y el desarrollo vocacional en los estudiantes de danza clásica’, nombres que parecen surgir de las famosas páginas web de corte humorístico que elaboraban nombres aleatorios de conferencias. En realidad, son propagandistas ordinarias y muy bien pagadas de la Universidad de Córdoba, que desde hace lustros dedica gran parte de sus esfuerzos al sostenimiento de las principales ideas sistémicas (feminismo, medioambientalismo, memoria histórica) en torno a la agenda 2030, no ya como institución formativa, sino como apéndice generosamente financiado de organismos internacionales, fieles a poderes que nada tienen que ver con la ciudad, y mucho menos con el bienestar y la integridad del alumnado, al que aquí acusan impunemente: «Si no entendemos lo que es el consentimiento en su estado más simple, qué podemos pensar de lo demás», señala Osuna. Así, ha incidido en que hay un alto porcentaje de «personas universitarias, la ciudadanía futura, que siguen pensando que si las mujeres se drogan y beben son responsables de lo que le pueda pasar. Es un factor muy preocupante que hay que corregir». De esta manera, estas propagandistas culpan ya a buena parte de los jovencísimos varones de la Universidad, muchos adolescentes, para que cuentan desde el principio con este particular pecado original sin bautismo que lo neutralice ni perdón a la vista posible. Acusan falsamente no con el dedo, sino con 64 ítems como 64 soles.

Esperamos ansiosos las próximas obras de Osuna y Amor, Amor y Osuna: ‘Patriarcado con coreografías improvisadas: Una exploración interseccional de la perspectiva de género en la apropiación subversiva del espacio público mediante talleres de twerking emancipador’ ; ‘Grupos de whatssap del AMPA: un estudio transdisciplinario sobre la performatividad de género en la resistencia cotidiana frente a las dinámicas opresivas de las reuniones de la asociación de padres’ y, quizá el más esperado, ‘Descolonizando el algoritmo: una hermenéutica feminista interseccional sobre la construcción de identidades queer en la apropiación disruptiva de filtros de Instagram como acto de agenda sociodigital en la era del hiperconsumo’.

Esos títulos no proceden de las webs de nombres aleatorios. Para superar a Osuna y Amor, Amor y Osuna, hemos tenido que recurrir ya a la Inteligencia Artificial.

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