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Vidas ejemplaresLuis Ventoso

¿Dónde está Gómez?

Imaginamos que Sánchez le habrá aplicado el mismo código ético que al Rey Juan Carlos, expulsado de Palacio y desterrado por supuestas sombras de corrupción

No se perdía bolo de su marido, en especial si incluía excursión VIP al extranjero, donde lo gozaba. A pesar de que en España no existe el cargo de primera dama, los Sánchez-Gómez actuaban como si fuesen a todos los efectos los jefes del Estado. Peter rebajó la agenda diplomática exterior de los Reyes y empezó a gustarse y copar él todo el protagonismo.

El día en que la dana destrozaba Valencia, el fatídico 29 de octubre de 2024, Sánchez y Gómez se encontraban de viaje oficial en la India, con muchas risas y ataviados de vivos colores. Gómez incluso contaba con su propia agenda. Hoy resulta curioso ver las imágenes de su visita en solitario, y como seudo primera dama, a la universidad india de Parul, donde nuestra catedrática extraordinaria fue recibida bajo palio y homenajeada.

No había sarao internacional al que no se anotase Begoña Gómez: las cumbres del G-20 de Indonesia y Brasil (esta última en noviembre de 2024, recién llegada de la gira por la India), cumbres de la ONU, cumbres de la OTAN, actos en el Palacio Real, Cumbre Iberoamericana en Dominicana, mítines del PSOE. La seudo primera dama era el perejil de todas las salsas... Hasta que un día se la tragó la tierra.

Cunde la inquietud entre los españoles. Hace ya casi cinco meses que no vemos en público al apoyo más firme del Querido Líder progresista, feminista y ecologista. Gómez se dejó ver por última vez el pasado 10 de septiembre. Por la mañana declaró ante el juez Peinado. Por la tarde, ataviada con un traje de cuero negro, acudió junto a Sánchez al estreno del Cervantes LGTB de Amenábar en unos cines de Callao (a cuyas puertas no faltó el preceptivo abucheo). Desde entonces, ni rastro. No se ha vuelto a ver una sola mecha de nuestra seudo jefa de Estado. ¿Dónde está Gómez?, nos preguntamos todos con una cierta congoja.

Conociendo el elevadísimo listón moral de Sánchez, mi hipótesis es que puede haber sido desterrada, acorde a la doctrina ética que el presidente estableció en agosto de 2024. En aquellos momentos, el covid había repuntado con fuerza. Sánchez, que había dado la pandemia por finiquitada a comienzos julio, necesitaba una cortina de humo para distraer de su error. La encontró: el Rey Juan Carlos.

A través de sus medios montó una fortísima campaña contra él por sombras de corrupción. Aunque no había caso alguno abierto en los juzgados, la presión del Gobierno forzó que Juan Carlos I se viese obligado a abandonar su residencia del Palacio de la Zarzuela e irse de España. Era a todos los efectos una pena de destierro, un castigo a la corrupción acorde al exigente nivel de integridad establecido por el presidente. Y allá sigue el viejo Rey, de 88 años, aparcado en Abu Dabi en una suerte de exilio que provocó Sánchez (y que el Rey Felipe toleró, pues no había obligación legal alguna de echar a su padre de su país).

Imagino que lo que ha pasado con Gómez es que Sánchez le habrá aplicado el mismo código ético que a Juan Carlos I. Si el monarca que ayudó a traer la democracia y tantos servicios hizo a España tenía que irse del país solo porque existían sospechas de corrupción, sin duda el presidente habrá hecho lo mismo con su propia esposa, una cuádruple imputada acusada en los juzgados de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida, intrusismo profesional y malversación.

Si el Rey Juan Carlos tuvo que dejar el palacio donde vivía, ¿cómo podría ser que Gómez, con cuatro imputaciones encima, siguiese disfrutando de un lecho palaciego pagado por nuestros impuestos?

Si algo distingue al presidente Sánchez es su honestidad, sentido de la justicia y ecuanimidad. Así que damos por descontado que no vemos a Begoña –ni a David– porque los habrá desterrado, como hizo con el octogenario monarca. Lo más probable es que Gómez esté ya exiliada en Dominicana, o en Porto Alegre (o en Caracas). Sánchez no es hombre de dobles raseros y es seguro que ha aplicado a su mujer el mismo drástico castigo que recibió Juan Carlos I.

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