Inmigración y la economía española: ¿Un impulso o una amenaza?
«La natalidad jamás estuvo tan baja y, además, no hay una solución plausible en el corto plazo»
Si no hubiera estado del bienestar, podría haber inmigración totalmente libre
Infinidad de medios de comunicación se han llenado esta semana de diferentes opiniones y análisis respecto a la inmigración en nuestro país y he decir que he quedado completamente estupefacto al comprobar que, al menos, coincido con el gobierno en que la circulación de personas debería ser totalmente libre; ahora bien, además de la circulación de bienes, servicios y capitales. El gobierno sólo secunda la libre circulación de personas, pero bueno, bienvenido sea. En este artículo no voy a abordar nada que tenga que ver con violencia, incidentes u opiniones religiosas o sociales en referencia a la inmigración, no, aquí no contamos cuentos, en este artículo vamos a ver algunas sencillas cuentas que dejan al descubierto todo lo que sobrevuela actualmente en torno al gran dilema de la inmigración y la economía española.
Gran parte de los que asiduamente leen mis artículos habrán quedado perplejos a mi afirmación sobre las fronteras abiertas y que estoy de acuerdo con la libre circulación de personas. Ahora bien, teóricamente es sin duda positiva, la inmigración, para una economía los casos de Ámsterdam o Nueva York dos ciudades donde conviven más de 170 nacionalidades diferentes y son dos ciudades de las más prósperas del mundo. Los casos de la Argentina de principios del siglo XX recibiendo ingentes cantidades de inmigración europea o más concretamente España que a lo largo de la historia ha habido periodos donde hemos sido inmigrantes en otros lugares y nos han recibido con los brazos abiertos. Entonces, ¿Qué es lo que ocurre? ¿Dónde está el problema? Os preguntaréis… El problema viene a raíz de la integración y los incentivos de nuestra economía para con la inmigración extranjera.
España tiene una economía muy envejecida y necesita urgentemente nuevos cotizantes. La natalidad jamás estuvo tan baja y, además, no hay una solución plausible en el corto plazo. Por lo tanto, y como consecuencia de ello, todos ponen el foco en la inmigración, en la llegada de inmigrantes que nos ayuden a cubrir ese agujero que los españoles no somos capaces de cubrir. El problema es el siguiente: según Funcas, solamente el 6% de los inmigrantes procedentes de África son profesionales cualificados y si hablamos de latinoamericanos entorno al 30%. ¿Qué quiere decir esto? Que entre el 70 y el 94% de los inmigrantes que están llegando recientemente a nuestro país son personas sin ningún tipo de cualificación que es precisamente lo que está demandando nuestro mercado laboral y recordad que lo que hace que la inmigración sea positiva o negativa no es ni más ni menos que la integración y ¿qué es lo que hizo que los italianos en Argentina, los españoles en Alemania o la inmensa mayoría de los extranjeros en EEUU se integrasen? El trabajo.
Como podéis observar en el gráfico elaborado por la fundación BBVA vemos, por sectores, las vacantes que demanda nuestro mercado laboral que está muy alejado de los perfiles profesionales, en su mayoría, de los inmigrantes que están recientemente llegando a nuestro país, por lo tanto, si afirmamos que el trabajo integra y vemos como esas oportunidades laborales para más del 70% de estos inmigrantes (recientes) difícilmente van a llegar estamos llegando a la conclusión de que la inmigración puede va camino de convertirse en una amenaza para nuestra economía y para nuestro país.
Vacantes por sectores
Como decía, estoy completamente a favor de la libre circulación de personas y de las fronteras abiertas, aunque depende de la situación de cada país y de cada economía. La respuesta a la pregunta de ¿Es negativa o positiva la inmigración en España? Y la respuesta es depende. En el caso concreto de España va camino de convertirse en una amenaza real, ya que el gigantesco Estado de Bienestar está sirviendo de efecto contagio, ya que los requisitos para beneficiarse de él son completamente exiguos. Así lo explica Hannan Serroukh (hija de familia migrante, nacida en Barcelona en 1974); «La inmigración se ha convertido en el cajón de sastre para tapar y manipular una sociedad donde el Estado está empezando a colapsar».
La conclusión es que la inmigración es buena y muy positiva, pero no en cualquier escenario. En un escenario con un mercado laboral rígido, con una demanda laboral muy concreta, ser una economía con una difícil capacidad de integración y sumado a un elefantiásico Estado de Bienestar sin ningún tipo de control… Como decía Milton Friedman; «Si no hubiera estado del bienestar, podría haber inmigración totalmente libre».