El rodadero de los lobosJesús Cabrera

El PSOE se abofetea a sí mismo

«La gravedad del asunto es que quienes viven en el Guadiato o en Los Pedroches saben perfectamente que las inversiones hay que hacerlas ya»

Si no fuera por todo lo que hay en juego, que es mucho y grave, el culebrón del suministro eléctrico al norte de la provincia será para agotar las existencias de palomitas y no moverse del sofá. Tiene de todo lo que debe tener una buena serie: giros de guion, sacrificio de personajes, pistas falsas. Y todo ello mientras te hacen creer que habrá un final sobre el que pones todas las dudas habidas y por haber.

Todo arranca con un trabajo conjunto de técnicos del Ministerio y de la Junta para que se haga justicia con el norte de la provincia, marginado secularmente en lo que a la alta tensión eléctrica se refiere, lo que repercute en que haya empresas que salgan corriendo en cuanto se enteran del pastel y, mientras, los pueblos se desangran en población.

Después de largos tiras y aflojas y de cumplir la Administración andaluza con todo lo que le pedía ese monstruo de dos cabezas que es el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que nunca sabes si está a favor de la primera parte o de la segunda de su denominación.

Técnicamente quedó el asunto cerrado hasta que políticamente se descartó. Antes de hacerse público, un lápiz rojo pasó por encima de todo lo que hacía referencia a Córdoba y de ahí el mosqueo más que justificado no sólo de la Junta de Andalucía y de la Diputación Provincial, sino también de los empresarios, de los sindicatos CCOO y UGT, y ademas, y con toda lógica, de los alcaldes y vecinos del norte de la provincia.

Este varapalo iba además indirectamente contra el PSOE cordobés, que ha visto cómo los suyos le hacen la cama y lo colocan ante el disparadero. Tardó un poco la reacción de la subdelegada del Gobierno, Ana López, y de la secretaria provincial del PSOE, Rafi Crespín, y cuando lo hicieron con sendas notas de prensa entrelazaron una serie de frases vacías, sin mensaje alguno, que agravaban aún más la situación. Pura confusión.

El cabreo seguía y para intentar calmar los ánimos reunió la subdelegada a los agentes sociales. Ahí fue cuando se descolgó con lo de que para que el proyecto saliera adelante había que contar con «proyectos empresariales reales y maduros», todo un puñado de sal en la herida de los vecinos del norte de Córdoba, ya sean del PP, del PSOE o del Pacma.

La gravedad del asunto es que quienes viven en el Guadiato o en Los Pedroches saben perfectamente que las inversiones hay que hacerlas ya, que prometer que se incluirán en la programación para llevarlas a cabo a partir de 2030 es algo así como encargar ya la corona de flores para un funeral que está a la vuelta de la esquina, porque todos saben que la mejora en la red eléctrica cordobesa o se hace ahora o no se hace.

En todo esto hay una fecha mágica, que es la del 16 de diciembre, que es cuando finaliza el plazo para la presentación de unas alegaciones que la Junta y la Diputación van a presentar en la esperanza de que las atienda el Gobierno de Pedro Sánchez. El PSOE sabe que el tiempo juega en su contra y por eso mandaron a la carrera al secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, a que, con la excusa de visitar la empresa Zigor, pusiera una ‘jartá’ de paños calientes con el repertorio de mensajes vacuos que dejaron traslucir que no hay que hacerse a la idea de tenerlo antes de 2030. Groizard no es tonto, ni mucho menos. Ingeniero por Cambridge ha desarrollado una carrera con altos cargos en diversas administraciones socialistas. Sabe que por mucha razón que se tenga al final prima la voluntad del político, que por ahora es que ‘La Vanguardia’ celebre por todo lo alto que se han concedido casi todos los proyectos que se han pedido y que si Córdoba pilla algo al final serán migajas ridículas sobre las que siempre cabrá la duda de si se ejecutarán o no.

Lo que no esperaba Groizard es que a menos de 24 horas estuviera todo resuelto. La vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, tan resuelta ella, tan necesitada de caer bien en Andalucía, se descuelga con que el norte de la provincia «estará» en el mapa de la programación entre 2026 y 2030, sin detallar en qué condiciones, si con todo lo que se necesita o, por el contrario, será algo insignificante que dé para ponerse una medalla pero no para alegrarse tanto como ‘La Vanguardia’. Papel mojado, vamos.

Así es la política. Un técnico cualificado con amplia trayectoria política viene a decir que, bueno, que algo habrá pero que no se sabe cuándo y al rato una vicepresidenta y a la vez candidata le suelta un bofetón de los que hacen historia. Así es la vida. Más palomitas, por favor.

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