Entrada a la capilla barroca del Hospital de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís
Madrid
La capilla barroca que se esconde tras los muros del hospital más antiguo de Madrid, con más de cuatro siglos de historia
Un tesoro escondido se encuentra tras la fachada de ladrillo del hospital más antiguo de Madrid, que pertenece a la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís, una auténtica obra maestra que, pese al paso del tiempo, se mantiene intacta como lugar sagrado de culto
Madrid se convirtió en la capital de España en 1561, cuando el rey Felipe II trasladó su corte de manera permanente desde Toledo a la villa. Villa porque históricamente no ha adquirido el rango de ciudad y su tratamiento protocolario y constitucional es el de «muy noble y leal villa y corte». Esta particularidad legal se remonta a la Edad Media, cuando el rey Alfonso VI le otorgó a Madrid este rango en el año 1123. Sea como fuere, Madrid es un auténtico museo vivo que alberga en sus calles tesoros escondidos tras fachadas de edificios que a veces pasan desapercibidos ante el caminar del viandante.
El hospital más antiguo de Madrid
En el corazón del centro de Madrid encontramos una vía histórica, adoquinada y tranquila situada en el icónico barrio de La Latina, la calle de San Bernabé. Sobre ella se alza el hospital más antiguo de la capital, que está en funcionamiento de manera ininterrumpida. A escasos metros de este edificio estuvo el portillo de la cerca de Felipe IV –gran perímetro de piedra y ladrillo construido en 1625 que rodeaba Madrid para controlar principalmente el acceso de mercancías, asegurar el cobro de impuestos aduaneros, así como cerrar la villa en caso de epidemia–, conocido con el nombre de Gil Imón y que fue derruido en el siglo XIX.
Portillo de la cerca de Felipe IV
Este hospital de la Venerable Orden Tercera, V.O.T., de San Francisco de Asís fue fundado en 1679 gracias a las donaciones, limosnas y fondos propios de la Orden. Un proyecto que comenzó tras haberse recibido el 30 de septiembre de 1673 la conformidad del rey Carlos II, según consta en el Archivo General de Simancas (archivo donde se guarda toda la documentación oficial de la monarquía desde los Reyes Católicos hasta el Régimen Liberal). El lugar elegido para la construcción del hospital fue el solar de las casas del afamado Baltasar Gil Imon de la Mota (prestigioso abogado, fiscal del Consejo de Castilla y hombre de confianza de Felipe III y Felipe IV).
Interior del hospital más antiguo de Madrid
Orígen de la Orden
La V.O.T. de San Francisco nació en el siglo XIII, hacia 1221. Cuentan las crónicas de la época que, estando en Italia «predicando penitencia» —la búsqueda del arrepentimiento sincero y la reparación del daño—, se topó con mucha gente que deseaba seguir sus enseñanzas, pero sus trabajos y obligaciones no se lo permitían. San Francisco ideó un vínculo no monástico que permitiera a estas personas seguir sus conocimientos. Así nació esta Orden formada en sus orígenes por laicos católicos que querían vivir el ideal evangélico sin abandonar su vida laboral, civil o familiar. En Madrid se estableció desde tiempo inmemorial. Importantes políticos, intelectuales y nobles de la época fueron seglares franciscanos, tales como Lope de Vega, Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo y Calderón de la Barca, entre otros.
Centro sanitario pionero
La idea de levantar un hospital nació como resultado de la necesidad de esta Orden de ayudar y socorrer a sus miembros. En sesión ordinaria del 14 de septiembre de 1678 se acordó la construcción de una enfermería para cuidar a los más pobres. Tras los muros de este edificio, la historia, la medicina y el arte se aúnan, habiendo sobrevivido al paso del tiempo, de las guerras (Guerra Civil y de la Independencia) y de diferentes reinados.
Hospital de la V.O.T. de San Francisco de Asís
Cabe destacar que este hospital fue pionero en el tratamiento de la tuberculosis en España y uno de los primeros centros en aplicar la radioterapia. Durante muchos años tanto los médicos que formaron a muchos estudiantes de medicina, como el quirófano y su farmacia - amplia y luminosa con un botamen antiguo de extraordinario mérito -, fueron de lo mejor que había en Madrid. Actualmente funciona como centro privado que cuenta con la mayoría de las aseguradoras médicas manteniendo fuertemente su vocación de servicio
El tesoro mejor guardado
Una vez que pasas el umbral de su puerta, el tiempo se para y la historia salta a tu encuentro. Recuerdos de epidemias, bombardeos y revoluciones envueltos en un auténtico museo donde el arte y la arquitectura prevalecen sobre todo lo demás, gracias a la labor de los médicos y Hermanas de la Orden que procuraron preservar el patrimonio artístico. Uno de los grandes tesoros que alberga este hospital es una capilla de estilo barroco desconocida para muchos madrileños considerada una de las joyas ocultas del patrimonio religioso de Madrid.
Esta capilla se construyó entre 1693 y 1699 gracias al arquitecto José de Arroyo, concluyendo los trabajos de Teodoro Ardemans y Felipe Sánchez (ambos maestros célebres del estilo barroco). Tiene planta de cruz latina de una sola nave dividida en tramos decorado su interior con entablamiento y cornisa volada. Mantiene su fachada barroca de estructura rectangular dividida entre cuerpos con grandes pilares cóncavos y en su cúpula, sobre tambor y pechinas, está representado el escudo franciscano. El altar, las columnas de mármol brillantes, sus imágenes, y cuadros (cabe destacar la «Inmaculada Concepción» de Antonio Pereda de 1657), así como su bonito púlpito dotan a este lugar de gran valor patrimonial.
Interior de esta joya arquitectónica de gran valor patrimonial
Curiosidades del retablo
El retablo mayor data del siglo XVIII y es obra de Patricio Rodríguez, discípulo de Ventura Rodríguez quien es considerado el último gran arquitecto del barroco y pieza clave de la Ilustración. Se trata de un retablo de estilo neoclásico de madera estucada imitando al mármol que guarda esculturas y pinturas del siglo XVIII y XIX. El retablo está custodiado en la parte superior por dos bellos ángeles, obra de José Ginés, y a ambos lados de la Virgen se pueden observar dos medallones que representan a San Pedro y a San Pablo. Bajo los medallones dos esculturas, San Francisco y San Antonio, acompañan a la Inmaculada (obra de Salvador Páramo López) que preside este retablo.
Retablo de la capilla barroca
Una capilla que ofrece misa todos los días de la semana y siendo lugar de recogimiento y culto, se puede conocer con detalle gracias a las visitas guiadas que se realizan en su interior. En su recorrido uno se puede encontrar con una talla de San Isidro del siglo XVII, así como con un curioso cuadro que muestra a un ángel portando un plato con churros. Un lugar, testigo permanente durante más de tres siglos del trasiego de visitantes, médicos, enfermeros y fieles que escribieron parte de nuestra historia madrileña.