05 de julio de 2022

Prod DB © Five Film - Paris Film / DR
BELLE DE JOUR de Luis Bunuel 1966 FRA/ITA
avec Catherine Deneuve
servante, gouvernante, bonne a tout faire
d'apres le roman de Joseph Kessel

La imagen más reconocible de la cinta corresponde a la actriz con el vestido negro y cuello blanco de aspecto colegial

Moda

'Belle de jour': 55 años del triunfo de Catherine Deneuve e Yves Saint Laurent

La película de Luis Buñuel se convirtió en una referencia estilística para la moda francesa de la época

Fue Catherine Deneuve quien sugirió a Yves Saint Laurent para que capitanease el diseño de vestuario de Belle de Jour. Película de culto hoy y referencia fílmica en los sesenta encumbró la carrera de Luis Buñuel en el festival de Venecia al convertirle en el único director español que, conseguido, por ahora, alzarse con el León de Oro.
Al enfant terrible de la alta costura del momento ya le había encargado el famoso vestido con el que conoció a la Reina Isabel II en un estreno. También confió en su criterio para acudir tiempo más tarde al estreno de la película musical Las señoritas de Rochefort. Por aquel entonces, Deneuve ya era un auténtico icono del cine francés a pesar de tener tan solo 22 años, mientras que Yves Saint Laurent se codeaba con Lolou de la Falaise o Paloma Picasso. La amistad que el trabajó creó también forjó uno de los tándems más importantes que unían al cine y la moda, como ya hicieron Audrey Hepburn y Hubert de Givenchy o Grace Kelly y Edith Head.
Vestido mítico

Vestido mítico

La actriz francesa presentía que el diseñador tendría una habilidad especial para comprender a sus personajes y vestirles conforme a sus distintas personalidades. «El estilo del personaje realmente está perfectamente relacionado con la imagen que ha creado Saint Laurent», explicó Deneuve sobre el trabajo del argelino. La protagonista en cuestión era Séverine Serizy, una mujer burguesa, recién casada y de aspecto inocente que, ante la frustración de su vida diaria, sucumbe a sus demonios y satisface sus fantasías a través de la prostitución.
Las chaquetas abotonadas fueron otras de su seña de identidad

Las chaquetas abotonadas fueron otras de su seña de identidad

De ahí, que la principal forma de marcar las múltiples facetas de su personalidad fuese su vestuario. En color negro y confeccionado en grano de pólvora, con el cuello y los puños de satén de seda blanco, el vestido de pretendida inocencia quedaría para siempre ligado al bondage y a las más oscuras pulsiones. Un look para la posteridad, identificado en la rueda del tiempo como el vestido belle de jour, que idealizarían durante décadas numerosos diseñadores en sus pasarelas.
Más allá de él, chaquetas de doble botonadura, gabardinas de corte ajustado, abrigos de vinilo, cuero, mucho color negro y faldas a media pierna. Algo sorprendente para los sesenta, una época en la que reinaba el amor libre y el gusto por la minifalda. Buñuel, en cambio, se horrorizaba cada vez que veía esta prenda y decidió que el estilo chic aburguesado de su personaje estaría mejor representado con cortes más largos. Estilismos, todos ellos, que conjugaban una clara inspiración militar con tendencias colegiales, aire seglar y falsamente ingenuos.
Tras el éxito de la película, Roger Vivier rebautizó los zapatos como `belle vivier´

Tras el éxito de la película, Roger Vivier rebautizó los zapatos como `belle vivier´

En la cinta escrita para la pantalla grande por el recurrente guionista de Luis Buñuel, Jean-Claude Carrière, destacan los accesorios como bolsos, guantes, gafas de sol y tocados tipo casquete que se amoldan a la serie de peinados (recogidos geométricos con una especie de tupé al centro, melenas rubias sueltas) diseñados por las pioneras de la peluquería, las hermanas francesas Maria y Rosy Carita.
Sin olvidar también, los zapatos belle de jour. Negros, brillantes y con grandes hebillas metálicas en la punta, fueron creados por Roger Vivier y se convirtieron en un auténtico clásico que todas las parisinas deseaban llevar en sus pies. Tal fue el éxito que, a pesar de que salieron a la venta en 1967, fueron rebautizados como Belle vivier tras el éxito de la película. Pero si hay que hablar de un disparo de las ventas, no nos podemos olvidar de la mítica gabardina con la que Séverine pasea por París.
Décadas después, la actriz volvió a enfundarse en el trench para despedir al modisto

Décadas después, la actriz volvió a enfundarse en el trench para despedir al modisto

Un sofisticado y elegante diseño en negro vinílico obra de Saint Laurent con la que se convierte en belle de jour y olvida esa dimensión anodina conyugal que la aterroriza. Así precisamente, enfundada en el trench y con una versión de los zapatos de Vivier, despidió la actriz al modisto francés cuando falleció en 2008. La iglesia de Sant Roch se convirtió en el último testigo de ese inolvidable binomio que durante décadas formaron Deneuve y Saint Laurent.
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