La Princesa de Gales
Pillbox o casquete, el sombrero de moda muy difícil de llevar
El estilismo de los casquetes tipo Jackie Kennedy que no le quedan bien ni al gato
El pillbox es un sombrero pequeño, de copa redonda y recta, sin alas ni visera, de estructura rígida y formal, con una gran historia y una clara importancia en la moda de este año. Llamado casquete en español, se trata de una pieza difícil de llevar y poco favorecedora. Veamos.
Con una historia que abarca desde el siglo XIX como uniforme militar, hasta convertirse en un icono femenino en los años 30 y revivir luego en los 50 y 60, popularizado por Jacqueline Kennedy, el pillbox o «casquette» es un accesorio que no queda bien a todas. Incluso cuando Diana de Gales, experta en estas lides, escogía algún modelo, no solían ser los que más le favorecían.
Lady Diana de Gales
La curiosidad es que cuando Jackie Kennedy escogió un pillbox para la toma de posesión de John Kennedy como presidente de los Estados Unidos de América, su casquete azul cielo acabó con una hendidura trasera que se causó al recolocar la pieza sobre la cabeza en un invernal día con frío en Washington D.C.
Jackie Kennedy
Tanto fue así, que desde entonces muchos de estos sombreros se han creado con un pliegue trasero. El famoso pillbox fresa de «Chez Ninon» del día del asesinato de Kennedy, también quedó en nuestras retinas para siempre a través de las fotografías.
Pero la manera de llevar estos sombreros no siempre pega a todas. Es más, casi a ninguna. En los últimos años, solo algún modelo llevado por Catalina de Cambridge ha lucido bien. Cuando Meghan Markle escogió un modelo blanco a juego con su abrigo hace varios años, parecía una enfermera de la Primera Guerra Mundial.
La duquesa de Sussex
Las reinas, princesas e influencers los lucen mal, menos Máxima de Holanda, que es una especialista en tocados difíciles y todos los borda con su físico, su buen cálculo de las proporciones y su arrolladora personalidad.
La duquesa de Gales
Aunque se puede llevar con un recogido bajo o con el cabello suelto medianamente recogido, es mejor dejarlo caer con sencillez y combinarlo con un atuendo simple. Pero este accesorio, clásico y formal, suele quedar a las interfectas incautas que se lanzan a llevarlo cual cofia de «cuerpo de casa» de mitad del siglo pasado, azafata de vuelo de los años 70, casco de policía antiguo o gorrito de marinero. Allá cada cual. A algunos de estos sombreros, los carga el diablo. Si no se trata de Audrey Hepburn, Jackie Kennedy o Beatrice Borromeo, casi no hay quien acierte con ellos.