El Rey Felipe, paseando por Palma con su familia en el verano de 2022
Bermudas para hombre: la guía definitiva para llevarlas sin desentonar
La diferencia entre una bermuda impecable y un atuendo desaliñado puede depender de un bolsillo inoportuno o unos zapatos fuera de contexto
Todo depende del escenario y las formas. No es lo mismo presentarse a trabajar con unas bermudas y alpargatas que elegir este mismo atuendo durante un paseo en vacaciones. Para la mayoría de los hombres que pretenden vestir adecuadamente, el pantalón corto exige cierto protocolo. Un bolsillo inoportuno, unos zapatos que pertenecían a otro momento o una mala elección de tejido pueden arruinar el look.
El Rey Felipe, uno de los hombres más elegantes del mundo, sabe bien cómo defender las bermudas. Le hemos visto con ellas en contextos deportivos como el Club Náutico de Palma para salir a navegar y combinadas con menorquinas o paseando con su familia por el casco antiguo de la ciudad y calzando mocasines.
El Debate se pone en contacto con El Corte Militar, la sastrería más histórica de Madrid (1926), para conocer cuándo llevarlo, qué largo elegir y cómo combinarlo sin acabar siendo señalados por falta de decoro.
El Rey Felipe en Mallorca
1. Cuándo sí y cuándo no.
El pantalón corto funciona en contextos informales: vacaciones, paseos, comidas relajadas, terrazas, viajes, destinos costeros y determinados planes urbanos durante el día. No resulta apropiado en ceremonias, reuniones profesionales formales, actos institucionales, restaurantes con código de vestimenta ni celebraciones que exijan traje. El calor permite aligerar la ropa, pero no elimina el contexto.
2. Bermuda no es sinónimo de pantalón de deporte.
Para vestir con cierta intención, conviene elegir una bermuda de corte limpio, confeccionada en algodón, lino o una mezcla ligera. Los modelos tipo chino, con pinzas discretas o cintura bien estructurada, son los más fáciles de combinar. Los pantalones deportivos, los bañadores y los modelos con grandes bolsillos laterales deben reservarse para la actividad para la que fueron diseñados.
3. El largo correcto se decide alrededor de la rodilla.
Para la mayoría de los hombres, el largo más favorecedor termina ligeramente por encima de la rodilla. Si la prenda cubre buena parte de la pantorrilla, acorta visualmente la figura; si sube demasiado por el muslo, adquiere un carácter deportivo o marcadamente tendencial. No existe una medida universal: la altura y las proporciones de cada cuerpo importan más que una cifra exacta.
Las bermudas deben ir por encima de la rodilla
4. Ni apretado ni muy holgado.
La bermuda debe sujetarse correctamente en la cintura, permitir sentarse con comodidad y mantener una caída limpia sobre el muslo. Un modelo demasiado estrecho marca y se desplaza al caminar; uno excesivamente ancho añade volumen y pierde estructura. Como sucede con un buen pantalón largo, el ajuste importa más que la talla escrita en la etiqueta.
5. Los tejidos naturales elevan el conjunto.
El algodón ligero, el lino y sus mezclas aportan transpirabilidad y una apariencia más cuidada. Para un uso urbano conviene evitar tejidos brillantes, elásticos o excesivamente técnicos, que remiten de inmediato al deporte. Los tonos piedra, azul marino, crudo, verde oliva o beige permiten además más combinaciones que los estampados muy llamativos.
6. La camisa y el polo son sus mejores aliados.
Una camisa de lino o algodón ligero convierten la bermuda en una opción adecuada para una comida o una tarde en la ciudad. Si la bermuda es de vestir, la camisa puede llevarse por dentro; si el conjunto es más relajado, puede ir por fuera siempre que tenga el largo y el bajo apropiados. La camiseta también es válida, pero debe ser lisa, tener buena caída y encontrarse en perfecto estado.
7. El calzado decide el grado de elegancia.
Mocasines, náuticos, alpargatas y zapatillas sencillas y limpias funcionan bien con bermudas. Las sandalias deben reservarse para ambientes claramente estivales e informales, y las chanclas para la playa o la piscina. Si se utilizan zapatillas o zapatos cerrados, los calcetines invisibles evitan que el conjunto quede partido visualmente a la altura del tobillo.
8. La chaqueta americana no convierte una bermuda en formal.
Una chaqueta desestructurada puede combinarse con una bermuda de corte sastre en una ocasión relajada, pero es una elección más exigente y deliberada. No basta con añadir una chaqueta a cualquier pantalón corto para elevarlo: tejido, color, proporciones y calzado deben formar parte del mismo conjunto. Ante la duda, no te la pongas.