Fundado en 1910
El sastre de El Corte Militar

Fernando Yagüe, sastre de El Corte MilitarCarina Burgos Recio

El Corte Militar, la sastrería madrileña que cumple un siglo y sobrevivió a guerras y cambios de régimen

Desde 1926, diseñan uniformes para Ejército de Tierra, Armada, Ejército del Aire y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado

Su historia se remonta a 1926, cuando los hermanos Pablo y Fernando González decidieron dar un paso más. Empezaron en Madrid como aprendices de sastre y tras años confeccionando capas militares, rescataron un antiguo taller, lo trasladaron a la calle Mayor y quedó rebautizado como El Corte Militar. Desde entonces han diseñado uniformes para Ejército de Tierra, Armada, Ejército del Aire y del Espacio y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, incluyendo bordados artesanales en hilo de oro realizados a mano, un trabajo casi desaparecido que exige precisión milimétrica y un conocimiento técnico excepcional.

«Un uniforme militar puede tardar en confeccionarse desde cuatro a seis meses, se necesitan muchas horas para coser un traje a mano. El más caro puede costar todo lo que uno quiera pagar», declara el director del establecimiento, Rafa Fernández, en conversación con El Debate. Muy discreto, no se pronuncia de si sus talleres han salido uniformes para el Rey Felipe VI o la Princesa Leonor. «La confianza y la discreción son parte de nuestro compromiso. Esa misma discreción es la que ha hecho que, durante años, personas de distintos ámbitos —incluidos algunos rostros conocidos— sigan eligiéndonos para sus trajes», comenta.

En la tienda trabajan nueve personas, entre los que se encuentra el sastre Fernando Yagüe, quien se encarga de tomar las medias de un trabajo principalmente artesanal. 30 años de experiencia desde sus inicios en la Sastrería Histórica del Palacio Real.

El Corte Militar

El Corte MilitarCarina Burgos Recio

El Corte Militar nació en una España donde el traje formaba parte de la identidad masculina y la confección era un oficio paciente, técnico y profundamente artesanal. Ahora cumple cien años habiendo sobrevivido a guerras, crisis, cambios de régimen, revoluciones estéticas y al auge de la moda rápida sin renunciar a su esencia: la artesanía, el protocolo y la elegancia bien entendida.

Lo que comenzó como una sastrería especializada en el ámbito militar se ha convertido hoy en una casa de referencia en sastrería civil, ceremonia y prendas a medida, justo en un momento en el que el traje, lejos de desaparecer, vive un inesperado revival entre nuevas generaciones y hombres que vuelven a valorar el vestir impecable.

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