10 de agosto de 2022

España es tierra de maestros chocolateros

España es tierra de maestros chocolaterosPexels​

Gastronomía

Día Mundial de la tarta de chocolate: los seis mejores lugares para disfrutar de ella

Te descubrimos las 6 localidades españolas perfectas para disfrutar del considerado como «alimento de los dioses»

Si bien hoy en día es posible encontrar chocolate en cualquier lineal de supermercado –ya sea en tabletas, tortas o bizcochos– no siempre fue así. El cacao, «alimento de los dioses» que concedía a los hombres fuerza y vigor, tuvo que realizar un largo recorrido para llegar a Europa: sus semillas y receta fueron enviadas por Fray Jerónimo de Aguilar desde el territorio que hoy corresponde a México. El primer chocolate elaborado en Europa fue preparado entonces en el Monasterio de Piedra, antiguo edificio cisterciense situado en la localidad zaragozana de Nuévalos en el año 1534. Aunque su preparación ha cambiado en el tiempo, ya que inicialmente tenía usos medicinales y se consumía amargo, lo cierto es que España es tierra de grandes maestros chocolateros. No es difícil encontrar chocolaterías y obradores centenarios donde disfrutar una deliciosa tarta o beber chocolate caliente.
Este 27 de enero se celebra el Día Mundial de la Tarta de chocolate y Yescapa, plataforma líder de alquiler de autocaravanas y furgonetas camper, propone una ruta para descubrir en autocaravana algunas de las localidades españolas más chocolateras.

1. Astorga (León)

La relación de la localidad leonesa con el chocolate es de larga data. Fue en el siglo XVI cuando Hernán Cortés vuelve a la península desde América y establece el cacao como parte de la dote del matrimonio de su hija. A pesar de que el enlace nunca se lleva a cabo, desde entonces comienza a desarrollarse la industria chocolatera, contando hacia 1914 con más de 49 fábricas de chocolate.
En la actualidad, Astorga posee cinco importantes fábricas de chocolate: La Maragatina, La Cepedana, Peñín, Santocildes y El Arriero Maragato. La mayoría dispone de tiendas en la ciudad donde adquirir sus elaboraciones y degustar un delicioso chocolate a la taza. Tal es la importancia de esta industria en Astorga que cuenta con un «Museo del Chocolate», un lugar donde los más golosos pueden conocer en detalle su historia y otras curiosidades.

2. Molina de Aragón (Guadalajara)

Además de ser una localidad famosa por registrar en invierno algunas de las temperaturas más bajas del país, en esta villa de algo más de 3.000 habitantes se encuentra la casa rural Parador de Santa Rita. Allí, bajo la marca «La Cadena», la familia Iturbe fabrica desde 1900 su propio chocolate artesanal. Hasta el día de hoy, esta familia de gran tradición chocolatera, es la única que produce chocolate en la provincia de Guadalajara de forma artesanal y con las mismas máquinas que empleaban sus antepasados.
Declarada Conjunto Histórico-Artístico desde el año 1964, una visita a Molina de Aragón es la ocasión perfecta para perderse por los históricos y pintorescos rincones de esta localidad medieval.

3. Agramunt (Lérida)

En Lérida nos encontramos con otra villa medieval, esta vez situada en la comarca leridana de Urgel, que, además de contar con un importante legado cultural como la Iglesia de Santa María o la torre Pilar de Almenara, posee la particularidad de ser la localidad en donde se produce el chocolate más antiguo del mundo. Desde 1770, la fábrica de chocolate Jolonch se dedica a la producción artesanal de chocolate, en especial al chocolate a la piedra, considerado una variedad autóctona de esta localidad.
La empresa, que ha continuado de generación en generación, elabora el chocolate directamente a partir del haba del cacao que es seleccionada, tostada con leña de encina y molida a la piedra, proceso que le otorga al chocolate un sabor y textura únicos.
Si decides visitar Agramunt, en el centro del pueblo se encuentra la Chocolateria Jolonch, donde además de poder degustar sus elaboraciones, puedes visitar la fábrica para observar cómo se tuesta el cacao al horno de leña.

4. Villajoyosa (Alicante)

Situada en la Costa Blanca alicantina, esta villa marinera, además de contar con algunas de las mejores playas de la provincia y de ser un lugar de visita para los amantes del «slow travel»; es un lugar de visita imprescindible para los adictos al chocolate. Y es que Villajoyosa, con sus características casas de colores, huele a mar, pero sobre todo a chocolate, gracias al gran número de fábricas albergadas en la localidad. Chocolates Valor, Chocolates Marcos Tonda, Chocolates Clavileño o Chocolates Pérez son algunos ejemplos. Aprovecha tu estancia para realizar una visita guiada a alguno de sus museos del chocolate y ver la evolución de los procesos de elaboración, pero también para pasear por el conjunto histórico-artístico del casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural.

5. Dueñas (Palencia)

La historia del municipio de Dueñas en Palencia está ligada de forma indiscutible al chocolate: fue en San Isidro de Dueñas donde se elaboró el primer bombón de España, hace más de cincuenta años. Para ello nos remontamos a los inicios de Chocolates Trapa en el año 1891, cuando se instalaron los monjes en el monasterio trapense de San Isidro de Dueñas. La empresa chocolatera por su parte, se constituyó en el año 1964, cuando la orden cisterciense decidió vender la fábrica, con todas sus antiguas fórmulas de elaboración y tratamiento del cacao.
Considerado por muchos como el monasterio más importante de la provincia de Palencia, San Isidro de Dueñas, también conocido como el Monasterio de La Trapa, es una joya del románico palentino.

6. Munilla (La Rioja)

Si bien este municipio de poco más de 100 habitantes en La Rioja no cuenta en la actualidad con ninguna fábrica de chocolate en funcionamiento, esta localidad tiene un pasado chocolatero que merece recordar. Y es que a mediados del siglo XIX, cuando todavía era un pueblo aislado y sin accesos cercanos al tren, Munilla llegó a tener ocho fábricas de chocolate que destacaron por una elevada producción y por sus muchos premios internacionales. Las Vargas o El Pilar son un buen ejemplo de ello.
Aunque queden pocos vestigios de las fábricas, el pueblo ofrece opciones de turismo cultural y naturaleza, como por ejemplo la Iglesia de San Miguel del siglo XIV y su valioso retablo del año 1622, obra de Gabriel Pinedo; las sierras de la Hez o el hayedo de Santiago.  
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