Cora Bistró, uno de los más destacados de Chile
El Chef Judicial
Los mejores restaurantes para un despertar culinario chileno
Una cocina de producto local con guiños a presentaciones originales
Un recorrido gastronómico por Chile entre Santiago y Valparaíso en una cocina incipiente que busca su sitio entre la cocina peruana y la materia prima argentina. Una cocina de producto local con guiños a presentaciones originales, restaurantes pintorescos de aires familiares en los que los pases se riegan con vinos chilenos. Sencillez y recetas tradicionales para comenzar a abrirse paso en la gastronomía sudamericana desde Cora Bistró hasta Caperucita y El Lobo, desde la capital hasta las orillas de Valparaíso. Cocina de mar y de huerta en un nuevo despertar culinario.
Comenzamos el recorrido por el barrio de Providencia en Santiago de Chile en el restaurante Corá Bistró, espacio de estética familiar en el que se juega con el pescado con aliños de corte peruano. Combinado de mariscos preparados con destacada presencia de la centolla, materia prima fresca en presentaciones cuidadas de estética singular. Pulpo al vapor con panes crujientes chilenos, tiradito de pescado en el que se juega con los cítricos y con dados de atún.
La huerta hace su presencia con una cebolla «al rescoldo» de matices gustativos braseados que se combina con queso de oveja. «Pescados curanteros» con una lubina blanca que se acompaña de mejillones y habas en pases ligeros y de marcado sabor sudamericano. De la tierra la lengua con coliflor o el sabroso cuadril de cordero, que será maridado con un tinto de la tierra, vino de cuerpo con marcadas notas afrutadas de cereza en un «Carmenere» de las bodegas de Gonzalo Guzmán. Finales dulces de un «manjar brulée» que conquista al comensal tanto por su estética como por su delicado sabor de textura caramelizada y connotaciones crujientes.
La ruta continúa hacia La Vinoteca en el número 1452 de la calle Manuel Montt, recibiéndonos con un tinto «Presumido» de 2023 de las bodegas Bauza que con maestría se decanta en mesa brindándonos aromas a hierbas y frutas rojas en una mezcla de uva de carménere, cariñena, cabernet sauvignon y syrah. Acompañamientos de una picada de matices frescos con tomates de la huerta sobre hojas de espinacas aderezados al pesto para culminar en una deliciosa burrata.
Chipirones en salsa para rebañar acompañados de panes crujientes caseros al aceite de oliva para continuar brindando con la variedad de vinos chilenos con una tabla de quesos entre los que destacan el roquefort y el queso de notas ahumadas. Infinita bodega para disfrutar de los vinos de la línea «Grand Cru» de las bodegas de «Caballo Loco» de la tierra chilena, sorprendiendo al comensal por su carácter complejo y elegante, de balanceado dulzor y marcada presencia frutal aromática.
espumita
Cenas alternativas en la misteriosa noche de Santiago en «Pulpería Santa Elvira», restaurante ubicado en una casa familiar reconvertida en espacio gastronómico. Aires familiares con estética pintoresca en un lugar culinario en el que se cuida una imagen alternativa e informal ofreciendo sabores distintos y mezclas originales. Uniones de erizos y arroz, pases calientes en el invierno chileno con una sabrosa crema de almejas y láminas del pescado chileno «Loco» con algas en un restaurante de marcada presencia marina. Descubriendo vinos chilenos más originales nos decantamos por un «Masintín» de 2020 de aromas de ciruelas, con estructura firme y final largo y elegante. Agradable tinto que maridará esta cocina marinera con el «changle» o el estofado de congrio. Recomendable restaurante de aires por momentos «hippies» en el que los sabores y combinaciones sorprenden y agradan, elevando la estética de cada pase con motivos florales.
Dejando atrás Santiago para emprender viaje a Valparaíso, descubriendo un enclave marítimo en el que la belleza de la ciudad se concentra en los cerros. Casas indianas y vistas al Pacífico en las que el maestro Neruda hacía de la poesía el más bello arte. Una primera parada en lugares de los pescadores del Pacífico en el restaurante «Puerto» para disfrutar de aperitivos de cervezas australes, notas tostadas que ponen matices refrescantes sobre mejillones de considerable tamaño bañados por una salsa casera de atractivo picante que llevará al comensal a rebañar el plato.
croqueta
Blancos chilenos con un sauvignon blanc, un «Kalfu» de 2023 regando un atún braseado en el que se mima la materia cocinándolo en el punto exacto, decorándolo con alcaparras y haciéndolo nadar en una salsa verde de notas ligeras elaborada en el propio restaurante. Noches de Valparaíso que continúan a pie de puerto en el restaurante Portofino para degustar un ceviche de lubina y gambas con marcado acento peruano o una deliciosa ensalada de burrata.
Pases principales de un salmón a la naranja cocinado a la inglesa en la que sobresale el producto y un final dulce con vistas al Pacífico con un martini espresso con vodka y café para alargar las madrugadas. Desde el puerto hasta el «paseo yugoslavo» de Valparaíso de casas indianas para caminar entre sus calles y llegar a un restaurante sobresaliente, «Caperucita y el Lobo» como reza su lema «para comerte mejor». Instinto salvaje con un tiradito de reineta curada con palta acevichada, una deliciosa espuma de papa trufada con cebolla crispy y yema de huevo atemperada con aceite de cilantro y un final en el bosque de Caperucita con un brownie de chocolate que será devorado por el lobo. Encumbrando así el mejor restaurante de Valparaíso, emblema de una cocina chilena con futuro que comienza a abrirse paso en Sudamérica.