Una persona cortando una cebolla fresca mientras llora
Gastronomía
Los mejores trucos para no llorar mientras cortas cebolla, según una bióloga
La especialista habla de dos posibles soluciones de cara a mejorar la experiencia de preparar esta verdura en la cocina
Miles de personas sufren a diario las consecuencias de elaborar un plato con cebolla. Y es que durante la preparación de este alimento, especialmente en el momento de cortarlo, a muchos sufren de un lagrimeo involuntario, circunstancia que puede llegar a ser muy molesta.
En este sentido, la bióloga Carolina, conocida como @unacordobessa en TikTok, ha revelado cuál es la mejor manera para evitar que preparar esta verdura en la cocina se convierta en una pesadilla. «En las células de la cebolla se encuentran dos sustancias que no se llevan nada bien», explica la experta.
Según aclara Carolina, estas sustancias nunca se mezclan mientras la cebolla está entera, y se tratan de compuestos de azufre y, por otro lado, unas proteínas conocidas como enzimas. «Al cortar la cebolla rompes las células y tiras abajo la pared que separa a las dos sustancias. Esto no trae nada bueno y, cuando estas se ponen en contacto, se generan gases irritantes que nos hacen llorar», afirma Carolina.
De este modo, se produce la involuntaria reacción lagrimal. No es que sea una cuestión de la sensibilidad de cada individuo, sino que se trata de una reacción química que se desarrolla al deshacer la barrera que separa los elementos propios de esta verdura.
Los dos mejores trucos para no llorar
Ante esta circunstancia, Carolina habla de dos posibles soluciones. La primera de ellas se trata de introducir la cebolla en el frigorífico 30 minutos antes de cortarla. «Esto reduce la actividad de las enzimas, que no reaccionarán ante los compuestos de azufre», explica la bióloga.
Por otra parte, el segundo truco es todavía más directo. Y es que la especialista recomienda utilizar un cuchillo muy afilado. «Cuanto más limpio es el corte, menos células se rompen y las sustancias se mantienen separadas», concluye Carolina.
Aplicando estos trucos (e incluso los dos a la vez) la sensación de cortar una cebolla será mucho menos molesta, evitando vivir la experiencia de llorar involuntariamente mientras se prepara un rico plato para comer.