24 de septiembre de 2022

Belmond La Residencia, en Deiá, en Palma de Mallorca

Belmond La Residencia, en Deiá, en Palma de MallorcaTyson Sadlo

Corresponsal en el paraíso

Dónde alojarse en Mallorca y dormir mejor que en Marivent

La Residencia, en Deiá, ocupa la pole position en materia de los mejores hoteles de la isla, situado en un emplazamiento extraordinario y con un karma maravilloso

El Goring es uno de los mejores hoteles de Londres, pequeño, coqueto, muy british, y tiene un interesante anecdotario a sus espaldas. Dada su proximidad a Buckingham Palace, el hotel se convirtió en 1953 en una especie de anexo al palacio durante la coronación de Isabel II, alojando a muchos de los dignatarios reales que acudieron a la ceremonia. En un libro que el propio Hotel Goring publicó hace unos años con motivo de su centenario, se recoge el comentario de uno de sus huéspedes de aquella augusta ocasión, el príncipe heredero de Noruega: «Aquí se está mucho mejor que en Buckingham, no tengo que compartir mi cuatro de baño». Ignoro si los ilustres invitados de los Reyes de España en su residencia estival de Marivent, donde, como es habitual, los monarcas pasan estos días, hacen turnos para usar la ducha o lavarse los dientes como en su día le ocurrió al futuro Rey Olaf en Londres. A juzgar por las numerosas ventanas que tiene la residencia balear, se diría que no, pero quién sabe. Más tiene Buckingham y registra una curiosa ratio: 775 habitaciones por 78 baños, cifra esta última que suponemos que en 1953 sería incluso menor.
¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster? ¿Cuántos cuartos de baños tiene su palacio, Su Majestad? Naturalmente, esta es la clase de preguntas que nadie suele formularse, pero no está de más interrogarse sobre los paraísos donde alojarse en la maravillosa Mallorca y estar mucho, muchísimo mejor que en Marivent. Y desde luego los hay.
A juzgar por el calibre de los personajes que se han disputado su propiedad, La Residencia, en Deiá, ocupa la pole position en materia de los mejores hoteles de la isla. Y no solo por esta razón. El hotel tiene esa atmósfera mágica de esos hoteles que nos hacen soñar, situado en un emplazamiento extraordinario, con un karma maravilloso, es seguramente una de las joyas hoteleras de España y de todo el Mediterráneo, poco conocido en territorio patrio por una razón. Su clientela es mayoritariamente británica y los españoles con capacidad económica para pagar sus elevados precios (unos 1.500 euros la noche, la habitación más barata en agosto este año. Ni se moleste en reservar. Solo quedan suites a partir de 3.500 euros) es probable que tengan casa propia en algún lugar de la isla, estén a bordo del Charcot en el Polo Norte, buscando la ola perfecta en Sumba o planeando su próximo viaje espacial.
La Residencia de Palma

La Residencia de PalmaMATTIA AQUILA

La Residencia fue durante 15 años una de las posesiones más preciadas del emprendedor galáctico más jovial y septuagenario más juvenil del planeta Tierra, es decir, Sir Richard Branson. La adquirió en 1987 y la incorporó a su exclusiva colección de hoteles. Era fiel además a su cita en la isla. Con todo el dolor de su corazón, se vio obligada a venderla en 2002. Los atentados de las Torres Gemelas dañaron seriamente su imperio, especialmente sus líneas aéreas, Virgin, y Branson necesitaba liquidez, por lo que se deshizo de numerosas posesiones en diferentes países.
Suite de La Residencia

Suite de La ResidenciaTyso Sadlo

La adquirió otro personaje de biografía fascinante en el mundo de los viajes, el empresario norteamericano James Sherwood (fallecido en 2020), el hombre que en 1977 compró en una subasta en Monte Carlo dos vagones originales del Orient Express y devolvió a la vida el mítico tren. Sherwood incorporó La Residencia a su cadena hotelera iniciada añas atrás con la compra del mítico Cipriani de Venecia. Por un conflicto con el registro del nombre, la compañía de Sherwood se vio obligada a dejar de llamarse Orient Express y se convirtió en Belmond. Pero sus joyas seguían tal cual: La Residencia, Villa San Michele, Splendido… hasta que las cosas empezaron a ir mal para ese precioso imperio con tantos paraísos. En diciembre de 2018 es adquirido por Bernad Arnault, que gana así una extraordinaria posición en el sector hotelero que había comenzado unos años antes con su cadena Cheval Blanc. Así es que hoy, «La Resi», para los amigos, está en manos del zar del lujo, capo de LVMH y primera fortuna de Europa. Y la noticia no puede ser mejor porque Belmond tiene verdaderas joyas, pero en algunos aspectos (especialmente en decoración e interiorismo) le va a venir, pero que muy bien un toque de estilo y la super inyección económica de Arnault.
Cuando Branson recuperó su fortuna, quiso recuperar La Residencia, pero no pudo conseguirlo. Ya no ha vuelto como propietario, pero sí como cliente habitual. El próximo año abrirá un hotel no lejos de allí, en su querida Tramuntana, Son Bunyola. ¿Tendrá la magia de La Residencia? Wait and see. Por de pronto nos quedamos con la magia de sus jardines, sus escaleritas de piedra, sus piscinas con palmeras infinitas, sus terrazas de geranios rojos, su mezcla de lo rústico y esa refinada atmósfera mediterránea. No hay que estar alojado para tomar un inolvidable café en alguna de sus terrazas. Lo bueno de «la Resi», señor Branson, es que no hay que ser su dueño para disfrutarla. No hay que ser Rey de España ni zar del lujo para sentirse en Mallorca como en el paraíso.
Piscina de La Residencia

Piscina de La ResidenciaMATTIA AQUILA

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Cuando el Rey Juan Carlos I aterrizaba en la Base Aérea de Son San Juan y los jefes militares de Ejército del Aire se presentaban, como es preceptivo, a darle la novedad, siempre acontecía una escena similar a ésta. «Coronel X. Jefe de la Base de Pollença, Señor». A lo que el emérito respondía, haciendo gala de su famoso «borboneo»: «Qué suerte tienes, cabrón. Yo en Zarzuela y tú todo el año en Pollença». La zona Noreste de la isla es seguramente la que guarde rincones más paradisíacos. Junto a la base de hidroaviones se encuentra otra de las grandes damas hoteleras de la isla, el mítico Hotel Formentor, cerrado desde hace un par de años, pero con las obras del futuro Four Seasons Formentor marchando a muy buen ritmo. Sí, será de quitarse el sombrero a poco bien que lo hagan. Los mimbres no pueden ser mejores.
Entre ambos puntos se encuentra La Fortaleza, una casa realmente extraordinaria que si le sobra poderío económico para alquilarla entera (única posibilidad) será su mejor opción en la isla sin ninguna duda. En ella celebró su boda Rafael Nadal. Durante la presidencia de Felipe González se barajó la posibilidad de adquirirla y donársela al entonces Príncipe de Asturias, para garantizar residencia propia en la isla al heredero de la Corona, pero la idea se descartó en buena parte por el difícil acceso y la lejanía con Palma. En esa misma área se encuentra otra joyita hotelera que merece la pena conocer, Son Brull, otro hotelito de capricho realmente encantador.
Pequeños hoteles boutique han ido surgiendo estos últimos años tanto en la Mallorca interior como en la propia Palma, demostrando que hay opciones intermedias llenas de buen gusto en las antípodas de los horrores de Magaluf. En Palma nos quedamos con el delicioso San Francesc, que abrió el año pasado una segunda propiedad con el fantástico sello de la casa, Can Ferrereta. No es el Aman de Nueva York, pero es sorprendente cómo el buen gusto y el acertado criterio pueden crear un mundo aparte en el centro de una localidad rural de interior como Santanyí. ¡Chapeau!
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