07 de diciembre de 2022

Josy Peukert y su bebé en una playa de Nicaragua

Josy Peukert y su bebé en una playa de NicaraguaInstagram

Maternidad y embarazo

De la bañera a la playa: partos virales, naturales y ¿peligrosos?

El free birth es una práctica cada vez más extendida en países desarrollados y consiste en no contar con asistencia médica durante el alumbramiento

Han corrido como la pólvora vídeos de una mujer, llamada Josy Peukert, dando a luz en una playa de Nicaragua. «Casi al compás de las olas, una contracción tras otra, puedo sentir que viene el bebé», escribió la madre de otros tres hijos tras alumbrar al cuarto, al que han llamado Bodhi Amor Ocean.
Esta práctica, conocida como free birth, es un fenómeno cada vez más extendido, que no tiene por qué ser siempre en el mar. Este tipo de partos libres –su traducción literal– surgió como respuesta a la hipermedicalización de los alumbramientos, pero ha terminado llegando al extremo. No utilizar epidural o dar a luz en una bañera son también maneras de tener un bebé de forma natural y no suponen tal riesgo, ya no solo por emplear asistencia médica –algo que el free birth ni contempla–, sino porque un control del entorno supone una reducción exponencial de los riesgos de complicaciones e infecciones.

La temperatura del agua del océano no se puede controlar, por mucho que se estudien los ciclos de mareas, como afirma que hizo Peukert, a diferencia de una bañera. Pasar del líquido de la bolsa amniótica en la que ha pasado nueve meses en un ambiente cálido al frío del agua salada puede supone un shock térmico para el recién nacido.
Un parto en un entorno hospitalario puede tener también complicaciones. La gran diferencia con dar a luz en casa o en la playa sin asistencia es que en el paritorio hay profesionales que saben cómo actuar cuando las cosas se complican.
Maternidad holística y feminidad salvaje son las bases del movimiento free birth, que también siguió Marissa Heckel, una madre estadounidense que decidió traer al mundo a su segundo hijo en su casa, después de una experiencia traumática en un primer parto anterior, en el que se sintió coaccionada e intimidada por el personal que la atendió. Esto ocurrió en 2017 y finalmente todo salió bien.
La misma decisión tomó una pareja de Vigo al año siguiente, en 2018, pero en aquella ocasión, acabó en tragedia. Habían recibido a su primer hijo también en casa y querían repetir la experiencia, salvo que esta vez el pequeño venía de nalgas. Les avisaron de que el parto podría tener complicaciones si se realizaba en el hogar y sin supervisión médica por la posición en la que se encontraba el no nacido, pero siguieron adelante con su decisión. Tras llamar a la ambulancia y llevarse a la madre y a su hijo al hospital Álvaro Cunqueiro, los sanitarios ya no pudieron hacer nada para salvar al pequeño.
En embarazos de bajo riesgo no está contraindicado el parto en casa, aunque con matronas presentes, por si hubiera algún tipo de complicación. Un claro ejemplo, también viral, fue el alumbramiento de la influencer Verdeliss. Rodeada de sus hijos, su marido y dos matronas, nació Deva, la octava de la familia, y su millón y medio de seguidores pudo verlo después.
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