Una mujer embarazada con una taza de café
Si estás embarazada y bebes café tu hijo podría ser más bajo
No son pocos los alimentos prohibidos durante el embarazo: la leche cruda y lácteos sin pasteurizar, pescados crudos o ahumados, otros productos marinos altos en mercurio (como el atún) y mariscos, huevo crudo, carne poco o nada cocinada, embutidos, patés o foies, alcohol... y aunque hasta ahora el café no entraba en el decálogo –se permitía una taza grande al día–, un nuevo estudio ha demostrado que sea cual sea la dosis de cafeína que se ingiera tienen un efecto en el desarrollo y futuro crecimiento del bebé.
Esta bebida tan típica de los desayunos acelera el ritmo cardíaco y puede elevar la tensión, algo poco recomendable en caso de estar esperando un hijo. También puede causar acidez estomacal, tan común en el embarazo, pero también puede provocar nerviosismo e insomnio y lo mejor en la gestación es pasar unos tranquilos nueve meses.
Hasta ahora, la recomendación de café era de no tomar más de una taza grande diaria o dos tazas normales –unos 200 mg– , pero la última investigación publicada en la revista Jama Network Open, su consumo impactaría de forma negativa en el crecimiento del bebé. Sus resultados apuntan que incluso las cantidades más bajas se asocian con una estatura más baja a los cuatro años de edad, que se extiende hasta los ocho años.
Concretamente, Jessica L. Gleason, de la universidad de Maryland, y su equipo, encontraron que los hijos de mujeres que durante el embarazo consumían solo media taza de café (50 mg) eran dos centímetros más bajos que los niños de que quienes no lo bebieron. Aunque la diferencia es pequeña, los autores sugieren tenerla en consideración para futuras investigaciones sobre cómo esta diferencia de altura puede o no afectar a la salud de los niños a largo plazo, puesto que –advierten– estudios previos al suyo han mostrado que la baja estatura está relacionada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad en la edad adulta.
Hasta ahora, la recomendación de ingesta de cafeína era de unos 200 mg máximo
La cafeína atraviesa de forma libre la barrera placentaria y llega por completo al bebé y ni él ni la placenta son capaces de metabolizarla. En cantidades controladas y muy pequeñas, el efecto de la cafeína se ve más a medio plazo, cuando el niño cumple los cuatro años, pero en caso de tomarlo en grandes dosis sus consecuencias pueden verse ya durante el embarazo.
Queda claro que no existe una cantidad segura de café durante el embarazo, y otro estudio anterior a este ya expuso las razones. A finales del verano de 2020, investigadores de la universidad de Reikiavik demostraron que la ingesta de cafeína de la madre estaba relacionada con abortos espontáneos, partos prematuros o con bajo peso y obesidad infantil. En las conclusiones de su estudio también mencionan un mayor riesgo de leucemia aguda infantil.
Con respecto a la pérdida del bebé, otro estudio de la División Permanente de Investigación Kaiser lo analizó con mayor profundidad. En él, participaron 1.063 mujeres con 10 semanas gestacionales de media y de ellas 172 tuvieron un aborto espontáneo. La diferencia entre las que bebieron café y las que no es que de las que lo tomaron un 24,5 % sufrieron un aborto, pero solo un 12,5 % de las que lo ingirieron.
No hay cafeína solo en el café. Otros alimento o bebidas también cuentan con ella entre sus componentes, como té, chocolate y muchas bebidas energéticas y refrescos. La recomendación, por tanto, sería el de sumar el café a esa lista, cada vez más larga a medida que la ciencia ahonda en el tema, y limitar las comidas que puedan elevar la tensión y poner nervioso tanto al feto como a su madre.