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20 de mayo de 2024

Falta de un mínimo de conocimientos sobre la institución del matrimonio
Ocurre cuando las personas que contraen matrimonio carecen de un conocimiento mínimo sobre la institución del matrimonio, es decir, de sus tres elementos más importantes: que es una unión de un hombre y una mujer, que es una relación permanente (inquebrantable) y que tiene como objetivo dar a luz a hijos.

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Entrevista con Nacho Tornel

Consejos para construir un matrimonio indestructible, según un mediador familiar

Según su criterio, los pilares fundamentales sobre los que ha de sustentarse un matrimonio son comunicación, compromiso, respeto y afectividad

Este 2023, hace 17 años desde que Nacho Tornel abriese las puertas de su despacho como mediador familiar a todos los matrimonios que quisieran recibir su guía. Dos libros después, la ha puesto a disposición de todos los cónyuges que cojan los tomos y los lean.
En el primero de ellos, EmparejArte, recorre uno a uno los pilares fundamentales sobre los que ha de sustentarse un matrimonio: comunicación, compromiso, respeto y afectividad. Desde ahí, Tornel da el paso de componer en círculos concéntricos todos los agentes externos con los que la pareja tiene relación. A través de un diálogo directo con el lector y distintas anécdotas, el mediador familiar y experto en resolución de conflictos en la pareja va dibujando el complejo universo en el que se mueven los matrimonios: los hijos, la familia de origen, los amigos y las aficiones y, por último, el ámbito profesional.
–¿Cuáles son los problemas más frecuentes que ve en los matrimonios que acuden a usted?
–Sobre los cuatro pilares de una relación son los que pivota casi todo lo que nos pasa a las parejas. Bueno y malo. A estos añado en RelacionArte los cuatro círculos concéntricos a la relación. El más cercano serían los hijos. En todo lo que supone la parentalidad hay mucho desencuentro, mucha afirmación del criterio propio en contraposición del otro, mucha desautorización respecto a tu pareja. Focalizar demasiado a los hijos y perder de vista al marido o a la mujer, es un desafío constante para las parejas.
–«No olvidéis que sois parejas antes que padres» es uno de sus lemas.
–Se nos olvida el otro cuando nos convertimos en padres y madres. En el caso e las madres es mucho mas complejo, por esa vinculación tan potente que tiene con su bebé en su útero primero y luego fuera él. Son pareja antes que padres, y eso es así también en el tiempo. primero os habéis conocido, os habéis descubierto, estáis enamorados y habéis hecho un proyecto en común. Y después añado hijos y allegados.
Otro ámbito de enorme casuística problemática es la familia de origen, sobre todo en las parejas jóvenes, pues es cuando hay que marcar los límites; lo que diga mi madre, lo que diga tu padre, lo que necesite mi hermana. Todo eso hay que pasarlo por el filtro del otro. Lo primero tiene que ser él para ella y ella para él.
–¿Y el tercer y cuarto círculo?
–El tercero es todo el mundo de las aficiones, amistades, dedicaciones, proyecto personales, desarrollo intelectual, intereses culturales, religiosos... Todo lo que es personal de cada uno y que también es un ámbito donde queremos crecer, pero no puede ser a costa de la pareja. Este requiere de un gran equilibrio de fuerzas, pero no quiere decir que se acabe la vida de amistad, o la vida de ocio cuando tienes una pareja.
Y ya la última órbita es el trabajo, como gran desafío. Un hogar del siglo XXI es un hogar donde él y ella trabajan dentro y fuera de casa. tienen que los dos asumir responsabilidades y entender que la casa, el hogar, los niños, es 100 % responsabilidad de los dos. Luego la ejecución se reparte en cada casa a su manera.
–¿Qué es eso de apostar por la pareja?
–Priorizarla por encima de todo. Si tengo una relación y me ofrecen un puesto de trabajo que va a suponer desplazarme, pues hay que poner en valor cada cosa y si ahora me importa esta relación pues priorizarla, aunque no dé el salto profesional, no coja esa oportunidad. Es una decisión libre, personal, responsable, pero al mismo tiempo siendo consecuente.

Ahora es cuando yo puedo decidir y decido amarNacho TornelMediador familiar

–¿Cómo se puede apostar por una relación cuando ya se cree que está rota?
–Tiene mucho que ver con la noción de compromiso que tengamos. Conozco a mucha gente que no tiene ningún tipo de referencia moral o religiosa y sin embargo su creencia en cuanto a su relación es que es para siempre, que se debe sostener con el paso del tiempo y de las dificultades.
Es normal que falten las fuerzas, que te quedes seco, que te falle la ilusión, que te fallen las ganas. Es un momento duro, cuando tienes que pararte y decir vamos a ver: ahora es cuando yo puedo decidir y decido amar.
Decido amar revitalizando mi relación. Decido amar teniendo este detalle o decido amar con este gesto de servicio, este gesto de acercarme, este gesto de facilitarle la vida. Echando ramitas a la hoguera que se está apagando, para que vaya cogiendo fuerza e intensidad y el fuego vuelva.
–No harían falta grandes gestos de amor, sino amar en el día a día, ¿no?
–Una cosa es el amor y otra el sentimiento amoroso. El amor es un verbo, es un acto, hay que ejecutarlo. Cuando vives el servicio, la entrega, el detalle, el cariño, la ternura, cuando lo ejercitas fluyen, salen esos sentimientos. No te puedes quejar de que no estás teniendo sentimientos amorosos cuando no estás actuando el amor, cuando no estás viviendo el verbo amor en presente indicativo. Yo amo. Por tanto, yo te cuido, yo te escucho, yo te entiendo, yo te acompaño, yo hago esto por ti. Cuando hay todo eso el sentimiento amoroso es el sustantivo que viene detrás.
En un momento duro, quizá la reflexión tiende a mirar hacia el pasado, a pensar en todo lo bueno que ha habido antes, pero no pensar en el futuro, en recuperarlo.
–La mediación familiar que yo practico es restauradora. Al igual que se restaura un palacete en la Castellana, que es precioso, pero que se ha llenado de polvo. Si se limpia, se recupera la belleza. Efectivamente, no será como el que crearon en el siglo XIX. Probablemente no, pero tiene una belleza distinta porque la piedra está más ensombrecida. En la relación pasa lo mismo, aunque está llena de porquería se puede restaurar. Y si la restauras, va a salir una obra de arte también de ahí.
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