Madre acompañando a su hijo a la entrada del colegio, en una foto de archivo
Nueve de cada diez mujeres se sienten juzgadas como madres con frecuencia
La exigencia es uno de los aspectos que arroja este estudio en el que han participado 14.000 mujeres. De hecho 6 de cada 10 madres reconocen ser demasiado exigentes consigo mismas durante la crianza
La presión que sienten las mujeres cuando se convierten en madres es alta y, según el estudio No eres menos madre, que ha presentado el Club de Malasmadres y Danone, y en el que han participado 14.000 personas, 9 de cada 10 mujeres se sienten juzgadas como madres con frecuencia. Si ahondamos en de dónde reciben más presión el entorno es determinante, 8 de cada 10 mujeres se sienten juzgadas por el entorno familiar.
El mito de la madre perfecta
La generación de mujeres de la última década han crecido con creencias sociales y han recibido una educación en la que el mito de la madre perfecta sigue muy presente. Además, la información sobre la crianza hace que ésta se profesionalice y la exigencia a la hora de criar a un hijo o hija sea cada vez mayor.
En este sentido, el hecho de no poder cumplir con las expectativas hace que 7 de cada 10 mujeres se sientan culpables por no ser la madre perfecta que se espera de ella (74 %).
Precisamente la culpa fue el eje fundacional del Club de Malasmadres. Laura Baena, creadora de la comunidad, explica que «las madres nos sentimos eternamente culpables a lo largo de nuestra maternidad, con un sentimiento de insuficiencia que nos impide ser las madres felices que nos gustaría ser. Es necesario romper con estos juicios autoimpuestos muchas veces por no ser la madre perfecta, por romper las normas de lo que se espera de una «buena madre» y vivir la maternidad con libertad».
Asimismo, Laura Baena relata que ”desde el inicio del Club siempre hemos defendido todos los tipos de maternidades y formas de criar. Porque no eres menos madre por dar la teta o el biberón, ni eres menos madre por colechar o no colechar, o por tener metas más allá de la maternidad, pero aún así, el juicio social sigue limitando nuestro día a día. Este estudio pretende visibilizar la realidad oculta que sufren las madres, muchas veces en silencio, y concienciar sobre una maternidad más inclusiva y libre”.
Juzgadas desde el embarazo
No hay que esperar a dar a luz. El embarazo es el momento en el que se destapan todas las expectativas, las creencias y la presión externa. En este sentido, las recomendaciones médicas o los mitos sociales actúan ejerciendo más presión sobre la mujer que está embarazada, provocando así el sentimiento de culpa por no estar haciendo lo correcto, por sentir ese «menos madre», hagas lo que hagas.
La presión se asocia, sobre todo, a las recomendaciones médicas. De hecho 2 de cada 5 mujeres se han sentido juzgadas al verse presionadas por el control de peso recomendado. Pero también se detecta en el ámbito laboral, donde el 54% de las mujeres se ha sentido juzgadas durante el embarazo por su relación con el puesto de trabajo, ya sea por obtener la baja antes de término o por seguir trabajando hasta el final.
El posparto
Seis de cada 10 mujeres declaran haber sentido malestar al vivir un posparto con emociones y altibajos, un nuevo estado emocional del que nadie les había advertido. De hecho, el 54 % de las participantes afirma haberse sentido desbordada durante el posparto, con todo lo que conlleva la llegada de un bebé.
Si hay un momento crucial en la vida de una madre es el posparto, ese momento en el que se destapa una realidad que nunca te habían contado, y en el que el juicio social se hace más patente, como recoge el estudio que han lanzado Malasmadres y Danone. Elecciones como dar el pecho o biberón se convierte en un debate del entorno próximo con derecho a juzgar si se es más o menos madre por elegir una manera u otra de criar. El dato es claro: la mitad de las mujeres (51 %) se ha sentido cuestionada por elegir lactancia materna o de fórmula.
Autoexigencia en la crianza
Seis de cada 10 madres encuestadas reconocen ser demasiado exigentes consigo mismas durante la crianza. Y es que el mito de la superwoman aún sigue pesando en esta generación, disparando la autoexigencia que nos imponemos las mujeres en la maternidad. Las mujeres quieren cumplir con ciertos cánones para evitar sentirse menos madres o malas madres. Ese querer llegar a todo, que nos impone la sociedad, es uno de los obstáculos que más daño hace a las mujeres para vivir su maternidad con libertad porque siempre se sienten insuficientes.
Corresponsabilidad
La falta de tiempo para dedicarle a los hijos e hijas, y la carga mental derivada de las tareas del hogar y el cuidado son los dos factores que más impactan a las mujeres en la época de crianza. Más de la mitad de las mujeres (el 54 %) se siente mal durante los primeros años de crianza por no estar todo el tiempo que desearían con sus hijos por las exigencias del mercado laboral. Por otro lado, el 65 % dice sentir esa sobrecarga por ser quién gestiona el peso mental de asumir las tareas en casa, lo que pone de manifiesto la necesidad de una corresponsabilidad real, como apunta el estudio.