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Ruptura amorosa

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Cómo superar una ruptura: del contacto cero al examigo

Cuando se termina una relación, como en otras despedidas, se inicia otro camino: el del duelo. Negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Lo que pasa entre estas etapas es el tiempo, pero hay que saber en qué emplearlo

Ojalá fuese superar una ruptura amorosa como ver algo de Netflix, o tan sencillo como plantea la despechada protagonista de la miniserie española El tiempo que te doy: «Cada día pensaré un minuto menos en él y así será un minuto menos de tristeza», dice Lina, interpretada por Nadia de Santiago.

Cuando se termina una relación, como en otras despedidas, se inicia otro camino: el del duelo. Negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Lo que pasa entre estas etapas es el tiempo, pero hay que saber en qué emplearlo. Es complicado cortar el vínculo completamente con la pareja , pero no hacerlo también puede implicar quedarse atascado en dinámicas que no permiten a ninguno de los dos avanzar emocionalmente.

En esto consiste el 'contacto cero': restringir completamente el vínculo con la otra persona. No hablar, no escribir, no llamar, no espiar sus redes sociales, pero también no hablar de la expareja con terceros. Esta técnica se suele emplear cuando el objetivo es tomar distancia de la relación y solo es exitosa cuando se cumple estrictamente.

De seis meses a dos años

Según un estudio realizado entre la Universidad de Binghamton y la University College de Londres, publicado en Evolutionary Behavioural Sciences, el tiempo que se tarda en superar una ruptura es de seis meses a dos años. Esta investigación también reveló que aunque son las mujeres quienes sufren un mayor impacto emocional y físico, también tienden a recuperarse antes que los hombres.

Cada pareja es única, al igual que cada persona que la forma. A veces, el amor no es suficiente. Uno quiere hijos y el otro no, uno planea su futuro en el extranjero y el otro no. Sea como sea, ante ciertas circunstancias, conjuntamente se toma la decisión de separarse. Según explica la psicóloga Jennice Vilhauer en Psycology Today, hay cuatro pasos necesarios que entender para poder afrontar la ruptura mientras todavía se quiere a la otra persona: no hace falta ser amigos, hay que dejar las fantasías a un lado, no dejarse llevar por la ira y enmendar la autoestima.

Exnovios, pero amigos

Sobre todo en casos de rupturas amistosas, se plantea la opción de seguir siendo amigos. El miedo al dolor de la separación también empuja a tomar esta decisión, pero no es necesario. Algunas investigaciones en la materia sugieren que cerca del 60 % de las exparejas deciden mantener una amistad y un equipo de la Universidad de Kansas decidió investigar el porqué. El grupo de psicólogos descubrió que las razones por las que dos personas mantenían la relación después de su ruptura eran principalmente cuatro: la seguridad, la practicidad de mantener una amistad, la cortesía y, por último, la existencia de sentimientos románticos.

Las amistades que se mantenía por motivos prácticos como los hijos o razones económicas fueron, según constataron, las más exitosas. Estas relaciones, después de la ruptura, fueron las más duraderas, seguidas por aquellas que se daban por no querer perder la seguridad, la estabilidad o la confianza de la expareja.

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