Encuentran la posible causa biológica de la depresión posparto
¿Has tenido depresión posparto? Un nuevo estudio desvela qué la podría haber causado
Dos regiones cerebrales implicadas en la memoria y el procesamiento emocional varían su volumen durante la gestación, según han descubierto dos investigadoras españolas
Se calcula que entre el 10 y el 20 % de las mujeres sufren síntomas relacionados con la depresión después de dar a luz. Por otro lado, aunque no hay cifras oficiales, alrededor del 85 % de las madres experimentan el baby blues, también conocido como melancolía de maternidad. No se conocía cuál podría ser su causa biológica hasta que un estudio de la Universidad de Virginia apuntó en 2022 que quizá la respuesta estuviese en el deterioro de la capacidad del cuerpo para limpiar material genético antiguo.
No obstante, un nuevo estudio, llevado a cabo por investigadoras del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, encontró otra posible causa. Según sus conclusiones, hay dos regiones cerebrales que mostraron cambios entre el final de la gestación y los primeros meses tras dar a luz en función de su experiencia en el alumbramiento y sus síntomas de depresión posparto.
Dos áreas clave del cerebro
Para conducir la investigación, se tomaron imágenes de resonancia magnética de 88 madres primerizas en dos momentos: al final del tercer trimestre y durante el primer mes después de haber dado a luz. Por otro lado, se estableció un grupo de control con otras 30 mujeres sin hijos.
Sus resultados, publicados en la revista Science Advances, ha determinado que las madres que tuvieron una percepción negativa de su experiencia en el parto vivieron un mayor aumento en el volumen del hipocampo. Asimismo, en aquellas madres con un aumento significativo de síntomas depresivos en el posparto, se observó un incremento mayor en el volumen de la amígdala.
Las autoras del estudio explican que los cambios en el cerebro durante la transición a la maternidad pueden interpretarse como adaptaciones a los eventos desafiantes del parto y la maternidad, así como indicadores de posibles vulnerabilidades. Esto refuerza la necesidad de seguir avanzando en el conocimiento del cerebro materno e investigando las implicaciones de las experiencias perinatales en este importante momento de la vida.
Sus conclusiones establecen una correlación. Por ello, las investigadoras del Gregorio Marañón continuarán trabajando con el objetivo de determinar cuál es la relación causal entre estas variables, así como para conocer posibles implicaciones de los cambios o su persistencia en el tiempo. «El parto y el posparto son momentos de gran intensidad emocional que la madre recuerda durante toda su vida. Cambia su vida y puede cambiar su cuerpo, un cuerpo ubicado también en un contexto e influenciado por él», concluye Cristina Ballesteros, investigadora del grupo de Neuroimagen del IiSGM y una de las autoras del trabajo.