Asia Central y Meridional, África subsahariana y Oceanía son las regiones con más violencia doméstica según UNICEF
Uno de cada cuatro niños en el mundo ve cómo su madre sufre violencia en su propia casa
Según UNICEF, más de 600 millones de menores sufren la violencia doméstica ejercida contra sus madres, la mayoría de ellos en países de población musulmana o de culturas aborígenes.
Más de 600 millones de niños en todo el mundo, es decir, uno de cada cuatro menores de edad, vive en un hogar en el que su madre sufre algún tipo de violencia física, psicológica o sexual.
Es la denuncia que ha hecho pública este miércoles el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, que apunta cómo este tipo de situaciones son más comunes en el caso de los niños que viven en África subsahariana, Oceanía, y Asia central y meridional. Unas regiones en las que la mayoría de la población vive según los usos, costumbres y leyes musulmanas, o vive enraizada en culturas aborígenes.
«La seguridad y la autonomía de las mujeres son fundamentales para el bienestar de la infancia», a pesar de que «hoy, millones de mujeres y niños y niñas viven en hogares donde la violencia forma parte de la vida cotidiana», según ha explicado en un comunicado la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell.
Regiones de mayoría musulmana y tradición aborigen
Es la primera vez que estas estimaciones de UNICEF sobre violencia contra las mujeres, realizadas sobre los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), han sido desglosadas por regiones geográficas.
Una línea de trabajo que ha permitido al Fondo para la Infancia de la ONU precisar que Oceanía presenta la prevalencia más grave, con «más de la mitad de los niños y niñas que viven con una madre que ha sufrido recientemente violencia de pareja».
Con un matiz muy importante: Australia y Nueva Zelanda quedan fuera de la ecuación, y de hecho tienen el menor porcentaje de violencia doméstica del mundo, con sólo un 5% de los hogares bajo esta lacra.
Es decir, que son el resto de los pequeños Estados que componen el continente (Fiyi, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Vanuatu, Estados Federados de Micronesia, Islas Marshall, Kiribati, Nauru, Palaos, Samoa, Tonga y Tuvalu, más otros 18 territorios que dependen de Francia, Estados Unidos, Reino Unido y Chile), de cultura mayoritariamente aborigen, los que elevan la cifra de violencia contra la mujer.
En el caso de África subsahariana y Asia central y meridional los datos de hogares en los que las mujeres sufren violencia en presencia de niños son del 32 % y del 29%, respectivamente. Más del doble del porcentaje que afecta tanto a Europa como a Norteamérica, con un 13%, lo que se traduce en 28 millones de niños y niñas occidentales creciendo en hogares marcados por la violencia.
«Normas sociales dañinas»
Como alerta UNICEF, «la violencia no sólo daña la salud y el bienestar de las mujeres, sino que afecta de forma significativa a la sensación de seguridad, la salud y el aprendizaje de sus hijos e hijas». Además, los menores que viven en este tipo de familias son mucho más vulnerables a sufrir ellos mismos agresiones físicas o psicológicas, y «aumenta el riesgo de que la violencia se reproduzca en la edad adulta, ya sea como víctimas o como agresores».
Ante esta situación, la entidad para la infancia de la ONU ha pedido a los Gobiernos que inviertan en «soluciones ya probadas», como «la ampliación de servicios centrados en las personas supervivientes» y «la inversión en prevención», como, por ejemplo, «programas escolares que promueven la igualdad y la no violencia».
También reclama el «abordaje de las normas sociales dañinas que alimentan la desigualdad y la violencia», aunque el informe del Fondo de la ONU para la infancia no especifica ninguna de esas «normas sociales» ni tampoco las estructuras sociales, políticas o religiosas que «alimentan» esa «desigualdad y violencia».