El estudio analizó la salud y longevidad de 15.000 gemelas, unas madres y otras no
Ser madre alarga la vida y mejora la salud de las mujeres, según un estudio de más de 15.000 gemelas
Un gran estudio con 15.000 gemelas finlandesas sugiere que las mujeres que tienen entre dos y tres hijos, y cuyos embarazos se concentran entre los 24 y los 38 años, viven más tiempo y con mejor salud.
En las conversaciones sobre maternidad (sobre todo, sobre la baja natalidad que sufre España y Europa en general) es frecuente hablar de «relojes biológicos», pero pocas veces de «relojes epigenéticos», esos mecanismos que marcan cómo envejecen nuestras células. Y, según parece, este último es tanto o más determinante no sólo para abordar la fertilidad de la mujer, sino su propia salud, longevidad y hasta la capacidad reproductora.
Así lo asegura un estudio publicado en Nature Communications, realizado por la Universidad de Helsinki y el Instituto de Investigación Médica Minerva Foundation, ha seguido desde 1975 a 15.000 gemelas finlandesas para analizar cómo influyen el número de hijos y la edad de los embarazos en la longevidad femenina.
Y la principal conclusión es llamativa: las mujeres que se convirtieron en madres, dieron a luz entre los 24 y los 38 años y tuvieron entre dos y tres hijos mostraron una edad biológica más baja y una esperanza de vida mayor que el resto del grupo.
En cambio, las que nunca fueron madres presentaban un envejecimiento más rápido, y las que tuvieron cuatro o más hijos, o embarazos muy tempranos, mostraban peores indicadores de salud y menor longevidad.
Gemelas y relojes epigenéticos
Lo novedoso del trabajo, subrayan desde la clínica Neolife, es el análisis con gemelas, que permite comparar mujeres con un ADN casi idéntico, y el uso de los llamados relojes epigenéticos, herramientas que estiman la edad biológica a partir de marcas químicas en el genoma. Así se diferencia entre los años del calendario y el estado real del organismo.
Aun así, el doctor Galán, especialista en antienvejecimiento en Neolife, pide prudencia al dar a conocer los resultados del análisis elaborado por la Universidad de Helsinki: se trata de un estudio «sólido, pero no definitivo», en el que faltan datos clave sobre estilo de vida: estrés, metabolismo, sueño, nutrición o salud mental.
Es decir, no se puede concluir que el embarazo «rejuvenezca», sino que la maternidad en ese rango de edad suele ir asociada a contextos más estables y saludables.
24-38 años y 2-3 hijos: más que cifras
Según explica Galán, las mujeres que tienen hijos entre los 24 y los 38 años suelen encontrarse «en buena salud hormonal, en plena edad fértil y con capacidad biológica para reproducirse sin grandes complicaciones».
A menudo, esto va unido a una situación socioeconómica y psicosocial relativamente estable, lo que también protege frente a un envejecimiento acelerado.
Por eso, el especialista indica que el hallazgo podría tener un matiz importante: no tanto que la gestación rejuvenezca, sino que las mujeres que envejecen mejor suelen poder tener hijos en ese rango de edad y número.
El coste físico de ser familia numerosa
El estudio también detecta que las madres de cuatro o más hijos presentan, de media, una peor edad biológica.
Para Galán, esto tiene más que ver con la carga física y el desgaste energético, así como con el menor tiempo disponible y falta de recursos para el autocuidado.
Una carga, a menudo propiciada por la falta de respaldo social que tienen las familias numerosas, que acaba redundando en una peor recuperación metabólica entre gestaciones, más inflamación crónica y mayor riesgo de déficits nutricionales (hierro, calcio, DHA…).
Lejos de criticar a las familias numerosas, el mensaje apunta a una necesidad clara: acompañar los proyectos de vida de los grandes hogares, que aportan capital humano a la sociedad en un contexto de declive demográfico, con más apoyos y más salud, para que el cuerpo de la madre no pague en soledad el esfuerzo de gestar, alumbrar y criar a más hijos que el promedio
La maternidad no lo explica todo
Ahora bien, cabe preguntarse si es posible extrapolar estos resultados obtenidos en Finlandia a otros países. Y aquí, el experto de Neolife es más que cauto, porque el estudio se ha realizado en un contexto muy concreto: mujeres nórdicas, en un determinado nivel socioeconómico y con un sistema de bienestar robusto.
Por eso, el doctor Galán insiste en que la longevidad femenina saludable no depende de un solo factor, sino de trayectorias vitales sostenidas a lo largo de los años: alimentación, ejercicio, gestión del estrés, calidad del sueño, vínculos afectivos, entorno social...
La maternidad parece que forma parte de ese camino –y, en muchos casos, es incluso un estímulo para cuidarse más y una protección fisiológica natural para el organismo–... pero no sustituye lo esencial: un estilo de vida, social y personal, que valore la maternidad como un bien y cuide a la mujer por entero, antes, durante y después de los embarazos.