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El 41 % de los contratos temporales no se renuevan tras un embarazo

El 41 % de los contratos temporales no se renuevan tras un embarazoGetty Images / iStock

«Es violencia social sistemática»: siete de cada diez mujeres evita tener hijos por miedo al acoso laboral

El mobbing maternal comienza en el momento de comunicar el embarazo: cambios de turno repentinos, tareas degradadas, reducción salarial, veto en las promociones, comentarios vejatorios y hasta un 41 % de contratos temporales que no se renuevan.

Con la proporción de mujeres sin hijos más alta del mundo, sólo por detrás de Japón, las razones, ya no sólo del retraso, sino incluso de la renuncia a la maternidad en España, son múltiples. Y una que tiene más importancia de la que suele aparecer en los titulares es el miedo. En concreto, el miedo al acoso laboral por tener hijos: el llamado mobbing maternal.

En el día a día, se traduce en miedo –fundado– a perder el empleo, a no renovar contrato, a ser despedida incluso estando de baja maternal, o a ver injustamente menoscabada una carrera profesional que no sólo ha costado años de esfuerzo levantar, sino que es esencial para mantener a la familia.

Según el Informe Mobbing Maternal 2024 del Instituto de Política Social (IPSE), el 72 % de las mujeres evita tener hijos por temor a sufrir represalias laborales. Y no es una percepción difusa: detrás hay datos, encuestas y testimonios que dibujan lo que este organismo define como «una realidad extremadamente grave y moralmente intolerable».

Un acoso que empieza en el embarazo

El IPSE denuncia que 1 de cada 5 mujeres embarazadas sufre acoso laboral en España, por su condición gestante y desde el momento en que anuncian su embarazo: cambios de turno repentinos, tareas degradadas, comentarios vejatorios constantes o presiones para que no cojan bajas ni ejerzan sus derechos –que, en parte, son también los derechos del propio bebé–.

El informe llega a calificar el mobbing maternal como «uno de los principales motivos del desplome de la natalidad» que sitúa al país «al borde del colapso demográfico».

Porque la presión no se limita al tiempo que dura el embarazo. El 32 % de madres jóvenes declara haber recibido amenazas o presiones por parte de sus superiores, por tratar de compaginar la vida familiar y laboral; el 27 % de mujeres con reducción de jornada por maternidad afirma haber sufrido represalias directas por ello, y en el caso de los contratos temporales, el 41 % de los de embarazadas no se renuevan llegado el momento. A ello se suma un 29 % de aumento en bajas psicológicas entre mujeres de 25 a 39 años, la franja en la que se concentran los embarazos.

«Violencia social sistemática»

La falta de conciencia social y empresarial en torno a la maternidad es también flagrante. A pesar de las constantes proclamas de las empresas en torno a la Responsabilidad Social Corporativa en asuntos como el medio ambiente o la igualdad feminista, un 58 % de las madres asegura que tener hijos ha perjudicado su carrera profesional por causas ajenas o corporativas: menos oportunidades de ascenso, frenazo salarial, bloqueos encubiertos en procesos de promoción…

El mensaje que muchas mujeres reciben, de forma más o menos explícita, es que la maternidad «estorba» al rendimiento profesional.

Pablo Hertfelder, presidente del Instituto, lo resumía con contundencia al presentar el informe: «Este no es un estudio más: es el retrato de una violencia social sistemática contra las madres. España presume de igualdad mientras expulsa, castiga y humilla a las mujeres que deciden ser madres».

A su juicio, si el acoso que sufren las embarazadas lo soportara «cualquier otro colectivo, habría una reacción nacional inmediata. Pero con las madres, se calla».

Un sistema que empuja a renunciar

El dato más demoledor del informe es ese 72 % de mujeres que renuncia a tener hijos por miedo a perder el empleo o a ver dañada su vida laboral. Para el IPSE, no se trata de casos aislados, sino de «una tendencia explosiva, creciente y estructural» que afecta al futuro del país.

«Si el 72 % de mujeres no tiene hijos por miedo a perder su empleo, España no tiene futuro. O protegemos a las madres, o nos quedamos sin nación», advierte Hertfelder.

El Instituto, que cuenta con estatus consultivo especial ante el ECOSOC de Naciones Unidas, exige una Ley Integral de Protección de la Maternidad, sanciones efectivas contra las empresas que cometan mobbing maternal, inspecciones reales y el reconocimiento de este acoso como «violencia laboral grave» con consecuencias penales. En sus palabras, el mobbing maternal «destruye familias, destruye proyectos de vida y destruye España».

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