Acompañar a un familiar en un tanatorio es un momento de gran intensidad, explica Gómez y Verdú
Qué debes hacer (y qué no debes decir) en un tanatorio
El momento de acompañar a un ser querido que ha perdido a un familiar «no es un acto social más» y requiere de unas pautas de conducta que desgrana la experta en protocolo María José Gómez y Verdú
«Acudir a un tanatorio para acompañar a una familia no es un acto social más; es un gesto de respeto, de presencia y de consideración hacia quienes atraviesan un momento especialmente delicado». Así lo recuerda para El Debate la experta en protocolo María José Gómez y Verdú, creadora de la cuenta @protocoloyetiqueta.
Esta divulgadora de las buenas maneras, que aglutina a más de 927.000 seguidores en su perfil de Instagram, señala que, aunque a fuerza de esconder la muerte, cada vez menos personas sepan cómo comportarse en un tanatorio, se trata de un contexto en el que «la forma adquiere un valor profundo: No se trata de 'hacer algo', sino de saber estar».
Y lo primero es no rehuir el compromiso de acudir a estar junto a un ser querido que ha perdido a un familiar. «La presencia, en sí misma, ya comunica», apunta. Y desgrana los detalles que deben acompañar un momento tan delicado.
Qué decir
«No es necesario buscar grandes palabras ni discursos elaborados», recuerda Gómez y Verdú. «Un saludo sencillo, una mirada serena y una frase breve son más que suficientes. Expresiones como 'lo siento mucho', 'le acompaño en el sentimiento' o 'estoy aquí para lo que necesites' transmiten cercanía y respeto, sin invadir el espacio emocional de la familia. También pueden utilizarse fórmulas como 'lo tengo muy presente en este momento' o 'cuenta conmigo si puedo ayudarte en algo'», detalla.
Qué NO decir
Pero, tan importante como saber qué decir es saber qué expresiones es mejor dejar a un lado: «Conviene evitar frases que, aunque bien intencionadas, pueden resultar inapropiadas, como hacer comparaciones con otras pérdidas, dar explicaciones ('todo pasa por algo') o intentar animar de forma prematura».
Porque «en estos momentos, el silencio acompañado suele ser más acertado que la palabra excesiva», apunta.
Cuánto tiempo estar
«El tiempo de permanencia debe ser prudente. Salvo que exista una relación muy cercana con la familia, una visita breve es lo más adecuado», explica la creadora de @protocoloyetiqueta.
A fin de cuentas, «se trata de acompañar, no de ocupar espacio ni de generar una situación incómoda para quienes reciben numerosas visitas», añade.
Cómo acudir vestido
Como no sólo comunicamos por las palabras, sino con el modo en que vestimos y actuamos, Gómez y Verdú aclara que, «en cuanto a la vestimenta, se recomienda optar por una imagen discreta, sobria y respetuosa: los tonos oscuros o neutros, como negro, gris, azul marino o beige, son los más adecuados».
Por el contrario, «deben evitarse prendas llamativas, estampados excesivos, transparencias o estilos demasiado informales», matiza. Porque «la elegancia, en este contexto, reside en la sencillez y la discreción».
Ojo con el móvil
«Especial atención merece el uso del teléfono móvil», alerta. En un momento en el que debe primar la presencia, la empatía, el recogimiento o la oración, el uso del smartphone puede ser muy incómodo para las personas que acaban de perder a un familiar.
Y, por ese motivo, Gómez y Verdú recuerda que el móvil «debe permanecer en silencio y fuera de la escena. Consultarlo de forma visible, responder mensajes o utilizarlo en presencia de la familia rompe la solemnidad del momento y transmite una falta de consideración evidente».
La importancia del lenguaje no verbal
La creadora de @protocoloyetiqueta recuerda que «también es importante cuidar el lenguaje no verbal: el tono de voz, la postura, la forma de desplazarse por el espacio... Todo debe acompañar el contexto de recogimiento y respeto». Y matiza que «la discreción es, en este entorno, la mayor muestra de educación».
Y concluye: «Acompañar en un tanatorio no consiste en decir lo correcto, sino en estar de la manera adecuada. Y en ocasiones, eso significa simplemente estar… con respeto, con sobriedad y con verdadera presencia».