Resulta de gran utilidad designar formalmente turnos de vigilancia entre los adultos
Seguridad infantil en playas y piscinas: consejos clave que deben tener en cuenta los padres este verano
Uno de los errores más extendidos es creer que el peligro disminuye si el menor sabe defenderse en el agua o lleva elementos de flotación
Entre toallas, neveras y carreras hacia el agua, es habitual que algunos detalles importantes de seguridad pasen desapercibidos durante las jornadas de playa o piscina. Cada temporada estival surgen recomendaciones contradictorias sobre el uso de manguitos, flotadores o el grado de atención necesario, lo que suele alimentar falsos mitos.
Uno de los errores más extendidos es creer que el peligro disminuye si el menor sabe defenderse en el agua o lleva elementos de flotación. Sin embargo, estos complementos aportan una falsa sensación de seguridad y nunca reemplazan la atención de un adulto.
La evidencia científica y los canales de socorrismo coinciden en que la estrategia más eficaz es la vigilancia activa y de proximidad. Esto implica mantener una atención plena, sin la distracción del teléfono móvil, y a una distancia máxima equivalente a la longitud de un brazo cuando se trata de niños pequeños.
Asimismo, los expertos en pediatría insisten en la instalación de barreras físicas, como vallas perimetrales en las piscinas individuales, y aconsejan a los progenitores adquirir nociones básicas de reanimación cardiopulmonar (RCP).
Recomendaciones
Para organizar la rutina diaria y evitar descuidos por asumir que otra persona está atenta, resulta de gran utilidad designar formalmente turnos de vigilancia entre los adultos.
También se recomienda establecer normas de conducta sencillas con los menores —como la prohibición de correr por el borde, dar empujones o lanzarse al agua sin autorización expresa— y exigir el uso de chalecos salvavidas debidamente homologados en embarcaciones o aguas abiertas si el usuario no domina la natación.
Reducir los riesgos de accidentes no exige un control absoluto e inviable, sino la adopción de pautas preventivas consistentes. Factores como la edad idónea para iniciar las clases de natación, la elección del dispositivo de flotación más adecuado para cada caso o la gestión del riesgo ante la presencia de corrientes, oleaje y masificaciones requieren una evaluación continua.