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"El amor entre nosotros es el pilar sobre el que se asienta nuestro hogar familiar", asegura Derek Paul

«El amor entre nosotros es el pilar sobre el que se asienta nuestro hogar familiar», asegura Derek PaulGetty Images / iStock

6 razones por las que debes anteponer tu matrimonio a tus hijos, según un asesor de parejas

Derek Maul, coach de parejas y asesor matrimonial, explica a los maridos por qué «si los hijos se anteponen al matrimonio, probablemente perderás a tu esposa y a los niños»

«¿Cuál es la cosa más tonta que has oído decir a un hombre sobre su matrimonio?»: esta es la pregunta que hace pocas semanas un joven le hizo al asesor matrimonial Derek Paul, un pastor presbiteriano que se dedica a aconsejar a parejas para mejorar su vida familiar.

Y, casi de inmediato, este colaborador habitual de portales especializados en paternidad como AllProDad dio una respuesta tan políticamente incorrecta como contracultural: «Dos cosas: 'Ahora mismo, todo gira en torno a los niños', y 'los niños son nuestra prioridad; ya nos ocuparemos de nosotros después'». Y remataba: «Siempre me sorprende que la gente no entienda por qué la pareja debe ser lo primero».

Paul se aventura a recordar un elemento esencial del matrimonio, cuyo descuido puede explicar buena parte de las elevadas cifras de separaciones y divorcios que caracterizan el actual momento histórico en casi todo occidente: «Si los hijos se anteponen al matrimonio, probablemente perderás a tu cónyuge y a los niños. Porque, o el matrimonio es la prioridad, o, con el tiempo, no habrá 'nosotros' ni 'después'».

Y aunque pueda resultar chocante, Paul aporta 6 razones por las que tanto para la pareja como para los niños lo mejor es que los esposos antepongan el matrimonio a los hijos.

1. Tu compromiso es con tu pareja, no con tus hijos

«¡Esto se trata del matrimonio! Los votos matrimoniales dejan claro que la relación es lo primero. Y esa es una de las razones principales por las que tu cónyuge debe ser tu prioridad. Poner a los hijos por encima de la relación disminuye el compromiso y, en el caso de los hombres, deshonra a tu esposa. Priorizarse mutuamente crea la confianza necesaria para que el amor florezca y los hijos se sientan seguros», explica Paul.

2. Lo mejor que puedes hacer por tus hijos es amar a su madre (o padre)

Paul se dirige a los esposos, con un consejo que vale también para ellas: «Amar a tu esposa es una inversión en tus hijos».

Y lo explica a partir de una anécdota de su propia vida: «Hace años, mi esposa, Rebekah, y yo compartimos un tierno momento durante la cena. Nuestro hijo de cinco años salió corriendo de la mesa y regresó con mi cámara. '¡Dale otro beso a papá!', exclamó. '¡Quiero guardar esta foto aquí mismo, en esta caja!'. Quería la foto porque aquel momento ilustraba el tipo de amor que lo hacía sentir seguro».

3. El matrimonio es la base de la familia

«El amor entre nosotros –recuerda el experto– es el pilar sobre el que se asienta nuestro hogar familiar. Imagina invertir en un diseño interior sofisticado para la casa del árbol de los niños, ignorando la podredumbre de la rama sobre la que se asienta. Del mismo modo, las familias se derrumban cuando fallan los cimientos».

4. Los niños imitan lo que ven

Paul, que tiene dos hijos y un nieto, explica que «los niños imitan a sus padres, porque es la principal forma en que aprenden». Por ese motivo, «cuando nuestros hijos observan el amor desinteresado, es más probable que lo practiquen ellos mismos».

Así, «a través de ellos, nuestro amor se convierte en un regalo para el mundo, porque entregarse el uno al otro también reconforta a los niños, y hace que se nutran de nuestra fortaleza». Con un matiz importante: descuidar el matrimonio provoca que los niños imiten «de igual manera, de nuestra debilidad».

5. Tanto el estrés como la calma se irradian desde el centro

Paul apunta que los problemas en el matrimonio afectan a la vida de los hijos, tanto como su equilibrio. «Cuando nuestro hijo de 10 años tuvo problemas de comportamiento en la escuela, resultó que no era él quien necesitaba terapia; ¡éramos nosotros!», reconoce. El motivo es que el niño, como suele suceder incluso aunque los padres crean que no es así, «percibió nuestra distancia y perdió el equilibrio». Por eso, cuando los cónyuges «están en peligro de perderse el uno al otro», los niños «se convierten rápidamente en víctimas colaterales», recuerda.

6. El matrimonio es una inversión para toda la vida.

Mucho antes de que llegue el llamado «síndrome del nido vacío» y el «divorcio gris», es necesario priorizar la unión conyugal, expone Paul.

«Algunos hombres y mujeres se descubren como extraños cuando los hijos se independizan. Porque, en realidad, vamos a vivir con nuestras parejas mucho más tiempo que con nuestros hijos» recuerda.

Eso sí, priorizar el matrimonio no implica desatender a los hijos, sino más bien al contrario: «La relación que tenemos con ellos mientras los criamos es fundamental para nuestra vida y reafirma nuestro amor, pero si dejamos de lado la relación principal de la familia durante esos años, nuestra experiencia se empobrece», concluye.

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