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Un niño con sueño intentando conseguir una rutina de descanso eficazAdene Sanchez Yuri Arcurs YAPR

Las claves del sueño infantil: Qué rutinas implementar para que tus hijos duerman mejor

Estudios de la Asociación Española de Pediatría indican que entre el 25% y el 30% de la población infantil española no duerme adecuadamente

No es extraño comprobar por parte de los progenitores que sus hijos están cansados o sin energía durante el día. Este fenómeno se debe a que una gran parte de la población infantil no tiene un sueño de calidad necesario que garantice un descanso real y profundo. Según estudios de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Sociedad Española de Sueño (SES), entre el 25% y el 30% de la población infantil española no duerme adecuadamente. Los datos señalan hasta un 30% de insomnio en menores de 5 años.

Además, investigaciones del Hospital Sant Joan de Déu y el Estudio Pasos señalan que más de la mitad de los adolescentes no cumplen con las horas de sueño recomendadas. Para solucionar estos problemas del núcleo familiar, desde El Debate traemos las claves para establecer una buena rutina que garantice un buen descanso infantil.

Aspectos como mantener la hora de acostarse fija, exponer a la luz solar a los menores, promover la actividad física e incluir una alimentación saludable y variada son esenciales para conseguir un descanso de calidad en los hijos.

Sumado a esto, la mayoría de expertos coinciden en que la clave es una rutina nocturna estructurada, predecible y fija. Estas rutinas reducen el estrés infantil, disminuyen los despertares nocturnos y permiten que los niños concilien el sueño entre 15 y 30 minutos más rápido. Las actividades deben seguir siempre el mismo orden cada noche.

Rutina ideal para un sueño infantil de calidad

1. Desconexión digital: apagar todos los dispositivos electrónicos como mínimo una hora antes de acostarse.
2. Ducha con agua tibia: sirve como un excelente relajante muscular.
​3. Pijama y lavarse los dientes: deben funcionar como actividades predecibles que marcan la transición hacia el descanso
​4. Cena ligera: evitar alimentos azucarados, chocolate o cenas abundantes dos horas antes de dormir.
​5. Momento de conexión: leer un cuento juntos o escuchar música suave para reducir los niveles de cortisol.
​6. A la cama somnoliento: acostar al niño cuando esté relajado pero aún despierto para fomentar la autonomía del sueño.

Los factores ambientales también tienen un peso importante en la calidad del sueño de los niños. Es importante adaptar el entorno físico para enviar las señales biológicas correctas al cerebro. Para ello será esencial el control de la iluminación, la temperatura y el silencio.

Para controlar la iluminación será relevante utilizar luces cálidas o anaranjadas por la noche y evitar por completo la luz azul de las pantallas, la cual frena la producción de melatonina. En cuanto a la temperatura, lo recomendable es mantener la habitación entre los 19 y 21 grados Celsius para un confort térmico óptimo. También será fundamental garantizar un espacio libre de ruidos intensos y actividades que agiten al menor justo antes de dormir.