Estatua de Aristóteles
La familia en una frase
Aristóteles: «La familia es la asociación establecida por la naturaleza para las necesidades cotidianas»
El gran filósofo de la antigüedad colocó el hogar en el origen de la vida social: antes que la ciudad, las leyes y las grandes instituciones, la primera comunidad natural que debe ser protegida es la familia
Antes de que una persona –toda persona, sea cual sea su condición social– conozca la ciudad en la que vive, el Estado al que pertenece, o la política que rige su nación, conoce una casa. Y es en ella, en el corazón de su hogar, donde aprende quién le da de comer, quién le cuida cuando enferma, quién corrige sus excesos y quién le enseña, como buenamente puede, la diferencia entre lo permitido y lo prohibido, entre el bien y el mal.
En el último siglo, esta reivindicación tan elemental de la familia como célula básica de la sociedad ha sido objeto de cuestionamientos y furibundos ataques, especialmente desde el surgimiento de las ideologías materialistas de corte ateo y totalitario.
Y, sin embargo, hace ya casi 2.400 años que una de las mentes más preclaras de la humanidad, el filósofo griego Aristóteles, situó esa realidad elemental en el comienzo de su Política.
«La familia –escribía– es la asociación establecida por la naturaleza para la satisfacción de las necesidades cotidianas». La frase aparece en el libro I, cuando el filósofo explica cómo surgen las primeras comunidades humanas, y aplica a la familia la imagen del cimiento de una casa.
Para Aristóteles, el hogar no es todavía la forma plena de vida social. La ciudad —la polis— tendrá una finalidad más alta, porque busca no sólo vivir, sino vivir bien. Pero la familia aparece como la primera célula de convivencia, nacida de necesidades tan básicas como la alimentación, la procreación, el cuidado y la subsistencia.
Discípulo de Platón, maestro de Alejandro Magno
Aristóteles nació en Estagira, al norte de Grecia, en el año 384 antes de Cristo. Su padre, Nicómaco, fue médico del rey Amintas III de Macedonia, lo que situó al joven Aristóteles cerca del mundo cortesano y de la observación natural propia de la medicina.
Quedó huérfano siendo todavía joven y fue enviado a Atenas, donde ingresó en la Academia de Platón. Allí permaneció unos veinte años. Más tarde fue preceptor nada menos que del gran Alejandro Magno y fundó en Atenas su propia escuela: el Liceo.
Sobre su vida familiar se conocen datos parciales. Se sabe que estuvo unido a Pitia, con quien tuvo una hija del mismo nombre, y después a Herpilis, madre de su hijo Nicómaco. A este último (y no a su padre, como algunos afirman erróneamente) dedicaría la tradición posterior el título de la Ética a Nicómaco.
La familia es anterior a «la polis»
La Política es una obra dedicada a la naturaleza de la comunidad humana, las formas de gobierno, la ciudadanía y la educación. Por ese motivo, su primer libro comienza analizando el hogar familiar, porque Aristóteles entiende que la ciudad se compone de una suma de hogares.
El texto contiene también ideas propias de su tiempo que hoy resultarían escandalosas, especialmente su defensa de la esclavitud natural y su visión subordinada de la mujer.
Sin embargo, su intuición básica sigue siendo incontestable: ninguna sociedad aparece de la nada, y antes de las instituciones públicas existe una red de dependencias primarias donde la vida surge y se sostiene.
De hecho, Aristóteles señala que, a diferencia de los animales, «sólo el hombre tiene la percepción de lo bueno y de lo malo, de lo justo y de lo injusto; y la participación común en estas percepciones es lo que constituye la familia y la ciudad». O lo que es lo mismo: las reglas morales y éticas que rigen la vida en sociedad y la hacen habitable tienen su origen y su razón de ser en la familia.
Lo cotidiano sostiene el mundo
El discurso político y mediático actual tiende a ceñirse sólo al ámbito de las pequeñas particularidades de la vida familiar: comidas, ropa, horarios, vacaciones infantiles, deberes, discusiones entre hermanos... Y, en el mejor de los casos, se aborda la política familiar a partir de los parámetros de la conciliación y la natalidad.
Aristóteles ayuda a recordar algo previo y esencial: la familia no es un asunto privado sin consecuencias públicas, sino el lugar donde la vida humana se recibe y se mantiene. Y debe, por eso mismo, ser protegida y promovida.