El psicólogo y profesor canadiense Jordan Peterson
La familia en una frase
Jordan Peterson, psicólogo: «Planifica y trabaja con diligencia para mantener el romance en tu matrimonio»
El conocido autor de Doce reglas para la vida recuerda que el amor conyugal no se mantiene por inercia y necesita tiempo, cuidado y, sobre todo, la decisión consciente de protegerlo
La práctica totalidad de los terapeutas, psicólogos y mediadores familiares coinciden en que la inmensa mayoría de los matrimonios que se rompen no lo hacen por una gran traición o un acontecimiento traumático, sino por el lento abandono que serpentea sigiloso entre las rutinas del día a día.
Primero desaparecen las conversaciones largas, después, los gestos de ternura; más tarde se suprimen las salidas juntos, y el humor, la admiración y la alegría de reencontrarse al final del día van esfumándose de forma sibilina, sin dejar rastro. Incluso puede que la pareja siga funcionando en las cuestiones cotidianas, pero a duras penas lo hace como una sociedad logística de supervivencia.
Este peligro tan común es contra el que previene uno de los pensadores más relevantes de nuestros días, el psicólogo y profesor universitario Jordan B. Peterson.
Planifica y trabaja por tu amor
En uno de sus libros más conocidos, Más allá del orden (continuación de su best-seller internacional Doce reglas para la vida), Peterson aborda la cuestión y recomienda, directamente: «Planifica y trabaja con diligencia para mantener el romanticismo en tu matrimonio». Una frase que da título a toda la regla 10 del libro, publicado en 2021.
Con el matiz de que la elección de los verbos, como en toda la obra del autor canadiense, no es en absoluto azarosa. Peterson no emplea fórmulas como «siente», «desea», «confía» o «espera». Dice, sin dejar margen a la duda, «planifica» y «trabaja». Porque el amor romántico, cuando la vida cambia a lomos de los hijos, las facturas, las lavadoras, el cansancio acumulado y las preocupaciones, no sobrevive si queda relegado a lo espontáneo.
Un psicólogo convertido en fenómeno cultural
Jordan B. Peterson nació en Canadá en 1962. Psicólogo clínico y profesor universitario, ha alcanzado una enorme popularidad internacional por el estilo directo, contracultural y provocador que emplea en sus clases y libros en temas como la responsabilidad, el sentido de la vida, el trabajo en la propia personalidad o la actualidad de la mitología clásica, los textos bíblicos y la crisis cultural.
Está casado con Tammy Roberts, a quien conoce desde la infancia y cuya fe está estrechamente relacionada con el progresivo acercamiento de Peterson hacia el catolicismo.
Ambos tienen dos hijos, Mikhaila y Julian, y en numerosas entrevistas y conferencias ha hablado de la importancia del matrimonio, de la responsabilidad hacia los hijos y de la necesidad de evitar el resentimiento dentro de la pareja.
Y aunque Peterson no escribe desde una tradición católica, muchas de sus intuiciones conectan con una visión natural del matrimonio: la vida buena exige sacrificio, verdad, disciplina y compromiso.
Una regla contra la dejadez
Más allá del orden continúa el proyecto iniciado en Doce reglas para la vida, y en cada capítulo formula una norma práctica para ordenar la vida personal y social.
Así, en su décima regla, al ocuparse de la trascendencia personal y social que tiene el matrimonio, Peterson advierte de que las parejas necesitan reservar tiempo para hablar, escucharse, cuidar la intimidad y no permitir que el resentimiento se acumule bajo la apariencia de normalidad. Además, también subraya que la infidelidad no es una solución a los problemas que instala la rutina, sino una «forma de daño» que alcanza «especialmente a los hijos».
Conocedor en primera persona de los desafíos del matrimonio, Peterson no defiende un romanticismo superficial, como una suerte de adorno pasional y pasajero, sino algo más parecido a «una reserva de amistad, ternura y esperanza» para resistir los días difíciles y disfrutar más aún los día dichosos.
El amor no se improvisa
No es el primer autor en señalar cómo muchas parejas planifican el trabajo, el colegio, las vacaciones, la hipoteca o las extraescolares, pero dejan su propia relación en el último lugar. Expertos como John Gottman o Gary Chapman también exponen la peligrosa idea de aquellas parejas que creen que, si el amor es verdadero, sobrevivirá solo.
Peterson recuerda que esa confianza, en realidad, es ingenua e inmadura, porque todo lo valioso, cuando no se cuida, se deteriora. También el matrimonio.
«Planificar y trabajar con diligencia» para mantener vivo el romanticismo no lo vuelve artificial, sino consciente. Y por eso, Peterson recomienda prácticas como reservar una cena, apagar el móvil, preguntar con intención cómo está el otro, cuidar la apariencia, pedir perdón y evitar convertir cada conversación en una auditoría de tareas pendientes.
El amor conyugal contemporáneo, concluye Peterson, necesita corazón y sentimiento, pero también ser agendado, para evitar que la vida diaria devore aquello que no se protege deliberadamente.