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Rodrigo "Rodri" Hernandez, junto a su novia Laura, durante la final de Roland Garros de 2024

Rodrigo «Rodri» Hernandez, junto a su novia Laura, durante la final de Roland Garros de 2024GTRES

Así es la desconocida vida familiar de Rodri, el jugador que tiene en vilo al mercado de fichajes

El pulso que mantienen Barça y Real Madrid por el capitán de la selección española ha puesto el foco en este jugador discreto, que no tiene redes sociales pero habla sin reparos de sus padres y de su novia

El el nombre del momento, el que tiene en vilo al mercado de fichajes y a los aficionados del Real Madrid y del Barcelona pendientes de cada actualización de sus notificaciones deportivas: Rodri Hernández, el mejor jugador del pasado Mundial.

No es ningún secreto que Rodri no encaja en el molde habitual del futbolista moderno. No tiene redes sociales, no tiene tatuajes, no cultiva una imagen extravagante, no convierte su vida privada en un escaparate y suele hablar de fútbol con la misma sobriedad con que lo juega: ordenando, midiendo con precisión y buscando el modo de superarse y hacer mejores a los demás.

Pero detrás del Balón de Oro español, del hasta ahora líder del Manchester City y del capitán de la selección española, hay una historia familiar mucho menos ruidosa, pero también mucho más importante, que sus títulos.

Hijo de familia numerosa

Su vida familiar empieza en Madrid, donde nació en 1996. Sus padres, Antonio y Elena, han sido descritos por él mismo como dos figuras decisivas en la educación de un jugador que siempre ha dado la impresión de tener los pies bastante más en el suelo que la mayoría de sus compañeros.

Él, ingeniero; ella, directora de marketing, y ambos, padres de familia numerosa, pues junto a Rodrigo crecieron sus otros dos hermanos, Gonzalo y Álvaro.

Rodri no está casado, pero mantiene desde hace años un noviazgo con Laura Iglesias, médica y cirujana, a quien conoció durante su etapa universitaria en Castellón.

Una vida tan normal que resulta anómala en la cultura del espectáculo que, cada vez más, rodea al fútbol de élite.

La vida «normal» de un universitario

Porque si hay una palabra que se repite cuando se habla de Rodri, es, precisamente, la de normalidad.

Normalidad para haber seguido estudiando Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Jaume I, mientras jugaba ya en Primera. Normalidad para vivir en una residencia universitaria, hacer vida de estudiante y no instalarse antes de tiempo en una burbuja; normalidad, también, para proteger su intimidad de la maquinaria del show bussines que rodea al fútbol.

Una naturalidad que no es casual, sino fruto de la educación que ha recibido de sus padres. De hecho, su noviazgo con Laura encaja en esa misma línea: se conocieron en la residencia universitaria, cuando él estudiaba ADE y ella Medicina, y han mantenido una relación de perfil bajo, con pocas apariciones públicas y sin convertir su pareja en contenido para redes (o contratos publicitarios).

«Mi familia es lo más importante»

El propio futbolista ha dejado entrever en alguna ocasión esa manera de entender su entorno más íntimo: «Mi familia es lo más importante que tengo, son los que me han mantenido con los pies en el suelo desde el principio», dijo de sus padres tras ganar el Balón de Oro en 2024.

De hecho, sus vacaciones tras el Mundial, y con medio planeta fútbol pendiente de su futuro, no han sido en ningún refugio exótico y extraordinariamente caro: se ha ido con su novia, con sus padres y con varios amigos a relajarse por las calas de Ibiza, y por Montenegro.

Hombre de fe y cabeza amueblada

También ha dejado, en diferentes ocasiones, muestras de su íntima vivencia de la fe católica, y de lo bien amueblada que tiene la cabeza.

De hecho, estando aún sobre el césped en el que España logró su segundo mundial tras ganar frente a Argentina, el capitán del combinado español decía ante una audiencia de millones de personas: «Me gustaría que las nuevas generaciones se vean reflejadas [en su esfuerzo tras un año de lesiones], que vean que cuando uno tiene un mal momento se puede levantar. Yo soy muy cristiano y, al final, creo que hay Alguien ahí arriba ayudándome, seguro».

Un futbolista atípico, cuya calidad humana, dentro y fuera del campo, justifican el enorme interés que ha despertado su fichaje para la próxima temporada.

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