Marc Cucurella con su esposa Claudia y sus tres hijos
La faceta más desconocida de Marc Cucurella: padre de familia numerosa y un hijo mayor con autismo
El futbolista recién fichado por el Real Madrid y lateral de la selección muestra con frecuencia su faceta familiar, junto a Claudia Rodríguez y sus tres hijos: Mateo, que tiene autismo, Río y Bella.
Es el nombre del momento: Marc Cucurella no sólo es una de las grandes estrellas de la selección española que está jugando el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Es, también, el primer flamante fichaje anunciado por el Real Madrid tras la victoria de Florentino Pérez y el regreso de José Mourinho al club merengue.
Desde la pasada Eurocopa que encumbró a la selección de Luis de la Fuente como reyes del continente, Marc Cucurella se ha hecho más que popular para muchos españoles por su melena rizada, su simpatía y naturalidad, y un imponente despliegue físico en la banda izquierda.
Varias características que le han convertido en uno de los rostros más queridos de la selección.
Pero, detrás del ex lateral del Chelsea hay una historia mucho menos conocida que sus éxitos deportivos. Una historia de familia joven, mudanzas, noches sin dormir, colegios, diagnósticos difíciles de encajar y aprendizaje diario.
Cucurella, de 27 años, comparte su vida con Claudia Rodríguez, su pareja desde hace ocho años. Como suele ocurrir entre los futbolistas de su generación, no están casados (al menos, no que haya trascendido públicamente), aunque juntos han formado una familia numerosa con tres hijos: Mateo, Río y Bella.
«Siempre me han gustado los niños»
Claudia Rodríguez tenía 19 años cuando comenzó su relación con el futbolista. Su primer hijo, Mateo, nació en 2019; después llegarían Río, en 2021, y Bella, en 2023.
El propio Cucurella ha bromeado alguna vez sobre esa llegada rápida de los hijos, que cambió por completo la vida de la pareja. «Siempre me han gustado los niños. Pero en cuanto tuvimos al primero, lo hablé con Claudia y dijimos: estamos KO, no dormimos ni nada, así que tengámoslos seguidos y, ya que estamos, cuando durmamos, que durmamos del tirón. Pero ahora es un caos», contó en una entrevista para el canal de YouTube La Media Inglesa.
La frase tiene el tono de broma que caracteriza al futbolista, pero, como dice el refrán, entre broma y broma asoma una verdad que el propio Cucurella ha confirmado en otras ocasiones: su vida de familia no es un decorado de redes sociales, ni un 'complemento' de futbolista de élite.
Es el centro de una vida marcada por el esfuerzo cotidiano, especialmente desde que su hijo mayor, Mateo, fue diagnosticado con autismo.
El hijo que les cambió la mirada
En varias ocasiones Cucurella ha hablado con una sinceridad poco habitual sobre lo que supone criar a un hijo con trastorno del espectro autista. Como explicó en esa misma entrevista, al principio, «ni siquiera el médico no decía lo que tenía».
La familia vivía entonces en Inglaterra, primero en Brighton y después en Londres, en plena adaptación a la Premier League. Pero mientras de puertas para afuera se hablaba de fichajes, rendimiento y presión deportiva, dentro de su hogar la preocupación era tan esencial que les ayudaba a ordenar las prioridades.
«Es difícil. Al final, nadie te enseña a ser padre ni madre. Tú lo que ves, lo haces. Pero cuando tienes un hijo autista, ves que no entiende las cosas como sus hermanos, y tienes que aprender otras cosas... aprender a entenderlo», explicó el futbolista.
Aquellos primeros años no fueron sencillos. Mateo, como tantos otros niños autistas, no se adaptaba al colegio. Se frustraba, lloraba, no era feliz... Y esa impotencia golpeaba a sus padres.
«Cuando iba al colegio no le iba bien y estaba muy frustrado. Se quedaba llorando. Eso, quieras o no, te afecta mucho. No encontrábamos la manera de ayudarle hasta que encontramos otro colegio en Londres, que nos ha ayudado mucho y ha hecho que Mateo mejore», ha reconocido el lateral del Madrid.
«Pocas palabras y mucho amor»
Pero, como se encarga de recordar con sus frecuentes publicaciones en redes sociales, la familia numerosa que han formado Marc y Claudia no se limita a la rutina que marca el trastorno de su hijo. Y que hay pequeñas conquistas que pueden llegar a llenar de alegría un hogar tanto o más que una Champions.
«Todo cuesta más, todo es más difícil, también hacer planes... Pero todo tiene una parte buena: cada pequeño avance te da mucha más satisfacción», explicaba el jugador.
Marc, junto a dos de sus hijos
De hecho, hace poco, felicitaba así a Mateo en su cuenta de Instagram: «6 años de la persona más especial de nuestras vidas. A nuestra manera, pocas palabras y mucho amor. Espero que hayas disfrutado mucho de tu día. ¡Mamá, papá y tus hermanos te amamos con locura!».
«Siempre juntos, como un gran equipo»
Unas muestras de amor que prodiga, sobre todo, a la mujer con la que ha decidido formar una familia y con la que espera pasar por el altar –aunque, con frecuencia, aquello del orden de los factores, en el amor, sí que altera el producto–.
«Los ocho años más largos de mi vida. Hemos compartido grandes momentos, hemos pasado por momentos duros pero siempre juntos, como un gran equipo. ¡Me haces muy feliz!», le dedicaba a Claudia en su último aniversario.
Así, lejos de los estadios, las cámaras, los fichajes y los cánticos, aparece el Cucurella más auténtico: no el futbolista que gana duelos en la banda y lleva a hombros a la selección, sino el padre de familia numerosa que aprende cada día cómo amar a un hijo también es dejarse educar por él.