07 de julio de 2022

Carolina, Alberto y Charlene de Mónaco, durante el Día Nacional de Mónaco el pasado año

Carolina, Alberto y Charlene de Mónaco, durante el Día Nacional de Mónaco el pasado añoGTRES

El otro pacto secreto que se ha firmado en el Principado de Mónaco

El alejamiento de Charlene de Mónaco de la vida monaguesca es un hecho

Charlene de Mónaco se ha granjeado más de un enemigo entre los Grimaldi. Su falta de compromiso con el Principado y la mala relación con Alberto de Mónaco han propiciado que no sea la más querida en la familia. Y más después de que se haya formalizado una separación pactada para que viva de forma independiente a cambio de 12 millones de euros y que aparezca en ciertos compromisos oficiales sin necesidad de divorciarse.
Pero la fragilidad del matrimonio no sería la única razón que habría motivado el pacto. Según la publicación Oggi, Carolina de Mónaco habría conspirado contra su cuñada y se habría encargado de alejarla lo máximo posible de la Casa Real. No quiere que tenga un papel importante en el Principado y así se lo ha manifestado a su hermano, al que ha terminado por convencer de que es lo mejor para la familia.
También que, en el caso de que a Alberto de Mónaco le pase algo, no sea la princesa Charlene quien gobierne hasta que pueda hacerlo su hijo Jacques. Como así han pactado, finalmente será Carolina de Mónaco quien ejerza de regente.
Una decisión que solo hace más que confirmar el alejamiento de Charlene de Mónaco del Principado después de los meses de ausencia motivados principalmente por problemas de salud. Permaneció durante seis meses en Sudáfrica aquejada por una infección otorrinolaringológica que le impedía tomar un vuelo para regresar a casa con su familia. Tuvo que ser operada hasta en tres ocasiones antes de que los médicos le diesen el alta para regresar al Principado, pero nada más hacerlo decidió ingresar en una exclusiva clínica de salud mental para descansar e intentar recuperarse de unos problemas que, según ha reiterado su marido, «no son solo físicos».

Aunque algo mejor, todavía no se encuentra bien y vive recluida en Roc Agel, la residencia de los Grimaldi en el municipio de Peille. Sigue muy delicada y ni siquiera se le permite conducir por temor a que le pase algo. Mientras tanto, Alberto de Mónaco continúa con sus compromisos oficiales e, incluso, le ha dado tiempo a escaparse con sus hijos a Disneyland Paris para celebrar el 30º aniversario del parque temático.
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