Raphael y Natalia Figueroa el día de su boda el 14 de julio de 1972, en Venecia
Raphael y Natalia Figueroa: las claves de un amor en plena forma 50 años después
El cantante y la aristócrata se casaron el 14 de julio de 1972 en Venecia en una boda 'secreta' que al final resultó no serlo tanto
Sus caminos se cruzaron a finales de la década de los 60 en una entrega de premios organizada por la locutora Encarna Sánchez. Él consolidaba su carrera como artista y ella trabajaba como periodista y había publicado libros como 'Los puntos sobre las íes'. El flechazo entre Raphael y Natalia Figueroa fue instantáneo, aunque el noviazgo se coció a fuego lento. Poca ilusión le hizo al padre de ella, Agustín de Figueroa, marqués de Santo Floro, hijo del conde de Romanones, quien no vio con buenos ojos los inicios de ese amor por los orígenes humildes del cantante. Con el roce y el tiempo, sí acabó sucumbiendo a la personalidad extrovertida de Raphael. Tras una relación sosegada de tres años, llegó una boda, que trataron de mantener en secreto, pero con poco éxito.
«Hará apenas un mes que Natalia me había escrito: Me caso con Raphael. Quiero que seas mi testigo. Pero para evitar un jolgorio tendremos en secreto absoluto la fecha y el sitio», relataba en ABC José María Pemán. El 14 de julio de 1972 la pareja se casaba en la iglesia de San Zacarías de Venecia. La prensa se acabó enterando de la celebración y unos doce reporteros se plantaron en la puerta de la iglesia. No les quedó más remedio que posar para ellos e incluso facilitarles el acceso al hotel Danieli Royal, situado a solo 200 metros de la plaza de San Marcos, donde celebraron el banquete.
Natalia Figueroa eligió un traje de novia de inspiración andaluza y muy rompedor para la época y una enorme flor en el pelo. Un look que luego trataron de reproducir otras novias de la época.
Hubo quien dudó de su amor y nunca hubiera apostado que acabarían celebrando sus bodas de oro. «Ella. ¡Mi todo! ¡Desde hace 49 años doy gracias todos los días por la inmensa fortuna de tenerla a mi lado, y lo seguiré haciendo todos los días de mi vida! ¡Te adoro Natalia!», escribió el año pasado. Este miércoles cumplían los 50 y el artista compartió en sus redes una imagen del enlace.
El matrimonio formó una familia numerosa con tres hijos; Jacobo, Alejandra y Manuel, que les hicieron abuelos de ocho nietos. Jacobo, está separado de la actriz Toni Acosta desde 2015, tras 13 años juntos y dos hijos en común. Alejandra se separó en septiembre de 2020 de su marido Álvaro de Arenzana, tras 20 años de relación y dos hijos en común. Su hermano pequeño, Manuel, acaba de reconciliarse con Amelia Bono, madre de sus cuatro hijos.
En sus 60 años bajo los focos y el aplauso eterno del público, la familia ha supuesto un punto de anclaje con la realidad y sus orígenes. En casa, el Raphael artista desaparecía y retomaba su papel de padre y esposo como Rafael Martos. Durante las largas ausencias de su mansión de Montepríncipe, en Boadilla del Monte, trataba de mantenerse en contacto con ellos vía fax. En 1979, mientras estaba de gira, cuatro encapuchados con armados sacaron a Natalia Figueroa de la cama y la tuvieron diez horas recorriendo Madrid en coche. Un secuestro exprés y un tanto surrealista. La familia se mudó una temporada a Miami para acortar distancias con el cantante.
Su mujer y sus hijos le sostuvieron en sus días más bajos cuando el hígado le falló, extasiado de esas giras en las que el minibar acababa convirtiéndose en su única compañía. En abril de 2003, se sometió a un trasplante en el hospital 12 de octubre. Ese año volvió a nacer. Su carácter se dulcificó y los periodistas que le trataron antes y después siempre recuerdan cómo cambió su manera de dirigirse a ellos.
«¿Cuál es el secreto de sus 50 años de matrimonio?» es la pregunta más recurrente en las entrevistas que concede el cantante. «Lo primero es quererse mucho, luego soportarse porque todos tenemos un humor diferente. Ayuda decirse los buenos días con mucho cariño y así empezamos bien. Y si pasa algo entre medio, decirse las buenas noches con más cariño aún», confesó durante una de sus visitas a El Hormiguero. Su mujer también se ha pronunciado al respecto. «Hemos tenido mucha suerte los dos. Nos hemos entendido muy bien», declaró en una revista. Respuestas un tanto vagas porque su fórmula del amor solo les pertenece a ellos. Medio siglo de matrimonio no exento de habladurías, de los que ellos siempre se han mantenido al margen.