La Reina Isabel II, durante una visita a un mercado en Cork, al sur de Irlanda
Los cinco hábitos saludables que siguió Isabel II para vivir hasta los 96 años
Un equipo de chefs de Buckingham diseñaba su dieta con menús personalizados que ella aprobaba tres días antes
Lúcida hasta el final de sus días, con aspecto físico envidiable y una energía impropia de los 96 años. La longevidad de Isabel II siempre ha fascinado y en contra de las múltiples leyendas urbanas sobre su afición por el alcohol y en concreto el dubonnet, la Reina mantuvo un estilo de vida saludable.
Un equipo de chefs del Palacio de Buckingham y del Castillo de Windsor preparaba sus comidas con menús personalizados que la Reina aprobaba con tres días de antelación. Cada semana le enviaban un libro de menús encuadernado en cuero rojo, escrito en francés, con una amplia variedad de recetas, según el chef Darren McGrady, quien cocinó para la Reina durante 11 años.
Le gustaba arrancar el día acompañada de sus corgis, leyendo la prensa, con una taza de té Earl Grey, sin leche ni azúcar, y una galleta o dos. Luego tomaba su desayuno principal a base de cereales, yogur, tostadas y mermelada en el comedor principal del Palacio de Buckingham. Los días que disponía de más tiempo se daba un homenaje con huevos revueltos y salmón ahumado.
La Reina Isabel II, en Castlemilk en Glasgow, en julio de 1999
También ha sido una gran fan de los arenques ahumados desde los años de la guerra, cuando ella y la princesa Margarita vivían en el Castillo de Windsor, según el servidor real Charles Oliver. «Los arenques ahumados, en una serie de variaciones sencillas, han seguido siendo los favoritos de la Reina desde entonces para el desayuno, como salado, o como cena», afirma en el libro Dinner at Buckingham Palace.
Para el almuerzo solía optar por un plato sencillo de pescado, con guarnición de verduras. Una comida típica sería lenguado de Dover sobre un lecho de espinacas. A menudo evitaba los carbohidratos como la pasta y las patatas. Aunque los carbohidratos son una parte clave de una dieta equilibrada, demasiado almidón refinado puede ser perjudicial para la salud.
La carne, el pescado y las verduras estaban presente en sus cenas . «Le encantaba usar ingredientes de la finca y, por eso tomaba salmón de Balmoral del río Dee», añade McGrady. Recuerda a la Reina Madre y a Carlos pescando y llevando a la cocina el salmón que él se encargaba de preparar. Y añadió: «Utilizamos un repertorio de platos, principalmente comida británica y francesa. Cocinamos mucha comida tradicional francesa como el fletán sobre una cama de espinacas con salsa Mornay».
«Como plato principal le encantaba la caza, el bistec gaélico, el filete con salsa de whisky y champiñones, especialmente si lo hacíamos con venado», aseguró Darren. Como entrante disfrutaba con el paté Gleneagles, a base de salmón ahumado, trucha y caballa.
Entre sus placeres confesables, figuraba el chocolate. Le gustaban también como postre las fresas de Balmoral y los melocotones cultivados en el Castillo de Windsor.
Ejercicio físico
La Reina, montando a caballo en Windsor
Además de una dieta saludable, practicó ejercicio de forma moderada. Isabel II montaba a caballo una o dos veces por semana, y caminaba mucho, con sus corgis o sola. La cabeza la ejercitaba desde primer hora de la mañana leyendo la prensa y luego pasaba muchas horas estudiando documentos para preparas sus audiencias con los primeros ministros en el Palacio de Buckingham.
Muy estricta con los horarios, dormía unas siete horas y su despertador sonaba siempre a las 7:30 de la mañana. Para los horarios siempre fue una persona estricta.
La Reina nunca fumó y su consumo de alcohol fue moderado. Son pocas las ocasiones en las que Isabel II bebía en público, más allá de brindis en público. Aparte de su martini seco nocturno, le encantaba un cóctel a base de Dubonnet (un aperitivo francés creado en 1846 a base de vino y hierbas), y ginebra.
Isabel II exhibía un carácter férreo y si algo no le salía según lo previsto le afectaba lo justo. Rara vez se enfadaba y aprendió a curtirse para superar los golpes de la vida.