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El político Alfonso GuerraGTRES

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El lado más personal de Alfonso Guerra: de su amor imposible a su hija secreta

El expolítico ha confesado su pasión por el teatro y la identidad de su primer flechazo

Alfonso Guerra fue una figura clave de la transición y la democracia en nuestro país pero, más allá de su carrera política, muchos se han preguntado siempre qué había detrás de la figura que entre 1982 y 1991 lograba convertirse en vicepresidente del Gobierno, presidido entonces por el socialista Felipe González. Precisamente era él mismo quien daba algunos datos sobre su juventud, sus gustos personales y sus amores imposibles esta misma semana, con la promoción de su último libro titulado La rosa y las espinas.

Nacido el 31 de mayo de 1940 en Sevilla, Guerra se caracterizó por tener una vida sentimental de lo más agitada. El ex político se casó Carmen Reina y con ella tuvo a su hijo Alfonso, que en la intimidad es conocido como ‘Pincho’. Junto a su mujer se opuso al régimen franquista, fundó la librería hispalense Antonio Machado –que se mantuvo activa hasta 2004– y compartió una discreta relación que en los 80 se vio sacudida por el romance extramarital que mantuvo el ex político con una joven de 25 años de su misma ciudad llamada María Jesús Llorente. Fruto de esta aventura nació en Roma en 1983 la pequeña Alma, a la que Guerra dio su apellido. Este episodio, que fue un secreto a voces durante la época, supuso la separación del matrimonio a principios de los 90.

Alfonso Guerra y Carmen Reina, por las calles de SevillaGTRES

Pese a todo, el divorcio nunca llegó a producirse y poco más tarde la pareja retomaría una relación que sigue vigente hoy en día. En cuestiones sentimentales, el político confesaba este miércoles en El Hormiguero que su primer amor fue muy inocente, puesto que él tenía 5 años y ella 16 y que, a pesar de que se trataba de su vecina Azucena, nunca llegaron a hablar entre ellos. Aunque más allá de la anécdota, aseguró que si un corazón nunca ha sido roto por amor, ese corazón nunca «es entero», le falta una parte. Por eso, añadía, él estuvo enamorado de la actriz Audrey Hepburn durante muchos años.

Vicesecretario general del PSOE entre 1979 y 1997, el sevillano se apartó de la vida política activa a finales de 2014. No obstante, tal y como cuenta en su último libro, nunca tuvo vocación de político cuando era niño ni tuvo curiosidad por conocer qué sería de mayor cuando llegó a la adolescencia. Y es que, según él, le interesaban varias cosas, entre las que se encontraban el teatro, la poesía, la dirección de orquesta y el mundo cultural en general. «El mundo de la política lo veía un poco distante, pero fíjate lo que es la vida», indicó.

Convertido actualmente en abuelo, y reconociendo que se derrite por su nieta, Alfonso Guerra también destacó que había aplicado su experiencia en el teatro en el mundo de la política. Así se lo contó a Pablo Motos, aclarando que si tenía tablas era porque había salido mucho al escenario durante su juventud y, además, había sido director de un cineclub en el que todos los sábados discutía con el público sobre una película, lo que le llevó saber mantener la calma y a no ponerse nervioso en sus posteriores exposiciones públicas, que fueron de lo más numerosas.