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Miguel Ángel Moratinos, Zapatero, Mohamed VI, su hijo Moulay Hassan, y su hermano Moulay Rachid

Zapatero presume de su amistad con Mohamed VI: «Me habló en español desde que lo conocí»

El expresidente ha publicado 'La solución pacífica', donde examina el escenario político actual y elogia la relación de España con Marruecos

Sus miradas se cruzaron por primera vez el 18 de diciembre de 2001, en el Palacio Real de Rabat, entre formalismos, dátiles y té a la menta. En aquel entonces José Luis Rodríguez Zapatero ejercía como líder de la oposición y Mohamed VI solo llevaba dos años en el trono. Congeniaron bien. Un Rey encantado con la visita, que simbolizaba una provocación al Gobierno de José María Aznar, en un momento de tensión con Marruecos, que había retirado a su embajador y meses después, en julio de 2002, ocuparía el islote Perejil. Desde ese momento nació una gran amistad, que se fortaleció tras la llegada de Zapatero a la presidencia, tres días después de que Madrid sufriera el mayor atentado terrorista de la historia con 191 muertos.

La relación bilateral con Marruecos ha ido fluctuando en función del presidente del turno, con temas recurrentes como la inmigración o el estatus de Ceuta y Melilla. Pero desde la llegada de Pedro Sánchez, la opacidad y la ausencia de explicaciones han tomado una dimensión preocupante. El volantazo sobre el Sáhara Occidental evidencia que no sabemos nada de sus tejemanejes y deja entrever hasta qué punto el espionaje de su teléfono móvil condiciona sus movimientos. Por no hablar de la visita sorpresa del ministro de exteriores marroquí, Nasser Bourita, a Madrid, este Jueves Santo, que refleja quién marca los tiempos aquí, ante un sumiso Albares. Nos quieren vender como éxito que España se arrodillase ante Marruecos, en abril de 2022, para entregarle el Sáhara después de 46 años.

Misteriosos son también los viajes de Zapatero a Marruecos, quien ha regresado a escena para levantar los ánimos del PSOE y susurrarle a Sánchez al oído. Hemos visto al expresidente de vacaciones, paseando por Asilah, la ciudad azul del norte de Marruecos, o en Larache, donde vivió su abuelo, Juan Rodríguez Lozano, que fue ejecutado durante la Guerra Civil.

José Luis Rodríguez Zapatero, de compras en un zoco marroquí

José Luis Rodríguez Zapatero, de compras en un zoco marroquíEL DEBATE

Zapatero no oculta su admiración por el reino alauí y se deshace en elogios hacia su monarca. En su último libro La solución pacífica presume de su relación de amistad. «Mohamed VI me habló en mi idioma desde el día en que lo conocí. Su español es bueno, y es un gran conocedor de nuestra cultura», desliza Zapatero. «El hecho de que al Rey de Marruecos lo educaran para que hablara español, como, por cierto, están educando al heredero, es indicativo del tipo de relación que desean tener con nuestro país». Cierto es que Mohamed VI pasó su infancia con dos niñeras oriundas de Valladolid. «Pepi, Rosi, Dolores, Pilar y María son las cinco ayas españolas unidas a la crianza de los hijos del rey de Marruecos», escribió Alfredo Fraile.

Condecorado en Tetuán

No está de más recordar que a finales de agosto de 2016, Mohamed VI distinguió a Zapatero con una de las más altas condecoraciones del estado marroquí durante los actos de celebración de la Fiesta del Trono, en Tetuán, en la que conmemoró los 17 años de la coronación del Rey. Recibió el cordón alauí de clase excepcional.

Menciona como ejemplo de buena relación bilateral los lazos establecidos entre España y Marruecos. Profundiza en la cercanía física entre los dos países. «Para entender esta relación, lo primero que debemos hacer es alejarnos de cualquier postura eurocentrista y aproximarnos a la hermandad cultural que existe desde hace siglos entre ambos países, y que llega hasta nuestros días. Somos dos países a 14,4 kilómetros de distancia, una diferencia insignificante; dos países vecinos, con una historia vinculada, que incluso han vivido momentos de enfrentamientos bélicos», escribe Rodríguez Zapatero.

El Rey Juan Carlos y Mohamed VI

El Rey Juan Carlos y Mohamed VI en una cena oficial en 2013

Zapatero también dedica espacio a examinar la relación de Mohamed VI con el Rey Juan Carlos. «Don Juan Carlos me confesó que no quería terminar su reinado sin haber visitado las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Y ese deseo se cumplió. Es bien conocida la sólida relación de amistad entre el Emérito y Mohamed VI, que, sin duda, el rey Felipe VI sabrá preservar. Si sobrevolamos Melilla y el Estrecho —y todo español debería vivir esa experiencia—, entenderemos cuán importante debe ser la relación entre dos países con tal ubicación geográfica, ya no solo en temas de seguridad o alta política, sino en aquellos más constitutivos que apelan a la interrelación sociocultural», explica.

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