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Curro Romero y Carmen Tello, en Sevilla

El obstáculo que marcó la historia de amor de película de Curro Romero y Carmen Tello

El maestro, de 91 años, recibió este lunes el alta de un hospital de Sevilla y a la salida fue fotografiado con su mujer

Este martes, Curro Romero recibió la tan esperada noticia. Después de varios días ingresado en el hospital Virgen Macarena de Sevilla, el querido torero fue dado de alta y abandonó el hospital en una silla de ruedas. A pesar de haber atravesado una situación delicada debido a una infección en las vías urinarias que afectó su riñón, provocándole fiebre alta y una bajada de tensión significativa, la noticia de su recuperación trae un gran alivio. Ahora, con 91 años, el maestro se encuentra descansando en su hogar, rodeado de su familia, y aprovechando este tiempo para recuperarse del todo.

A lo largo de todo este proceso, su esposa, Carmen Tello, ha sido su fiel compañera, brindándole todo su apoyo en cada momento. Desde 1996, ella ha estado a su lado incondicionalmente. Juntos celebraron su boda religiosa en 2021 en la capilla del Palacio Casa Pilatos de Sevilla, después de haberse casado por lo civil en 2003. Su historia de amor ha sido una verdadera fortaleza para ambos, un refugio que les ha permitido superar los altibajos de la vida y que sigue siendo el motor que los mantiene unidos frente a todo.

El torero Curro Romero (c), junto a su mujer Carmen Tello (d) y el Hermano mayor de la Hermandad de Los Gitanos, José María Flores VargaSEP

La historia de Curro Romero y Carmen Tello parece sacada de una película de amor y drama, porque su recorrido no fue precisamente fácil. Todo comenzó en 1995, cuando ella, casada con el marqués de la Motilla, Miguel Ángel Solís-Beaumont, se encontraba en medio de un complicado proceso de divorcio. Juntos tenían cuatro hijos, pero la separación no fue bien vista por los círculos más conservadores de Sevilla. A pesar de las críticas, la hija del reconocido ginecólogo Enrique Tello, decidió no quedarse en el pasado. Se escapó un verano a Lecumberri, donde, por casualidad, se reencontró con Curro, quien la conquistó con su inconfundible encanto. Aunque las habladurías comenzaron a circular, la madre de los hijos del marqués de Valencina no dudó en divorciarse en buenos términos con su primer marido.

Carmen confesó años después a Vanity Fair que nunca le importó el dinero: «Renuncié a todo, porque me parecía lo más correcto si era yo la que rompía el matrimonio.» A pesar de las dificultades iniciales, reconoció que lo más complicado fue salir adelante por sus hijos, sus padres y la presión de una sociedad conservadora que podría perjudicarles. Pero con el apoyo de su gran amiga, la duquesa de Alba, pudo encontrar su lugar en Sevilla, dejando atrás las sombras del pasado para vivir un amor nuevo y apasionado.

La duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James StuartUEB

En paralelo, el torero sevillano vivió su propio camino de altibajos sentimentales. Había estado casado con Concha Márquez Piquer, hija del torero Antonio Márquez y la mítica cantante Concha Piquer, con quien tuvo dos hijas. Sin embargo, el destino les jugó una mala pasada cuando, en 1986, una de ellas, Coral, falleció trágicamente en un accidente en Estados Unidos. Tras la separación con Concha en 1982, él enfrentó un drama personal cuando su exmujer se negó a concederle la nulidad matrimonial.

Y fue en este contexto cuando nació la historia de amor con la que fuera marquesa de Valencina en los 70, una relación que, aunque llena de obstáculos, se fue afianzando con el tiempo, demostrando que el verdadero amor, al final, siempre encuentra su camino.

Como en toda buena película, las cosas no fueron fáciles para los ‘tortolitos’. En 2003, tenían todo listo para su boda civil, pero la ceremonia, que iba a ser algo íntimo con familiares y amigos cercanos, se descontroló y terminó con más de 350 invitados. Para evitar que gente se colara solo por las fotos, pidieron que no se aceptaran regalos, pero el maestro no estaba feliz con cómo se estaba desarrollando todo. Así que, el Faraón de Camas decidió cancelar la boda en el último minuto, dejando a todos sorprendidos, incluso a su modisto, que se enteró por la prensa. Después de reflexionar, Curro le pidió a Carmen que se casara con él de nuevo, pero esta vez a su manera. Pocos después, celebraron esta boda pero con solo unos amigos y familiares cercanos, demostrando que lo importante no es la cantidad de invitados, sino el verdadero compromiso.

Pero ellos siempre quisieron casarse por la Iglesia. Sin embargo, no fue hasta después de la muerte de Concha Márquez Piquer cuando decidieron hacerlo. Finalmente, el 18 de diciembre de 2022, pudieron cumplir su sueño y se casaron en una ceremonia íntima en la capilla de Casa Pilatos en Sevilla.