Patricia Llosa y su marido, Mario Vargas Llosa
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La última pregunta que Vargas Llosa le hizo a Patricia Llosa antes de morir
El Premio Nobel de Literatura falleció el 13 de abril a los 89 años en Lima, rodeado de sus seres queridos, y en sus últimos momentos tenía una duda que quería aclarar antes de irse
La muerte de Mario Vargas Llosa solo marcó un hito en la literatura hispanoamericana, sino que también cerró un capítulo personal lleno de pasiones, desventuras y amores. En sus últimos días, el escritor le hizo una pregunta a Patricia, su gran amor: «¿Estás enamorada?».
La respuesta nunca llegó a conocerse, pero esa pregunta se convirtió en el testamento silencioso de una relación de 50 años, tejida con complicidad, pasión, infidelidades y altibajos. Sin embargo, lo que queda claro es que ella permaneció al lado de Mario hasta su último suspiro, demostrando que, a pesar de las dificultades, su amor se mantuvo inquebrantable. La revelación de esa última pregunta fue hecha por su hijo, Álvaro.
«En Perú, Patricia es la prima de la naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme», decía Mario, recordando con una sonrisa lo que había sido su vida juntos, aquella relación que, más allá de los altibajos, había sido una fortuna y un amor profundo, compartido durante medio siglo.
Una relación que nació en los 60
La historia de amor entre Mario Vargas Llosa y Patricia Llosa comenzó en un escenario que parece sacado de una novela. A principios de la década de 1960, cuando ella tenía apenas 15 años y él 25, el destino los unió en circunstancias poco comunes. En ese entonces, Mario vivía en París con su primera esposa, Julia Urquidi, tía política de Patricia, lo que los hacía primos además de pareja. Lo que empezó como un amor prohibido, marcado por la controversia de un proceso de separación, se transformó con el tiempo en una relación profunda y sólida. En 1965, se casaron y al año siguiente nació su primer hijo, seguido por dos más.
A lo largo de más de 50 años, su mujer fue la roca que sostuvo al escritor, no solo como esposa, sino también como su mayor apoyo creativo y emocional. Su voz fue la primera que escuchaba sus textos, su mirada, la más crítica y comprensiva. En su discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura, Mario expresó: «Si no fueras tú, me habría desmoronado hace mucho tiempo. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos». Así, el amor entre ellos, marcado por la pasión, la entrega y la complicidad, resistió la prueba del tiempo, demostrando que las historias de amor más intensas a veces nacen en los lugares más inesperados.
La pareja permaneció junta durante más de cinco décadas
La relación entre el matrimonio terminó en 2015, cuando el escritor comenzó un romance con Isabel Preysler, una mujer que conocía desde hacía años. La noticia sorprendió a todos, especialmente porque poco antes habían celebrado en Nueva York sus 50 años de matrimonio. La prensa convirtió a Mario e Isabel en el centro de atención, mientras él se mudaba a la casa de Puerta de Hierro de la «reina de corazones». Juntos vivieron su noviazgo ante los flashes, entre portadas y fiestas en Madrid, donde Mario ya no aparecía junto a Patricia, sino con su nueva musa.
Sin embargo, el amor entre Mario e Isabel también llegó a su fin en diciembre de 2022, tras ocho años juntos. Según algunos medios, la relación se fue desgastando por los celos de Mario, las diferencias entre sus mundos y el deseo de él de que Isabel estuviera tan pendiente de él como lo estaba su exmujer. Todo eso contribuyó a que su noviazgo terminara.
Convivían felices en su casa de Lima
Durante los años posteriores a su separación, Patricia encontró refugio en el amor inquebrantable de sus hijos y en la compañía de sus grandes amigas, como Teresa Pinilla y Rosario Chocano, su confidente desde la infancia. Mientras se sumergía en libros y viajes con su círculo cercano, también se volcó en proyectos como el Hay Festival en Arequipa, que celebraba la literatura peruana.
Pero fue a finales de 2022 cuando, tras la separación de su esposo, surgió un inesperado acercamiento entre ellos. A pesar de la distancia que había marcado su relación, la madre de sus hijos continuó al lado de Mario en los momentos más significativos: en la casa que compartieron en Lima en los últimos tiempos, en las celebraciones familiares, y en eventos tan emblemáticos como la boda de su nieta. De hecho, en 2023, el literario publicó su última novela, Le dedico mi silencio, y en su primera página, una dedicatoria apareció como un gesto sutil pero revelador: «A Patricia». Claro, todo esto mientras escribía el libro en plena relación con Isabel Preysler.