Cayetano Martínez de Irujo y su prometida Bárbara Mirjan
Lo que opina Cayetano Martínez de Irujo de su prometida
La boda se celebra en octubre en la Iglesia del Cristo de los Gitanos de Sevilla, donde descansan los restos de la duquesa de Alba
El jinete, hijo favorito de Cayetana de Alba, Cayetano Martínez de Irujo, celebra este otoño su segunda boda en la finca «Las Arroyuelas», una propiedad heredada de su madre y donde decidió fijar su residencia hace cinco años. Cayetano se casa con su novia desde hace casi una década, Bárbara Mirjan, el 4 de octubre. Y esta finca de 1500 hectáreas, en Carmona, es el lugar elegido para la celebración tras la ceremonia en la Iglesia del Cristo de los Gitanos en Sevilla.
Una novia paciente y mucho más joven que él para la que el jinete tiene palabras muy cariñosas en una entrevista de varias páginas publicada en la revista Hola. «Bárbara es una mujer absolutamente excepcional, sabe que la adoro y que la valoro», confiesa en la publicación. «Inteligente y resolutiva, le gusta el campo y se adapta a todo», añade.
Convertido en empresario agrícola, Cayetano atraviesa un gran momento personal a sus 62 años, según él mismo reconoce, tras una época de turbulencias. Está divorciado de Genoveva Casanova y es padre de dos hijos adultos. Con su ex se lleva divinamente, tanto que le deja usar y disfrutar de La Motilla, una propiedad que en su día fue un hotel dentro de Las Arroyuelas.
Cayetano Martínez de Irujo
En la ruina
Lleva la gestión de la finca personalmente junto a sus trabajadores, que son también su núcleo duro vital. Agricultura y caballos, su pasión. Una vida de campo, como a él le gusta. Dice que aún no ha conseguido rentabilizar las inversiones, pero que el dinero llegará. De momento, está sembrando, metafóricamente hablando. Bajo su responsabilidad tiene a 35 familias, y se queja de los elevados gastos, pero resiste con ilusión. Y confiesa sorprendentemente que ha estado «varias veces en la ruina».
Durante la entrevista, también hay un guiño a su querida madre, a la que tiene siempre en sus pensamientos. Dice que era «estricta, pero cariñosa y humana y que nunca se metía en su vida, ni en sus parejas ni en sus profesiones». Fue su mano derecha y gestionó la Casa de Alba durante un tiempo. Ahora, su visión se aleja de la de su hermano mayor, el duque de Alba, con el que discrepa en algunos asuntos como el hecho de convertir los palacios en museos. Pero el duque de Alba es Carlos y tiene la última palabra. Cayetano tiene buenas palabras para su hermano Fernando y dice que Eugenia fue su niña bonita hasta que nació su hija, Amina. Ahora la relación entre ambos es correcta. Cayetano Martínez de Irujo afronta su nueva etapa vital más sereno que nunca.