Baltasar Garzón y Dolores Delgado, en una imagen de archivo
Así es la casa de Baltasar Garzón y Dolores Delgado en Madrid, valorada en 2 millones
El matrimonio reside en un lujoso chalet en la urbanización de Ciudalcampo, al norte de Madrid
Baltasar Garzón no desaprovecha una oportunidad para defender a los suyos. Ha hablado alto y claro a favor del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, íntimo amigo de su mujer Dolores Delgado. Tras ser imputado por la presunta filtración de datos protegidos del novio de Díaz Ayuso, Garzón salió en varios programas para asegurar que no tenía que dimitir, mientras que la cúpula fiscal se llevaba las manos a la cabeza por denigrar la imagen de la institución. Claro que Garzón fue inhabilitado para ejercer como juez durante 11 años, debido a una condena del Tribunal Supremo del año 2012 por autorizar escuchas ilegales en la instrucción del caso Gürtel.
El exjuez de la Audiencia Nacional se pasea por los platós de televisión y radio y sigue presente en la escena social. Lleva una vida apacible en su chalé de Ciudalcampo, situado entre Colmenar Viejo y San Sebastián de los Reyes. En este inmueble se casó con Dolores Delgado ante notario y sus hijos en diciembre de 2023. Su historia de amor saltó a la luz, en 2020, cuando se publicaron una fotografías del juez y la exministra acaramelados en Roma. En aquel entonces, Delgado llevaba dos años divorciada y un año después Garzón se separaba de su mujer y madre de sus tres hijos, Rosario Molina.
Urbanización de Ciudalcampo
La pareja se mudó a la casa de Ciudalcampo a principios de 2022, tras poner a la venta el magnífico piso en el Retiro que poseía Garzón. Su mansión tiene más de 3.000 metros cuadrado de terreno y entre sus vecinos figuran; David Bisbal, Susanna Griso, Carlos Sobera o hasta hace unos meses Víctor de Aldama, antes de separarse. La urbanización cuenta con estrictas medidas de seguridad durante 24 horas, más de 30 cámaras de vigilancia y solo se puede acceder si uno es propietario.
La casa está valorada en casi dos millones de euros. Una fachada clásica y con tejas de pizarra con techos altos y estancias de lo más luminosas. Construyeron su propio huerto e incluso compraron unas gallinas a las que «cuidan personalmente». Repartida en dos plantas, la baja dispone de un amplio salón-comedor, hall, cocina con su office correspondiente, lavadero, cuarto de la caldera y aseo.
Además de las zonas comunes, en esa misma planta también se encuentra el dormitorio principal en suite, con baño y vestidor privado, tres dormitorios más para acoger a los hijos que ambos tuvieron en sus matrimonios anteriores (cada uno con su baño correspondiente) y otro vestidor. Por supuesto, también disponen de un despacho donde mantener reuniones y cumplir con sus obligaciones laborales.
En el interior de Ciudalcampo, además de sus amplias residencias, puedes encontrar varios servicios como una escuela internacional, un campo de golf o varios complejos deportivos, entre otros servicios de alta gama.
Eso sí, la urbanización copa titulares puesto que los vecinos de Ciudalcampo no cuentan con agua potable en sus viviendas. El agua que abastece a la urbanización contiene niveles de arsénico superiores a los máximos legales establecidos por la legislación española, aunque por ejemplo en Finlandia con estos niveles sería óptima. Ante esta situación, los residentes han tenido que comprar garrafas o instalar filtros para eliminar el arsénico, a la entrada de casa.