Asador Guadalmina en Marbella
El restaurante donde Pedro Sánchez tiene la entrada vetada
Carteles en la fachada, listas negras y huevos fritos con bandera de España. Así es el local marbellí donde el presidente del Gobierno y compañía no son bienvenidos
En la Costa del Sol hay restaurantes que atraen por su ubicación, otros por su cocina… y luego está el Asador Guadalmina, en San Pedro de Alcántara (Marbella), donde la carta comparte protagonismo con un ideario político que se exhibe sin filtros. Aquí, el chuletón se sirve al punto, pero las opiniones, siempre al rojo vivo.
Desde que abrió en 2002, su propietario, José Eugenio Arias-Camisón, ha hecho del local algo más que un negocio de hostelería: lo ha convertido en una trinchera decorativa. La fachada lo deja claro antes de cruzar la puerta. A la izquierda, un gran cartel con la imagen de un dirigente político junto a las palabras «Mafioso», «Corrupto», «Delincuente» en letras de tamaño XXL. A la derecha, otra pancarta con varias caras conocidas y la frase «Golfos y Mafiosos» en rojo intenso. No es marketing provocador, es declaración de intenciones.
Dentro, la línea continúa. Arias-Camisón mantiene una lista de personajes con entrada vetada: Pedro Sánchez, Yolanda Díaz, Irene Montero, María Jesús Montero, Alberto Garzón… y alguno más que, si se presenta, corre el riesgo de no pasar de la acera. Años atrás, los baños ya daban una pista de la línea editorial del local: en los urinarios masculinos, fotos de miembros del Gobierno acompañadas de la frase «Apunta aquí», estratégicamente situadas.
Asador Guadalmina
En lo gastronómico, no todo es pólvora. La especialidad es la cocina tradicional vasca, con carnes y pescados a la parrilla. De la cocina salen chuletones de vértigo, corte Tomahawk, chipirones con arroz, almejas en salsa verde, cocido madrileño, patatas a la riojana y croquetas caseras. Los huevos fritos se sirven con la yema intacta… y la bandera de España en el plato, por si a alguien se le olvida dónde está.
El local es también un pequeño escaparate comercial: venden camisetas con mensajes como «Me gusta la fruta». Ese eslogan nació de uno de los momentos virales de la política española reciente: en noviembre de 2023, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, reaccionaba durante un discurso de investidura de Pedro Sánchez. Sentada en su escaño, murmuró algo que las redes interpretaron como un insulto dirigido al presidente. Ella lo negó y aseguró que había dicho «me gusta la fruta». El comentario, lejos de apagarse, se convirtió en meme, merchandising y ahora, incluso, souvenir del Asador.
José Eugenio Arias-Camisón, dueño del Asador Guadalmina, en una entrevista con Antena 3
El propietario no es ajeno a la polémica. En 2011 se enfrentó a una multa de 145.000 euros y al cierre temporal del local por rebelarse contra la Ley Antitabaco de José Luis Rodríguez Zapatero. Más tarde, una inspección fiscal le obligó a pagar 80.000 euros por irregularidades. Él asegura que es víctima de «persecución política» y no se muerde la lengua: «Me entran ganas de coger la escopeta» o «Ya me enteraré de dónde vivís y por dónde paseáis» son frases que ha soltado sin pestañear.
Nacido en el País Vasco, afirma que se trasladó a Marbella porque allí «no hay libertades» para quienes llevan una bandera de España o una pulsera de la Guardia Civil. «En San Sebastián ya no te matan, pero te incomodan», ha dicho. Entre sus amigos y clientes preferentes está Santiago Abascal, con quien incluso ha posado fumando un puro.
Por unos 20-30 euros por persona, uno puede comer bien, disfrutar de la brisa del mar… y salir con la sensación de que ha asistido a algo más que una comida: una experiencia política con mantel y cubiertos. Eso sí, si uno forma parte de la lista negra, ni el mejor solomillo del mundo le conseguirá mesa.