La influencer María Pombo
La familia literaria de María Pombo: un premio Cervantes y una candidata al Nobel
La influencer ha incendiado las redes tras defender que los libros no son un símbolo de superioridad moral
María Pombo incendió las redes al confesar, con la frescura que la caracteriza, que leer no es precisamente su pasión. «No me gusta leer», sentenció en un vídeo de TikTok —donde roza los 700.000 seguidores—, al tiempo que defendía que los libros no deberían usarse como un símbolo de superioridad moral. Lo dijo mientras mostraba su estantería, llena de objetos decorativos pero sin apenas volúmenes. Una confesión sincera que desató la tormenta: ¿puede la reina digital de España, con millones de seguidores a sus pies, declararse inmune al hechizo de la lectura?
Lo curioso es que, si uno se detiene a revisar su árbol genealógico, el contraste resulta casi novelesco. Porque sí: a María Pombo le corre tinta por las venas. Es tataranieta de Concha Espina, autora de La esfinge maragata y una de las primeras mujeres que se atrevió a vivir de la literatura en España. Nacida en Santander en 1869, Espina fue candidata al Nobel de Literatura en tres ocasiones (1926, 1927 y 1928), y en su salón madrileño de la calle Goya reunió a algunos de los grandes escritores de su tiempo. Hoy, su nombre sigue vivo en teatros, calles y hasta una estación de metro en Madrid.
María Pombo
Pero la saga no se detiene ahí. La joven también está emparentada con el escritor Álvaro Pombo, flamante Premio Cervantes 2024 y autor de obras como Donde las mujeres o El héroe de las mansardas de Mansard. La relación familiar no es sencilla de explicar —se necesita casi un árbol genealógico al estilo de los Buendía de García Márquez—, pero la conclusión es clara: los abuelos del escritor eran tataratíos de María. Dicho de otra forma, comparten raíces que los convierten en parientes, aunque separados por varias generaciones.
Doña Letizia felicita muy cariñosa al escritor Álvaro Pombo
A la nómina de nombres ilustres hay que añadir a Ana de Pombo, diseñadora y musa de la moda en el París de los años veinte, amiga de Coco Chanel y figura clave de los salones art déco. La creatividad, queda claro, es una herencia familiar que ha tomado formas distintas con el paso de los años: de las letras al diseño, y del papel a las redes sociales.
Mientras tanto, María respondió a las críticas con un segundo vídeo en el que enseñó sus «libros de cabecera». Nada de clásicos polvorientos, sino títulos de autoayuda y reflexión práctica: Hábitos atómicos de James Clear, Diario para padres estoicos de Ryan Holiday y La vida es bonita incluso ahora de Belén Domínguez. «No sé si son libros suficientemente intelectuales para la gente que sí es amante de la lectura, pero al fin y al cabo, son libros», comentó entre risas.
La paradoja es evidente: la descendiente de una de las grandes escritoras españolas y pariente de un Premio Cervantes no se siente atrapada por la lectura, pero comparte con su familia un modo distinto de narrar historias. Ella lo hace en formato rápido, con reels, stories y vídeos virales, escribiendo un nuevo capítulo digital en la historia de los Pombo. Puede que no lea tanto como Concha Espina o Álvaro Pombo, pero su vida demuestra que la herencia literaria también puede transformarse en likes y millones de seguidores.