Imanol Arias, en su pueblo leonés
Gente
El pueblo de montaña sumergido bajo el agua donde nació Imanol Arias
Antes de mudarse con su familia a País Vasco, el actor vivió en una pequeña localidad leonesa que no existe tal y como la conocíamos
Imanol Arias ve cómo los últimos años de su vida son ya un infierno olvidado. Tras la investigación del caso Nummaria, que estalló en 2016 con su imputación y la de Ana Duato, la Audiencia Nacional resolvió en una sentencia de 275 páginas que, mientras ella quedaba absuelta de los delitos, él era condenado a dos años y dos meses de condena. Una pena irrisoria si la comparamos con la que sufre el asesor fiscal y contable de ambos, Fernando Peña, condenado a 80 años de cárcel y al que consideran cerebro de la operación.
El mítico actor de Cuéntame cómo pasó esquivaba la cárcel por colaborar con la Justicia. Alcanzó con la Fiscalía Anticorrupción la comisión de cinco delitos fiscales entre 2010 y 2013, concluyendo que defraudó a Hacienda dos millones de euros y reintegrándolos.
De esta forma, el intérprete parece dispuesto a pasar página de este capítulo y vuelve a la vida pública de la mano de María Barranco para presentar la comedia teatral Mejor no decirlo, disponible en el Teatro Bellas Artes a partir del próximo 3 de octubre.
Arias ha confesado en más de una ocasión que siempre tiene algo en común con los personajes que interpreta. De Antonio Alcántara, por ejemplo, reconoce que comparte la cotidianidad de la casa de San Genaro con aquella en la que pasó su infancia, en Ermua.
Sin embargo, aunque se crio en País Vasco –donde se traslada su familia por motivos laborales–, Imanol –o Manu, como le llamaban en su juventud– nació un poco más al sur, en una localidad leonesa de la que siempre reivindica sus raíces y cuyo núcleo original fue demolido y actualmente sepultado por el agua. «Fue una tragedia, pero quizás en el futuro, con la escasez de agua, se convierta en una bendición», explicaba el actor al respecto en Aquí la tierra.
Emita de Nuestra Señora del Rosario
Y es que en el norte de Castilla y León, en los límites con Asturias y bordeando los Picos de Europa, nos topamos con un paisaje bien distinto al que encontrábamos hace 40 años. ¿El principal culpable según sus vecinos? La mano humana encargada de la construcción del embalse y de la que muchos consideran una de las mayores catástrofes medioambientales vividas en España y que supuso la desaparición de ocho pueblos más: Anciles, Escaro, Burón, La Puerta, Huelde, Pedrosa, Riaño, La Vegacerneja y Salio.
Un día después de que se cerrasen las compuertas del embalse, entró en vigor una directiva europea que hubiese impedido acabar con la belleza de sus construcciones. Riaño tuvo que empezar de cero en la década de los 80 y de esta fecha datan la mayoría de sus edificios más significativos. El principal es la Emita de Nuestra Señora del Rosario, junto a la que reposa el llamado banco más bonito de León.
El banco más bonito de León
A partir de aquí parte también una de las rutas más bonitas de la zona, el llamado Paseo del Recuerdo. Se trata de una senda peatonal de varios kilómetros que bordea al pantano e ilustra cómo se llevó a cabo su construcción. Significativa es también el Monumento al silencio, una escultura que recuerda la tragedia en el centro del pueblo.
Aquellos que pasen más de un día por la zona, también deben reconocer como puntos de interés la Iglesia parroquial de Riaño, el Museo Etnográfico y los miradores de Las Hazas y de Valcayo, desde donde se pueden disfrutar de las mejores panorámicas del pueblo y el embalse.