La Princesa de Gales, en el torneo de Wimbledon, en Londres
El único color que la Princesa Kate nunca usa para vestir: «La respuesta radica en el ADN y la biología»
La Princesa de Gale dispone de un guardarropa extenso con marcas variadas, pero suele resistirse a un color concreto
El Príncipe Jorge, de 12 años, acapara todas las miradas junto a Kate en el concierto por el Día del Recuerdo
aclamada como una de las royals más elegantes a nivel internacional, la Princesa de Gales ha sabido encontrar un estilo propio acorde al ceñido protocolo que exige la Corona británica. Ya saben, nada de uñas en colores llamativos, ni transparencias o extravagancias. En su armario se pueden encontrar tanto prendas a precios asequibles de Zara como de casas de moda británicas tipo Alexander McQueen, una de sus firmas de cabecera. La paleta cromáticas también resulta de lo más variada. Sin embargo hay un color que se le atraganta.
Y sí hemos visto a Kate por ejemplo vestida de amarillo, en un tono más pastel, a pesar de ser un color a priori complicado. Incluso en color violeta. Pero cuesta más encontrarla con alguna prenda en naranja. La última vez que lució un atuendo en este color cítrico se remonta a enero de 2023, cuando apareció con un conjunto de dos piezas tono mandarina de Gabriela Hearst durante una visita a la guardería Foxcubs en Luton.
La Princesa de Gales en la guardería Foxcubs de Luton
«Creo que la respuesta radica en el ADN y en la conciencia de Kate sobre cómo ciertos colores le favorecen menos que otros», asegura la analista de color Gabriella Winters de Chromology UK, en conversación con Hello!
«Las personas absorben y reflejan los mismos colores de manera diferente según su constitución biológica única. Cuando un color se coloca cerca del rostro, refleja su longitud de onda». Y es por ello que a cada persona le favorece en mayor o menor medida un color. «Los tonos amarillentos o verdosos de los colores demasiado cálidos son comunes, y los tonos grisáceos o rojizos de los colores demasiado fríos también son típicos».
La Princesa de Gales, en Wimbledon, en el verano de 2024
La Reina Isabel II siempre defendió la máxima de que para ser creído hay que ser visto y por ello, vistió hasta sus últimos días con colores vivos y apostando por estilismos monocromáticos. Aunque con el azul se sentía especialmente favorecida, empleaba también el azul, el rosa, el amarillo, el verde y el púrpura. Sin olvidar su paraguas transparentes para que la ciudadanía pudiera sentirla más cerca.
La Reina Isabel II siempre apostó por colores vivos
«No olvides que cuando ella aparece en algún lugar, la multitud es de dos, tres, cuatro, diez, quince de profundidad, y alguien quiere poder decir que vio un poco del sombrero de la reina cuando pasó», comentó Sofía de Edimburgo en un documental. Robert Hardman, el biógrafo de la reina, lo definió a la perfección en una cita de la propia monarca: «Nunca puedo vestir de beis porque nadie sabrá quién soy».