José Manuel Parada con su 'hermana' Encarnita Polo
José Manuel Parada, desolado por la muerte de su 'hermana': «Encarnita Polo era muy religiosa, de misa diaria»
«Encarnita era una grande, era como la Rosalía de entonces, de su época. Fue la primera Rosalía. Una revolución en la música de flamenco pop», comenta el presentador televisivo que era íntimo amigo de la artista
«Ni murió sola ni murió en la ruina», explica José Manuel Parada a El Debate. El popular periodista era íntimo amigo de la artista tristemente fallecida, Encarna Polo, este fin de semana en Ávila. «Tenía a su hija Raquel, a sus sobrinos, y a sus muchos amigos que la queríamos como a una hermana, como yo, o Antonio Montiel, Paco Clavel y Antonio Albella, entre otros», señala Parada con contundencia. La artista llevaba menos de un año en la residencia avileña donde encontró la muerte trágica a manos de un compañero con problemas mentales, al parecer. «Estoy desolado, la verdad, para mí era mi hermana», reconoce el comunicador.
Encarna Polo con su hija Raquel, con Parada, y el pintor Antonio Montiel
«No era totalmente feliz en la residencia; digamos que era feliz hasta cierto punto, porque echaba mucho de menos su vida de artista», explica José Manuel a El Debate, cuando le preguntamos por los últimos meses de la vida de su buena amiga. Tras vivir una temporada en casa de su única hija en Ávila, y tras haber dejado su propio piso alquilado, también en Ávila, la residencia donde estaba ingresada era la mejor solución para su salud, según explica Parada. Tenía 86 años y padecía un principio de Alzhéimer.
Parada y Encarna Polo
«No murió en la ruina»
«Encarnita era una grande, era como la Rosalía de entonces, de su época. Fue la primera Rosalía. Una revolución en la música de flamenco pop», precisa José Manuel. El dinero de las galas, poco a poco, se va acabando en la vida de cualquier artista cuando dejan de actuar, nos cuenta. «Pero Encarnita no murió en la ruina, para nada. La residencia se pagaba cada mes. Pero sí que es verdad que a ella le hubiera gustado ganar más por su trabajo, pero los tiempos cambian... Fue una primera figura, pero eso no es eterno», dice Parada para aclarar el mal estado económico de la artista.
Encarna Polo con dos de sus grandes amigos, Paclo Clavel y Parada
El ático en el que vivió junto a su marido, en la calle García de Paredes de Madrid, en el corazón de Chamberí, se vendió a escondidas. «Lo vendió su marido mientras aún vivían allí a una tercera persona, que lo reclamó tras varios juicios, y Encarna finalmente tuvo que irse», explica. Fue un «trauma horrible para ella», añade Parada. Se fue entonces a vivir de alquiler a un piso cercano al gimnasio que frecuentaba por la calle Príncipe de Vergara. «Era muy presumida y estaba en plena forma, hasta que comenzó a empeorar. Tuvo cáncer de mama, problemas de vista y llevaba bastón», recuerda. «Entre su pensión de 900 euros y alguna venta de joyitas, iba tirando sin problema, hasta que por salud se fue más cerca de su única hija, que vivía en Ávila», aclara el televisivo presentador, dejando claro que madre e hija no tenían mala relación, a pesar de que la hija le controlara el móvil a su madre, «por si acaso hacía algunas declaraciones inoportunas a la prensa».
De misa diaria
De momento, lo importante es esclarecer los hechos ocurridos. Su hija Raquel Waitzman está muy afectada tras la terrible noticia de la tragedia de la muerte de su madre y pide respeto para su duelo. La familia planea organizar un gran funeral en su memoria; pero, de momento no están cerrados aún todos los detalles. «Era muy, muy religiosa, de misa diaria y tendrá el funeral que se merece, sin duda», apunta el comunicador. Un gran amigo de la familia que, por cierto, habló recientemente con la fallecida Encarnita Polo por teléfono y le hizo la promesa de ir a visitarla pronto. Una visita que tristemente ya no podrá hacer.