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María Palacios, junto a Alessandro Lecquio, en una imagen de archivo

María Palacios, junto a Alessandro Lecquio, en una imagen de archivoGTRES

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María Palacios, el apoyo de Lecquio en su frente abierto con Antonia Dell'Atte y Telecinco

Discreta, educada en una familia de alta sociedad y alejada del ruido mediático, se ha convertido en el pilar más sólido del colaborador

El despido fulminante de Alessandro Lecquio ha sacudido por completo el panorama televisivo. En un solo día, pasó de ser una de las caras más veteranas de Mediaset a quedarse fuera de la cadena tras casi treinta años de colaboración. Todo ocurrió el miércoles 19 de noviembre, después de que el departamento jurídico recibiera un auto judicial que reconoce veracidad en el testimonio de malos tratos que su exmujer, Antonia Dell’Atte, lleva contando desde los años noventa. Hasta entonces, no existía una sentencia condenatoria y Mediaset no podía actuar. Sin embargo, la llegada de ese documento y que Dell’Atte mencionó durante décadas, aunque nunca había tenido físicamente, fue la pieza que faltaba para que la dirección tomara la decisión.

El contexto también influyó. En octubre, Dell’Atte concedió una entrevista muy dura a El País, donde volvió a relatar episodios de violencia durante su matrimonio. La opinión pública reaccionó con fuerza, el clima social respecto a la violencia de género ha cambiado radicalmente y la televisión ya no quiere cargar con ese tipo de polémicas.

El precedente de Antonio David Flores tras el documental de Rocío Carrasco dejó claro que la cadena no iba a mantener en pantalla a colaboradores señalados por autos judiciales de este tipo. Así, en apenas 12 horas, todo se resolvió. Mientras la tormenta mediática se desataba, Lecquio se refugió en el lugar donde siempre encuentra estabilidad: su casa y su mujer, María Palacios. Ella es, desde hace años, su mayor apoyo y el contrapunto perfecto a la exposición mediática del italiano.

La historia entre ambos empezó en 1999, cuando ella tenía solo 22 años y acababa de terminar la carrera de Comunicación. Nacida en Madrid, María pertenece a una familia de la alta sociedad muy discreta. Sus padres son Pina Milla y Julio Palacios Faci, una figura destacada del sector automovilístico. Además, están emparentados con la nobleza: Julio Palacios era sobrino de Charo Palacios, condesa viuda de Montarco, lo que explica la presencia de numerosos rostros conocidos en los eventos familiares.

Ella creció junto a sus tres hermanos en un entorno acomodado, educados en colegios privados y acostumbrados a una vida elegante y reservada, lejos del ruido mediático. Los veranos los pasaban en Galicia, en una zona tranquila donde la familia podía mantener su privacidad sin interrupciones.

Por eso, cuando en casa escucharon el nombre del conde, saltaron todas las alarmas: él tenía casi veinte años más, un pasado sentimental muy expuesto y un nombre rodeado de polémica. Los Palacios, amantes de la discreción, no veían futura estabilidad en ese noviazgo. La relación no fue fácil. En 2007 anunciaron una ruptura que parecía definitiva, pero un año después regresaron más unidos que nunca. En 2008 se casaron en el monasterio de Santa María, en Sacramenia (Segovia). Fue una boda elegante y clásica, muy cuidada. La novia se convirtió en protagonista con un vestido de Rosa Clará de inspiración medieval: escote Bardot, mangas abullonadas y una caída espectacular.

En 2016 nació su hija, Ginevra, a la que llaman 'Ena', en homenaje a la Reina Victoria Eugenia, bisabuela de Alessandro. El bautizo se celebró en Roma, en el palacio Torlonia, propiedad de la familia materna del conde. La madrina fue Ana Rosa Quintana y el padrino, Álex, el hijo de Lecquio fallecido en 2020.

Alejandro Lequio and Maria Palacios at photocall for Moet Chandon Effervescence event in Madrid on Thursday, 2 December 2021.

Alejandro Lequio y María Palacios, en un evento en MadridGTRES

Profesionalmente, también tiene una trayectoria sólida. Tras sus estudios, trabajó representando la marca de baño italiana Sucrette. Más tarde, dio un salto al grupo ¡Hola! donde lleva más de una década al frente del área de expansión internacional. Realiza entrevistas, coordina contenidos y presenta varios formatos digitales con invitados del mundo de la moda y la crónica social. Es una mujer trabajadora, organizada y muy comprometida con su independencia profesional.

En redes sociales es extremadamente discreta: publica fotografías familiares en aniversarios, algún viaje y momentos puntuales con su hija. Nada más. Sin dramas, sin polémicas, sin ruido.

Para Lecquio, que ha tenido relaciones muy expuestas (con Dell’Atte, con Ana Obregón o Sonia Moldes), María representa justo lo contrario: equilibrio, serenidad y una vida real lejos de los focos. Ahora, tras su despido, es precisamente ese entorno íntimo donde intenta sostenerse. La caída ha sido dura, pero su refugio sigue intacto: su familia.

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